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A la contra

20 años es mucho

Por Jorge Nagore - Domingo, 1 de Octubre de 2017 - Actualizado a las 06:10h

La 1, la 3, la 5, la 7, la 9 y la 11. Eso es lo que pensé al escuchar por vez primera Time Out Of Mind. La 1, la 3, la 5, la 7, la 9 y la 11 son canciones buenas, fantásticas, maravillosas. La 7 no sé describirla, está más allá de las palabras. Love Sick, Standing In The Doorway, Tryin’ To Get To Heaven, Not Dark Yet, Make You Feel My Love y Highlands. Ése es el orden. Ayer hizo 20 años desde que salió a la calle y 20 años desde que lo compré. Hace 20 años se compraban los discos y aunque costaran 2.500 o 3.000 pesetas -entre 18 y 21 euros de ahora- solían valer la pena, ibas a la tienda con auténtica ilusión y al llegar a casa ponías el disco con el corazón en la nuez. Algunas veces te decepcionabas, otras dabas las gracias por poder estar ahí. Cuando acabó Time Out Of Mind hubiese salido a pisar los charcos si hubiese habido charcos. Calculo que lo habré escuchado entero más de 1.000 veces, sin saltarme un tema, pasando también por el 2, 4, 6, 8 y 10. Las 11 canciones seguidas, tranquilamente, sin prisa. He oído varias miles de veces más canciones sueltas, versiones en directo del propio Bob Dylan y versiones de otros. No creo que la música sea o fuese cara. La mala, sí. La eterna es barata. Un año y medio después de comprarlo, Dylan cantó delante de nosotros en San Sebastián el Not Dark Yet. Tengo la copia pirata en casa y puedo escuchar con una calidad excepcional lo que el eco de Anoeta no me dejó sentir en su momento, es la canción 1 del cd2, las notas derriten el cemento y el hierro del viejo Anoeta, la voz de Dylan aúlla desconsuelo y belleza, desesperanza y verdad, cada palabra es oscura y luminosa, cada verso es el principio de una novela y el final de otra. Es una canción que culmina el talento poético y vital del mejor artista de la historia. Para mí, es la canción que representa a Dylan, es la mejor canción jamás escrita. Es tan hermosa que duele.

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