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La inversión en presupuestos, mínima

El Gobierno de Rajoy lleva seis años incumpliendo sus promesas sobre Navarra

Mantiene aplazadas desde 2013 las obras del Canal de la Ribera y del TAV

El convenio económico sigue a la espera de una actualización desde 2014

La inversión en presupuestos, mínima

Ibai Fernandez - Domingo, 1 de Octubre de 2017 - Actualizado a las 06:10h

Mariano Rajoy.

Mariano Rajoy. (Quique García)

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  • Mariano Rajoy.

PAMPLONA- “La llegada del Tren de Alta Velocidad a Navarra incrementará el número de viajeros en tren en un 73,2% en el primer año de funcionamiento, llegando a 1.342.393 viajeros”. Es noviembre de 2010, y el Gobierno de Miguel Sanz organiza un acto multitudinario para anunciar las bondades que la alta velocidad va a suponer para Navarra. Han pasado apenas seis meses desde la firma con el Ministerio de Fomento del convenio para la financiación del TAV y el extenso informe encargado por el Ejecutivo foral para analizar sus consecuencias concluye que todo serán ventajas. 1.957 millones de inversión, incluidas estaciones en Tudela y Pamplona, y conexión con la Y vasca. Todo hecho y a pleno rendimiento para 2016.

Septiembre de 2017. El corredor ferroviario no se ha hecho, solo 14 kilómetro de explanada embreada entre unos campos de Castejón y Cadreita. Las obras que han costado 80 millones que Navarra ha tenido que adelantar con un coste de 5 millones en intereses, y que casi no recupera. No hay corredor, ni estudios hechos para la conexión con la Y vasca ni con Zaragoza. Tampoco hay rastro de las estaciones de Pamplona y de Tudela. En lo que al TAV se refiere, Navarra está igual que en 2010, solo que con siete años más perdidos. De ellos seis con gobiernos del PP, cuatro con mayoría absoluta.

Un bagaje que no ha impedido al ministro de Fomento afirmar esta semana que ha sido el actual el Gobierno de Navarra quien “ha incumplido de la A a la Z” el convenio firmado en 2010, porque los presupuestos del próximo año, que no se han presentado, no incluyen una partida para el tren. Tampoco los presupuestos de los cuatro años anteriores incluyeron partida alguna.

No deja de ser llamativa la arrogancia con la que el ministro Íñigo de la Serna anuncia ahora que para 2023 estará finalizado en Navarra todo el corredor de alta velocidad, curiosamente el mismo plazo de seis años prometido en 2010. Una promesa que exige invertir una media de 500 millones al año y que difícilmente podrá cumplir. Por de pronto, los presupuestos del próximo año se mantienen prorrogados.

Pero sí es coherente con la actitud que el Gobierno del PP mantiene con Navarra desde su llegada a La Moncloa en 2011. Desde entonces, y pese a las múltiples promesas, casi permanentes, el Ejecutivo central apenas ha invertido en infraestructuras en Navarra. A la paralización del TAV, de cuyo retraso trata de hacer responsable ahora al Ejecutivo foral, se suma también la segunda fase del Canal, cuya próxima licitación anunciaba esta semana Canasa.

Un proyecto al que el Gobierno de Rajoy siempre ha declarado su adhesión, pero que sin embargo no tiene definición técnica ni financiación. El pasado febrero el Gobierno de Navarra hizo una propuesta al Ministerio de Agricultura para que éste asuma la parte proporcional de la inversión avanzada ya por la parte foral, sin que haya recibido respuesta todavía. La ministra, eso sí, muestras sus “dudas” por la supuesta poca voluntad del Ejecutivo autonómico.

promesas incumplidasEl TAV y el Canal de Navarra son los dos ejemplos más claros de las promesas incumplidas por los Gobiernos del PP, en ocasiones además con el apoyo de UPN, que hasta 2015 estaba al frente de la Administración Foral y que ahora mantiene acuerdos presupuestarios. En el último, firmado el pasado abril, ambos partidos se comprometían a licitar obras del TAV y del Canal este mismo año. Pero varios meses después, el Estado no a invertido ni un solo euro.

Entre otras cuestiones, porque cumplir el compromiso no depende de ambos partidos, sino del Gobierno de Navarra, en el caso del tren, que es quien tiene asumida la competencia. Y de la empresa pública Canasa, en el caso del Canal, donde el Ministerio quiere acelerar ahora los pasos sin concretar qué tipo de infraestructura será ni cómo se va a pagar. Gestos que copan los titulares pero que más allá de polémicas y reproches de claro interés político no garantizan la inversión a medio plazo.

Navarra, en realidad, nunca ha estado entre las prioridades del Gobierno central. De hecho, la Comunidad Foral es el territorio que menos inversión en infraestructuras ha recibido por parte del Estado los últimos diez años. De los 46.608 millones que el Ministerio de Fomento ha destinado a obra pública regionalizada entre 2006 y 2015, la Comunidad Foral apenas ha recibido 58,5 millones, un 0,13% del total. Solo Ceuta y Melilla han contado con menos. Y si se excluyen la cárcel y el aeropuerto, desarrollados durante de la última legislatura de Zapatero, el gasto en Navarra ha sido insignificante durante el mandato de Rajoy.

Una actuación que se ha mantenido también estos dos últimos años pese al apoyo de UPN a los presupuestos del PP y a los continuos mensajes de apoyo a las infraestructuras en Navarra. La realidad sin embargo muestra que los presupuestos del Estado han visto recortada su inversión en Navarra en un 25% respecto a 2016. Apenas 76,4 millones en 2017, de los que 45 han sido para devolver el dinero adelantado para las obras del TAV. Solo La Rioja sale peor.

No obstante, si se descuentan los 45 millones adeudados por obra ya realizada, la inversión real se queda en 34 millones. Cifras que retratan el compromiso del Gobierno del central con Navarra y sus infraestructuras, más allá de una campaña de propaganda más centrada en el golpe de efecto a corto plazo que en una dotación presupuestaria plurianual que garantice las inversiones prometidas, y que siguen todavía sin realizar.

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