El gran ajuste

La crisis no solo dejó un reguero de recortes. También una pesada herencia en forma de deuda y agrietó la recaudación fiscal, que no llegará a los niveles de 2007 al menos hasta 2019.

Un reportaje de Juan Ángel Monreal. Fotografía Javier Bergasa | Infografía Itxaso Mitxitorena - Domingo, 1 de Octubre de 2017 - Actualizado a las 06:10h

tario de septiembre de 2011. Nueve meses después vendría otro.

tario de septiembre de 2011. Nueve meses después vendría otro. (Javier Bergasa)

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tario de septiembre de 2011. Nueve meses después vendría otro.

Puede que la crisis haya terminado, pero sus consecuencias siguen entre nosotros. Y lo harán durante muchos años, incluso cuando el paro haya regresado a niveles aceptables o se vuelva al pleno empleo de 2007, a los 20 millones de ocupados;cuando las familias recuperen el patrimonio perdido y su capacidad de gasto. Todavía en ese escenario, para el que restan al menos cuatro o cinco años de crecimiento continuo, las cicatrices que deja una década de dificultades serán visibles. Y la losa que supone haber multiplicado por cinco la deuda, tal y como ha sucedido en Navarra, pesará sobre las espaldas de las siguientes generaciones.

Porque la década que arranca en 2007 no vivió solo una crisis bursátil, ni hipotecaria, ni económica, ni laboral. La crisis tuvo algo de todo ello y tuvo mucho más, con una coda política en la que seguimos instalados. Y registró también, especialmente para los países del sur de Europa, una crisis fiscal de enorme magnitud, que en el caso de Navarra se llevó por delante a un Gobierno -el que entre 2011 y 2012 unió ya formalmente a UPN y PSN- y puso a la Hacienda Foral en su situación más comprometida de los últimos años. Nunca como en 2012 tuvieron los responsables de las cuentas públicas tantas dificultades para hacer frente a los pagos, para atender servicios básicos.

Quién se lo iba a decir a Álvaro Miranda, el primero de los tres consejeros de Hacienda que ha tenido Navarra durante la última década, que recogió la cartera de manos de Francisco Iribarren en 2007 y que llegaba a Hacienda tras dirigir el Departamento de Obras Públicas. Cuando vio venir la crisis, a comienzos de 2008, hizo lo que se esperaba de alguien con su trayectoria: puso en marcha un plan de infraestructuras, denominado Plan Navarra 2012 que aún colea. El pabellón Navarra Arena sigue sin acoger actividad deportiva o cultural alguna diez años después de haber sido proyectado.

Miranda recogió una cartera que, por inercia, engordaba año tras año. En solo tres años, de 2004 a 2007, los ingresos no financieros de Hacienda, procedentes fundamentalmente de los impuestos, pasaron de 2.789 a 3.849 millones. La misma inercia disparó un gasto que, al contrario de los ingresos, resulta muy complicado reducir durante una crisis. Y de este modo, con la recaudación en Hacienda desplomándose, desde 2008 se ha ido amontonando una montaña de deuda que hoy supera los 3.500 millones de euros: más de 5.400 euros para cada ciudadano navarro. Y a ello se podría añadir la parte proporcional (1,2%-1,6%) de la deuda del Estado, que supera el billón de euros.

Todo ello, que se aprecia con claridad ahora, ya comenzaba a intuirse en 2008, cuando el Ejecutivo foral, en manos de UPN desde 1996, aplicó la receta del gasto público para superar una crisis que se preveía mucho más corta. “Nuestro principal acierto fue diagnosticar la crisis a tiempo, a diferencia del Gobierno central, que la estuvo negando durante meses e hicimos un plan a cuatro años, que equivalía al 23% del PIB regional”, explicaba Miranda todavía en 2011. Más de 4.000 millones de euros que quizá en ese momento parecían de fácil digestión, pero que terminaron por atragantarse a todos los navarros. No fue la única iniciativa: cuando se estimaba que la crisis duraría apenas uno o dos años, no solo se activó la obra pública. Hubo planes Renove para coches y electrodomésticos para incentivar el consumo, se rebajó el IRPF para inyectar dinero en los bolsillos de los ciudadanos. De todas aquellas medidas presumía Miranda aún a comienzos de 2011.

De su florido optimismo quedan pruebas en la hemeroteca. Y la más recordada se pudo escuchar el 23 de noviembre de 2010, en las paredes de Baluarte, durante la inauguración del octavo Congreso de Economía. Habló como si fuese Magallanes. “Estamos en una situación de postcrisis, hemos ido por delante del resto de comunidades para doblar el cabo de Hornos y para alcanzar el siguiente océano. Ahora tenemos el barco maltrecho, hemos perdido tripulantes, las velas caídas, la tripulación exhausta y asustada, pero hemos pasado”, declaró el entonces vicepresidente, relevado un año y medio más tarde.

sube el gasto

Sin control

Un 20% más en personal que en 2007

Miranda podía sentir que su tiempo se agotaba desde unos meses antes, cuando Yolanda Barcina se convirtió en la primera presidenta del Gobierno de Navarra y escogió a una asesora fiscal de bajo perfil -ni una placa identificaba su despacho profesional- para dirigir la consejería de Industria. Pero la soga se apretó alrededor de su cuello definitivamente a mediados de junio de 2012, después de que un nuevo recorte presupuestario, el segundo en apenas unos meses, hiciera saltar el Gobierno de coalición que, con poca confianza mutua y no más afinidad personal, sellaron en junio de 2011 Yolanda Barcina y Roberto Jiménez.

Aquel recorte de 132 millones de euros, anunciado el 1 de junio de 2012, tenía como objetivo cumplir los objetivos de déficit y marcó el resto de la legislatura, con los presupuesto congelados en 2013, 2014 y 2015 y un Ejecutivo cercado por el derrumbe de Caja Navarra, enfrentado a la sociedad por los recortes en todas las áreas del gasto y vapuleado a diario en el Parlamento de Navarra. Solo en la última legislatura se bloquearon más de 330 millones de gasto y Roberto Jiménez, entonces vicepresidente, no tenía reparo en admitir ya en septiembre de 2011 que la situación de las arcas forales era dramática. “Navarra está en la UCI”, dijo.

Los recortes golpearon a todas las áreas, incluidas Salud y Educación. Llegado el momento, se congeló el gasto de los departamentos, se privatizaron servicios -las cocinas del Hospital fueron el caso más destacado-, las listas de espera aumentaron, los retrasos en las devoluciones del IVA se generalizaron y golpearon la tesorería ya dañada de las empresas, a las que, con la ventanilla cerrada durante dos años, se les privó de ayudas a la inversión o a la I+D. Esta área, junto a la de vivienda, vivió el recorte más importante, de cientos de millones de euros. Y junto a todo ello, se consolidó un modelo asistencial con participación privada, que dio origen a conflictos laborales que se eternizaron, como en el caso de la atención a la discapacidad.

Llovía además sobre mojado. En las dos decisiones que simbolizan el fin de la etapa de Zapatero, los funcionarios vieron su sueldo rebajado en un 5% en 2010 y congelado desde entonces;y los pensionistas, tras años de incrementos, contemplaron cómo por primera vez se congelaba su prestación. Solo a partir de 2014, con la mejoría económica y con la reforma fiscal de 2015 y 2016, Hacienda ha comenzado a recuperar ingresos. Pero no será hasta 2019 cuando los ingresos tributarios se aproximen a los de 2007.

Los recortes, que a diferencia de lo sucedido en Grecia han preservado en España y en Navarra pilares básicos del Estado de bienestar, se han centrado en Navarra en la inversión, elevada hasta 2010 y reducida a mínimos históricos en la actualidad, con apenas 60 millones de euros, 223 menos que en el año 2007. Sin inversión pública -en algunos momentos las únicas partidas fueron las del TAV-, todo un sector de empresas especializadas en obra civil se ha visto abocado al cierre.

Una evolución muy diferente de la que registra la principal partida presupuestaria. Los gastos de personal no solo han crecido en casi 100 millones de euros en los últimos cinco años hasta superar los 1.170 millones al año. Mantener a la plantilla de trabajadores públicos es hoy un 20% más caro que antes de la crisis. En números redondos, 200 millones de euros más. O lo que es lo mismo: si en 2007, de cada 100 euros recaudados 25 iban a pagar a los funcionarios, en la actualidad el 37% de los que se ingresa va a las nóminas de la Administración foral.

Pese a la rebaja de 2010 y la congelación salarial, el gasto ha ido creciendo. En parte porque la plantilla ha aumentado (3.600 personas más en nómina que a comienzos de 2007) y en parte porque, aunque los salarios base y los pluses se congelen, los funcionarios van acumulando antigüedad y su salario crece. “Aunque no se haga nada, aunque la tasa de reposición sea cero y se congelen los salarios, el gasto crece”, explican desde el Gobierno de Navarra.

recaudación

Sigue muy lejos de Europa

Los beneficios fiscales se comen la recaudación

Con los presupuestos condicionados por una serie de partidas fijas y sin pulso económico para que la recaudación económica creciera por sí misma, solo a partir de 2015, y con la llegada de un nuevo Gobierno, se decidió atacar con algo más de seriedad la vía de los ingresos fiscales para poder equilibrar las cuentas. Lo hizo mediante una moderada reforma fiscal, que ha buscado dotar de mayor progresividad al IRPF, gravar en mayor medida el patrimonio de quienes más tienen e incrementar la efectividad del Impuesto de Sociedades, que recauda alrededor de un 60% menos que en 2007 y 2008.

Los ingresos de Hacienda crecen este año por encima del 10%, lo que supone un alivio y multiplica por tres el ritmo del crecimiento del PIB. Pese a ello, difícilmente corregirán una cifra que sigue alejando a Navarra y en general al conjunto de España de la media de los países europeos. La presión fiscal -recaudación físcal más cotizaciones sociales- en relación al PIB se queda en la Comunidad Foral en un 31%, por debajo de la media española (33%) y de la mayor parte de los países más desarrollados en Europa, donde se ronda el 40%. La diferencia no es pequeña: cada punto en relación al PIB supone en torno a 190 millones de euros.

¿Por qué sucede esto cuando los tipos impositivos de IRPF, IVA y Sociedades son parecidos a los europeos? ¿O cuando se sigue pagando por el Patrimonio, una figura que ya prácticamente ha desaparecido en todo el continente? En un informe reciente, cuyas conclusiones se pueden aplicar en buena medida también a Navarra, los economistas de Fedea apuntan a una figura que muchas veces se omite en el debate político: los beneficios fiscales. “Los beneficios fiscales de IRPF e IVA suponen unos 37.000 millones de euros, más o menos el déficit estructural que sufre la economía española en este momento”, explica.

En Navarra, los beneficios fiscales previstos para 2017 superan los 1.424 millones de euros, de los que más de 1.100 se corresponden con los dos principales impuestos. De hecho, este presupuesto crece desde 2015 y contribuye de manera decisiva a que los tipos efectivos de los impuestos sean en el caso navarro y el español mucho más bajos que los europeos. En el caso del IRPF, entre cinco y once puntos según se establezca la comparación con Alemania o con Italia, donde los tipos efectivos son más elevados. “La eliminación de los beneficios fiscales sería una rápida y eficiente forma de aumentar la recaudación”, concluye el informe de Fedea.

la cifra

5.403

deuda por ciudadano. El incremento de la deuda pública es el gran peaje que se pagará por los años de crisis. Los 3.461 millones que debía Navarra a finales de 2016 equivalen a los ingresos fiscales de un año entero, suponen el 18,2% del PIB y tienen otra lectura: cada navarro debe 5.403 euros, cinco veces más que en el año 2007. La deuda es también superior a la que había a la salida de la crisis de los años 90;un 10,1% del PIB.

re cortes sociales

Comunidad 2009-2015

Castilla-La Mancha -26,9%

Catalunya -26,2%

Aragón -22,5%

Galicia -16,2%

Media española -14,5%

Extremadura -13,4%

Andalucía -12,6%

Canarias -12,4%

Castilla y León -10,8%

Navarra -10,7%

La Rioja -10,6%

Comunidad Valenciana -9,7%

Murcia -9,4%

Madrid -9,3%

Asturias -7,9%

Baleares -4,8%

Cantabria -4,4%

País Vasco -4,2%

Los recortes de uPN

El gasto social cayó más de un 10%

La 9ª que más ajustó. Pocas partidas presupuestarias escaparon de los recortes, especialmente intensos a partir de 2009, cuando comenzó a sentirse la magnitud de la crisis. Ni siquiera las políticas sociales, que comprenden los Departamentos de Salud, Educación y Servicios Sociales. Según datos de la Asociación estatal de directores y gerentes en Servicios Sociales, ocho comunidades recortaron en mayor medida que el Gobierno de UPN que redujo en un 10,7% (unos 205,6 millones) la inversión. Otras ocho comunidades vivieron un menor recorte entre 2009 y 2015. En la CAV apenas se redujo un 4,2%. - D.N.

las cifras

5.619

empleados públicos más. El número de empleados públicos de Navarra no ha dejado de crecer, a pesar de los recortes, en los últimos años. Según el Boletín del Personal de las Administraciones Públicas, Navarra contaba a comienzos de este año con 37.945 empleados del sector público, frente a los 32.326 que se registraban a comienzos de 2009.

25.860

En la administración foral. El personal a sueldo del Gobierno de Navarra también se ha incrementado de modo sustancial en los últimos ocho años. Hay 3.587 personas más trabajando que en 2009.

387

millones a pagar deuda. En total, Navarra destina en 2017 unos 387 millones de euros a un capítulo denominado deuda pública y que se corresponde con amortizaciones, intereses y peajes en sombra que paga la Comunidad Foral. Supone más de un 9% del presupuesto, una cifra que se ha ido incrementando a lo largo de los últimos años.