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Mañana 2-O, tiempo de soluciones

Domingo, 1 de Octubre de 2017 - Actualizado a las 06:10h

no sé qué ocurrirá hoy en Catalunya, solo espero que los catalanes y catalanas que lo deseen puedan ejercer el derecho democrático a decidir su futuro con normalidad. Sin trifulcas, algaradas ni altercados. Será esa la puerta que abra la vía del diálogo y la solución política a un problema político. Ni la vía penal ni la vía policial van a ofrecer nada positivo para resolver la situación en Catalunya. Pensar que ese es el camino es engañarse y engañar a la opinión pública española. Mañana día 2 debería ser el primer día del tiempo de la soluciones, ese espacio al que hasta ahora se ha cerrado en banda el Gobierno del PP y el Estado. La gestión política de Catalunya los últimos 10 años, desde el indigno cepillado del nuevo Estatut -un texto autonomista nada independentista, refrendado por el Parlament y por la ciudadanía catalana y pactado con el Gobierno central que presidía Zapatero-, ha sido una suma de errores. El recurso al inmovilismo y a la inacción políticas y buenas dosis de descalificaciones, insultos, amenazas y persecuciones políticas amparados en una campaña mediática uniforme de manipulación generalizada desde los grandes medios han generado una situación en Catalunya a la que ahora ya solo se puede responder asumiendo la necesidad de buscar una salida democrática. Esa estrategia de inmovilismo político y acoso judicial y mediático -y ahora también policial-, a Catalunya es un camino sin salida para el Estado. Porque será inevitable que Catalunya vuelva a pronunciarse democráticamente sobre su futuro antes que después. Y será necesario pactar los términos legales de ese referéndum. No es tiempo ni lugar la Europa del siglo XXI para tanques. La España uniforme y centralista habría hecho mejor en intentar ganar ese refrendo sumando una mayoría de catalanes. Como ocurrió entre Gran Bretaña y Escocia o entre Canadá y Quebec con normalidad democrática y social. Posiblemente, un debate sosegado sobre la vía independentista en Catalunya y en el Estado hubiera sumado más argumentos y de mayor peso en esta Europa del siglo XXI a favor del no,pero en una torpeza histórica de consecuencias ahora ya imprevisibles ha hecho dejación de sus obligaciones y ha evitado en todo momento ese intercambio democrático de ideas y opiniones. Y eso ha convertido el referéndum de hoy en Catalunya en una cuestión que ya supera la cuestión de la independencia, porque hoy también se juegan otros derechos democráticos fundamentales. En Catalunya se juega también una respuesta democrática a los recortes, anulación y minorización del Gobierno del PP, con la complicidad política de los altos tribunales de justicia, de los derechos civiles, políticos, sociales y laborales de los últimos años en el conjunto del Estado. También la recuperación de los valores básicos de un Estado de Derecho democrático y garantista que han sido desplazados a un segundo plano progresivamente bajo la excusa de aplicar una interpretación sesgada de la Constitución y bajo el peso de una sucesión de leyes de carácter involucionista que han coartado libertades ciudadanas. No solo es Catalunya, sino las excepciones que se están imponiendo al propio sistema democrático. Mañana día 2 habrá que empezar a hacer lo que no se ha hecho en 10 años para encajar la legitimidad democrática catalana con la legalidad del Estado. Nada será igual. Se trata que sea mejor.

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