Localización atractiva a nivel internacional

Navarra, el Hollywood estatal

Navarra ha acogido más de una decena de rodajes de largometrajes de ficción en lo que va de año y están previstos, por lo menos, otros tres más. Unas cifras que confirman la posición de la Comunidad Foral como una localización atractiva ya a nivel internacional, respaldada por el valor, entre otras claves, del incentivo fiscal.

Un reportaje de Ana Jiménez. Infografía Itxaso Mitxitorena - Domingo, 1 de Octubre de 2017 - Actualizado a las 06:10h

Un momento del rodaje de la película, "El increíble finde menguante".

Un momento del rodaje de la película, "El increíble finde menguante". (Unai Beroiz)

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Un momento del rodaje de la película, "El increíble finde menguante".

Dos semanas atrás, una productora estatal anunciaba la creación de una filial en Pamplona para apoyar los rodajes en tierras navarras, una muesca más de cómo se está construyendo y forjando una industria cinematográfica en la Comunidad Foral. Este 2017 ha sido una reivindicación de ello: un total de 11 largometrajes de ficción se han rodado en Navarra, y otros 3 están pendientes de realizarse en los próximos meses, visitando más de diez localizaciones diferentes. El cineasta Pablo Berger, que rodó parte de su último largometraje en Iruña, definió a la Comunidad Foral como “el Hollywood español”, y, parece, que razón no le faltaba.

Son varias las razones que explican este auge cinematográfico en Navarra durante los últimos años. En primer lugar, las conocidas ayudas fiscales promovidas desde el Gobierno de Navarra, entre las que destaca el incentivo fiscal del 35%. Además, el hecho de no ser un territorio excesivamente grande -10.391 km2- hace que todo esté conectado y próximo, incluyendo una gran diversidad paisajistica que reúne desde su lado más verde al norte, al árido desierto de Las Bardenas Reales, pasando por Pamplona y las numerosas localidades que pueblan la comunidad.

Iruña ha sido el epicentro del terremoto cinematográfico que se ha asentado en la Comunidad Foral, siendo no solo escenario sino también punto logístico, ofreciendo alojamiento a equipos técnicos y actores. Algunos de ellos hasta se han atrevido a perderse por las calles del Casco Viejo, siguiendo la ya conocida ruta gastronómica. De hecho, cuentan que el actor estadounidense Joaquin Phoenix, tras una jornada de rodaje del filmeLes fréres Sisters, decidió ir a cenar solo a un restaurante de la calle San Nicolás... y volvió al hotel contento, porque nadie le había reconocido ni pedido una fotografía. Hasta en eso Navarra ha sido un buen lugar de acogida.

2017: reafirmación de un proyectoEchando la vista atrás, durante el 2016 se acogieron los rodajes de ocho largometrajes: El guardián invisible, de Fernando González Molina;Abracadabra, de Pablo Berger;Ana de día, de Andrea Jaurrieta;The trip to Spain, de Michael Winterbottom;El decimosexto sueño de un artista, de Marcos García;Morir, de Fernando Franco;Thi Mai, de Patricia Ferreira;y se trabajó la postproducción de Black Butterfly, de Brian Goodman.

Si bien no eran malas cifras, en este 2017 se han mejorado, y con diferencia: pese a que aún faltan meses para cerrar el año, Navarra ya ha contado con once rodajes, y están previstos, por lo menos, tres más: la Film Commission recibe diariamente llamadas con interés por rodar en tierras navarras (largos, cortos, de ficción o documentales, vídeoclips, spots publicitarios...). Desde la entidad se encargan de cubrir, en la medida de la posible, las necesidades que plantean los proyectos cinematográficos. La Film Commission, creada en 2009, cuenta con una amplia cartera de profesionales navarros para abordar los puestos de empleo que crea el paso de una película por la Comunidad Foral, y también maneja desde los permisos y contratos requeridos para rodar en exteriores, hasta un catálogo de las localizaciones donde poder desarrollar el proyecto. El trabajo de la empresa se torna ya clave para que las llamadas interesadas terminen confirmando su trabajo en Navarra.

western, drama, comedia...El filme Memorias de un calabozo, de Álvaro Brechner, fue el encargado de abrir el año cinematográfico en Navarra. Antonio de la Torre encarna al ex presidente de Uruguay, José Mujica, y Chino Darín al periodista y escritor Mauricio Rosencof, su compañero de prisión durante la época que estuvo preso. El Fuerte de San Cristóbal se convirtió de nuevo en cárcel para la coproducción uruguaya, española y francesa durante el pasado mes de marzo.

El aeropuerto de Pamplona fue el escenario de Operación Concha, de Antonio Cuadri. El director y su equipo rodaron durante el mes de marzo esta comedia en la que Marcos Ruiz de Aldazábal -Karra Elejalde-, un empresario que lidera una productora de cine en bancarrota, trata de engañar al prestigioso actor Ray Silvela -Jordi Mollà-, quien ha rechazado trabajar en su filme. Aprovechando el contexto del Festival de Cine San Sebastián, detonará su gran estafa.

En los bosques cercanos a Aldatz, el debutante Igor Legarreta rodó su ópera prima, Cuando dejes de quererme, durante el mes de marzo. Se trata de un thriller que gira en torno a Laura, quien durante años ha creído que su padre le abandonó, pero una llamada le alerta de que ha sido hallado su cuerpo sin vida en un bosque, y la joven se lanzará a investigar el asesinato de su progenitor. Flor Torrente, Miki Esparbé, Eduardo Blanco, Joaquín Climent y Antonio Dechent protagonizan el largometraje.

Este año también supuso la vuelta a tierras navarras de Terry Gilliam, retomando su proyecto El hombre que mató a Don Quijote. Fue también un reencuentro con fantasmas del pasado, ya que Guilliam se vio obligado a suspender el rodaje de este mismo filme en el año 2000 en las Bardenas, por diversas causas, entre ellas la climatología. Pese a la lluvia -que también quiso reencontrarse con el cineasta-, las localidades de Gallipienzo, San Martín de Unx y Lerga acogieron esta quijotesca vuelta durante unos días, y el británico pudo, al fin, rodar su película.

Durante el mes de junio, Iván Fernández de Córdoba desarrolló su segundo largometraje, Like, un drama tintes de comedia protagonizado por Sara Sálamo y Jaime Olías y que pretende abordar la incomunicación en una sociedad como la actual, con más medios de comunicación que nunca. El embalse de Leurtza fue una de las localizaciones elegidas para el rodaje.

Desde EEUU, pero con acento francés con la dirección de Jacques Audiard, el filme Les fréres sistersse rodó durante el mes de julio al trote de puro western en las sierras de Urbasa y Andía. La coproducción francoestadounidense acercó a tierras navarras a conocidos actores de Hollywood como Joaquin Phoenix, Jake Gyllenhaal y John C. Reilly, que disfrutaron de la Comunidad Foral mientras interpretaban la historia de dos hermanos que persiguen a un ladrón de oro al galope y recorriendo bosques y desiertos.

El bullicio y estruendo de San Fermín envolvió el rodaje de Perdiendo el este, la secuela de Perdiendo el Norte-un éxito en taquilla-, que ha repetido con Nacho García Velilla a los mandos de la dirección. La comedia, protagonizada por Yon González y Blanca Suárez mostrará las nuevas aventuras de los jóvenes exiliados y que tendrán una pincelada de blanco y rojo en esta nueva entrega.

El cineasta Telmo Esnal ha elegido las localizaciones de Leitza y las Bardenas para rodar dos piezas de Dantza, una “película bailada” que está inspirada en “el fondo simbólico de las danzas tradicionales vascas”, según define el propio director. La pieza en las Bardenas estaba prevista para un rodaje en el mes de diciembre de 2016, pero tuvo que ser pospuesta para este año.

El realizador vasco Ibon Cormenzana se encerró durante el mes de agosto en la clínica Ubarmin para rodar su segundo filme, Alegría, tristeza, miedo, rabia. Roberto Álamo y Manuela Vellés protagonizan este drama que gira en torno a un hombre que sufre alexitimia, una enfermedad que incapacita sentir emociones básicas y empatizar con los demás.

Durante los primeros días de septiembre el cineasta navarro Jon Mikel Caballero grabó su ópera prima, El increíble finde menguante, en el valle de Aezkoa y la fábrica de armas de Eugui. El realizador firma en su debut cnematográfico la historia de un grupo de jóvenes -Iria del Río, Adam Quintero, Nadia de Santiago- inmersos en una abrumadora sociedad en la que no pretenden integrarse.

El último en subirse al tren cinematográfico navarro ha sido Rodrigo Sorogoyen quien, siguiendo la estela de su anterior proyecto, Que dios nos perdone, se encuentra rodando en Pamplona su próximo filme, El reino, un thriller que buscará “enganchar al espectador pero hablando también de los seres humanos y de sus oscuridades, de sus dilemas vitales”, con “la corrupción humana como forma de vida”, según describe el propio director. Sorogoyen vuelve a contar con Antonio de la Torre como protagonista y el elenco lo completan Jose María Pou, Bárbara Lennie, Nacho Fresneda y Ana Wagener, entre otros.

...y tres rodajes pendientesPor el momento, están previstos tres rodajes más en tierras navarras hasta finales de año, por lo que el número total de producciones se elevaría a 13 filmes, si no se confirman nuevos largometrajes de aquí a fin de año.

Por un lado, en los próximos meses se rodarán Legado en los huesos y Ofrenda a la tormenta, las dos últimas entregas basadas en laTrilogía del Baztán, de Dolores Redondo. Fernando Molina volverá a dirigir ambas, ya en 2018, y Elizondo y sus alrededores se vestirán de nuevo de cine, para acoger las investigaciones de la inspectora Amaia Salazar -Marta Etura-, que tomarán un nuevo rumbo tras recibir una misteriosa nota en la que solo figura una palabra: Tarttalo.

Por último, desde la productora navarra En buen sitio Producciones -El baile de los gigantes (2015), Las pelotaris(2015)- tienen previsto rodar el largometraje El castigo, pero no se han desvelado detalles de esta producción. El pequeño hollywood estatalcontinúa latiendo, y cada vez lo hace con más fuerza.


Incentivo

El impacto económico que los rodajes están dejando en la Comunidad Foral es mayor, quizá, de lo que muchos imaginan. Actualmente, está siendo analizado en un estudio encargado por la Navarra Film Comission que debería ver la luz a finales de este año. Según datos consultados por DIARIO DE NOTICIAS, los 65 días de rodaje de ficción en 2015 y 2016, respectivamente, podrían alcanzar la cifra de unos 10 millones de euros. En términos proporcionales, los 135 días de rodaje de ficción esperados para 2017 podrían duplicar la estimación y alcanzar los 20 millones. Y ahí es clave, aunque no determinante, el incentivo fiscal navarro.

Para encontrar su origen, hay que remontarse al año 2014, “año en el que Navarra elaboró al mismo tiempo que el Estado un incentivo específico para la producción audiovisual, largamente esperado por el sector. En su redacción, la Comunidad Foral modificó algunos de los aspectos del texto estatal que podían simplificar la gestión, incluyó la necesidad de territorialización del gasto para procurar el aseguramiento de impacto económico en Navarra y amplió las deducciones para acercarse a los estándares internacionales y a los de otras regiones estatales como Canarias y los diferentes territorios vascas. A lo largo de 2015, Juego de Tronos rodó parte de su sexta temporada en Navarra;casos como ése permitieron tangibilizar un interés creciente por el audiovisual, circunstancia que ayudó a preservar y mejorar el texto del incentivo en la Reforma Fiscal de finales de 2015. A lo largo de 2016, en concreto en el mes de agosto, el incentivo recibió el visto bueno de las autoridades europeas en materia de competencia, momento a partir del cual, se intensifica la llegada de producciones a Navarra”, explica Javier Lacunza, gerente de Navarra de Infraestructuras de Cultura, Deporte y Ocio (NICDO).

Concretamente, matiza Lacunza, el incentivo fiscal navarro permite desgravar hasta un 35%, desde dos vías diferentes, según se trate de una producción estatal o una coproducción o producción en su totalidad internacional. Pero... ¿en qué consiste exactamente el incentivo fiscal del 35% y de qué forma se aplica?

dos tipos de DEDUCCIONESLa Comunidad Foral presenta dos tipos de deducciones a las que pueden acogerse las productoras cinematográficas. La producción o coproducción estatal, en la que la productora con CIF navarro puede aplicarse un esquema de tax credit, es decir, que tendrá una reducción en su declaración de impuesto de sociedades. Al contrario que esquemas basados en tax rebate, en los cuales están previstos fondos definidos y anticipos de deducción por parte de la Autoridad Tributaria correspondiente. Existen multitud de esquemas diferentes en el mundo, pero hoy día es común encontrarse programas de tax rebate muy ágiles en su aplicación y con anticipos de caja, como por ejemplo el caso de Colombia. “Aún no estamos en esas”, dice Lacunza: “Nuestro incentivo no es el mejor del mundo, pero sí es interesante”. Con objeto de utilizar el 35% en toda su amplitud, además, se permite la creación de Agrupaciones de Interés Económico, “que permiten incorporar inversores privados no específicamente relacionados con el cine a las producciones cinematográficas. Son estructuras similares a las utilizadas en el pasado en construcciones de buques, ya que los flujos económicos son similares: un volumen muy elevado de gasto al principio con una lenta y dilatada recuperación posterior”, relata Lacunza.

Para que un proyecto pueda acogerse a este incentivo, debe invertir como mínimo un 25% de su presupuesto en Navarra, bien en personal, bien en la multitud de servicios que el cine requiere. “Se exige un 25% mínimo, pero la idea es que en un futuro próximo esta partida aumente”, señala Javier Lacunza. De hecho, las propias productoras “intentan gastar más para buscar la sostenibilidad del incentivo, que es una apuesta del Gobierno navarro”. Por ejemplo, preguntan por empresas navarras para cubrir las necesidades, ya que “tienen sensibilidad, sienten que en España el cine no se cuida mucho y que aquí se está intentando mimar”.

Ese futuro está ligado también a las propias productoras navarras, ya que en función de los servicios que puedan ofertar, se podrá cubrir en mayor o menor medida las necesidades que haya, evitando, por ejemplo, que trabajos como la postproducción de los proyectos se realicen fuera -aunque los anuncios recientes de implantaciones de empresas en Navarra hacen entrever que esta situación también cambiará en el medio plazo-. Además, esto implicará la oportunidad de cubrir encargos de proyectos externos, siendo una plataforma de trabajo que se retroalimenta tanto desde dentro como desde fuera. Y la industria cinematográfica seguirá fortaceciéndose.

En el caso internacional, y con un esquema también de tax credit, la empresa con CIF navarro, que desarrolla el servicio integral de proveeduría para una productora extranjera en un filme foráneo, también puede aplicarse un 35% de deducción. Para el desarrollo de esta parte del incentivo será necesario un mayor crecimiento de la cadena de servicios en la Comunidad Foral, por lo que su aplicabilidad se hará más visible en el plazo de 2 o 3 años.

valores añadidosSi bien el incentivo fiscal ha sido un pistoletazo de salida para convertir a Navarra en un centro cinematográfico, Lacunza señala que “hay valores añadidos por parte del territorio”, que suman a la hora de atraer nuevos proyectos. En ese sentido, Lacunza apunta que “en cuestiones tributarias, a efectos, es como un país pequeño”;además cuenta “con una diversidad paisajística maravillosa”;y también está “todo el trabajo realizado desde la Film Commission, la consolidación de la Asociación de Productoras NAPAR, la creación del cluster audiovisual…”;y el hecho de que desde la Administración se colabora mucho: ayuntamientos cercanos, servicios medioambiente y seguridad... “La Administración es lo suficientemente pequeña y cercana como para poder hacer realidad unas necesidades que en otras regiones pueden ser infiernos burocráticos”, concluye. Las consultas y demandas están, prácticamente, a una llamada telefónica.

De ahí la necesidad de poder generar una industria auxiliar que asuma el impacto laboral que suponen los rodajes en Navarra, un objetivo que según señala Lacunza, se logrará mediante dos vías: por un lado, que los profesionales navarros que se dedican al cine, inviertan y hagan crecer sus empresas;y por otro, que también sean inversores de fuera quienes suplan las carencias de conocimiento específico o cuestiones de inversiones económicas . Además, se debe tener en cuenta que la diversidad de servicios que abarca el cine también tienen un efecto tractor para el resto del sector cultural: grabación de bandas sonoras, composición de música, contratación de actores... “El sector cultural es un sector muy necesitado y con muchas dificultades, pero el cine nos ha elevado a las mesas de discusión económica”, apunta Lacunza, con lo cual está permitiendo también hablar del resto del ámbito cultural y habilita ganar cuerpo en el mismo.

impacto económicoEn el año 2017 Navarra ha sido escenario de 11 filmes, además de los 3 pendientes por rodarse, pero hay una diferencia notable respecto a las producciones de años anteriores: los días de rodaje. Si durante el 2015 y 2016, la media de días que los equipos de una película pasaban en Navarra era de 6 jornadas, durante este 2017 se ha duplicado, por lo menos, dicha cifra, llegando incluso a hablar de varias semanas.

La cifra del impacto económico, ligada al aumento de rodajes durante este año, invita a pensar que si se corrigen, en la medida de lo posible y paulatinamente, los errores y carencias que presenta la Comunidad Foral para cubrir las necesidades que exige un proyecto cinematográfico, el próximo 2018 y los años que están por venir pueden darle la vuelta a cifras anteriores. Será un enriquecimiento tanto para profesionales como empresas, más allá de estar relacionadas con el sector puramente cinematográfico. Navarra como el Hollywood estatal no es ya tanto una utopía, sino casi una realidad.