Las personas no quieren vivir en la pobreza

Por Amaia Leránoz Madariaga y Lidia Almirantearena Larrañeta - Domingo, 1 de Octubre de 2017 - Actualizado a las 06:10h

Afinales de 2007 comenzó la crisiseconómica y social más larga y profunda que se ha vivido en Navarra: recortes en salud, en educación, en empleo, cierres de empresas, despidos, EREs, reducción de prestaciones sociales, endurecimiento del acceso a la Renta Básica, supresión de ayudas sociales;en definitiva, estamos observando la destrucción de derechos y la precarización en las condiciones de vida y el resultado es el aumento de la pobreza y la exclusión social, así como un tercer sector debilitado. Es por ello que ahorarememoramos estos diez años destacando las nefastas consecuencias de este aniversario que hoy hace que hablemos de 83.000 personas en riesgo de pobreza y/o exclusión social, de las cuales 15.000 sobreviven con 332 € al mes. En la Declaración Universal de Derechos Humanos, en su artículo 25 se dispone: “Toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure, así como a su familia, la salud y el bienestar, y en especial la alimentación, el vestido, la vivienda, la asistencia médica y los servicios sociales necesarios”. Desde la Red Navarra de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social nos preguntamos: ¿cómo una persona con 332 euros al mes podría, por tanto, alimentarse cinco veces al día, disponer de ropa adecuada, tener de una vivienda y calentarse en un invierno frío? ¿Cómo podrían llevar a sus hijos e hijas al colegio y comprar el material escolar que en estas fechas tanto nos trae de cabeza? ¿Cómo podría comprar medicamentos si cae enferma? ¿Y acudir a una entrevista de trabajo? Últimamente todos y todas hemos oído comentarios o hemos presenciado actitudes de rechazo y de culpabilización hacia las personas pobres o en situación de exclusión social, expresiones de la denominadaaporofobia. Así, estamos las personas más preocupadaspor el fraude en ayudas sociales y “todas conocemos casos de enriquecimiento” a través de dichas prestaciones. Sin embargo, las cifras reales que se manejan señalan que el fraude tiene carácter residual, suponiendo exclusivamente un 1,4%, tal y como declaró Javier Enériz, Defensor del Pueblo, en 2015. Nos preocupa más éseque ha mentido para contar con una prestación de 600 euros al mes que todos los casos de corrupción que se dan entre personas que cuentan con rentas altas y roban miles de millones de euros. Nos olvidamos de que las personas no quieren vivir en la pobreza;a quién le gustaría vivir sin calefacción en invierno, o tener que escoger entre cuántas comidas al día se puede permitir para ahorrar lo suficiente para reparar la lavadora. Las personas no se despiertan con la intención de ir a rechazar trabajos de calidad que les puedan ofrecer, simplemente no se les ofertan, aunque en muchas ocasiones tengan la cualificación;y aunque no la tuvieran, por qué a las personas que viven situaciones de exclusión social se les tacha de no querer trabajar cuando rechazan un trabajo que no reúne las condiciones necesarias y en cambio a quienes no viven esas situaciones se les otorga una imagen de dignidad al rechazar empleos precarios.

Estar en situación de vulnerabilidad social depende más del entorno en el que se nace, de factores macroeconómicos que afectan al entorno laboral inmediato y de la elaboración de las políticas públicas que no dependen de la elección de las personas. La diferencia fundamental entre una persona que está en situación de exclusión social y una que no lo está es que una tiene acceso a las oportunidades para desarrollar su proyecto de vida, la otra no.

Por tanto, recordamos que equilibrar la balanza social es responsabilidad de todas y de todos. Y asimismo resaltar que la sociedad navarra siempre ha tenido un carácter solidario que se ha traducido en la existencia de prestaciones y ayudas económicas que aseguren la subsistencia de las personas más vulnerables, limitando y previniendo las situaciones de marginalidad o de injusticia. Todos y todas estamos, por tanto, contribuyendo a la reducción de la pobreza y a la integración de las personas, integración sí, pero que fomente la dignidad y la autonomía de las mismas. Consideramos que es necesario seguir avanzando positivamente en el derecho general de las personas y familias en situación de pobreza y/o exclusión social, por lo que, desde la Red Navarra de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social seguiremos trabajando para que se que garantice la mejora de la situación de cada una de ellas con el fin de caminar hacia una sociedad justa, cohesionada y equitativa. Por tanto, reafirmar nuestro compromiso a seguir vigilantes para que, efectivamente, las medidas y políticas sociales lleguen a tiempo para prevenir que más personas caigan en esta situación y quienes ya lo están tengan de dónde agarrarse para levantarse. Representando a Red Navarra de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social