Contra el cambio climático

Por Patxi Chocarro San Martín - Lunes, 2 de Octubre de 2017 - Actualizado a las 06:10h

Creado por la Unión International de Arquitectos (UIA) en el año 2005 -con el fin de recordar al mundo la responsabilidad colectiva de los arquitectos en relación al futuro de nuestras ciudades y asentamientos-, el Día Mundial de la Arquitectura se celebra el primer lunes de cada mes de octubre. Este año el Día Mundial de la Arquitectura se conmemorará hoy lunes 2 de octubre con el lema:¡Actuemos contra el cambio climático!

Una arquitectura sostenible requiere que todos los participantes y factores que intervienen en el proceso constructivo, desde el diseño urbanístico y arquitectónico, las soluciones de la urbanización, hasta los promotores y usuarios, integren las medidas responsables en todo el proceso.

A menudo las estrategias de construcción sostenible se centran en la reducción del consumo energético del edificio. Sin embargo, la fabricación de los materiales utilizados en la construcción del edificio puede suponer más de un 35% de la energía que consuma el edificio en su ciclo de vida útil. Por ello es necesario elegir materiales con bajo impacto ambiental e incorporar criterios ambientales en la fase del diseño para minimizar residuos, emisiones y consumos energéticos. En esa primera fase del diseño debe tenerse en cuenta todo el ciclo de los materiales desde su producción, su puesta en obra, su mantenimiento y, finalmente, su reutilización o reciclaje en el final de la vida útil del edificio con la rehabilitación o en su caso el derribo.

La necesidad de tomar medidas de ahorro energético para hacer frente al cambio climático ha vuelto a poner en escena el debate sobre el modelo de crecimiento de las ciudades. Abandonado, al menos teóricamente, el modelo en mancha de aceite que se ha impuesto desde los países sajones, cobra protagonismo el modelo de ciudad compacta. La preocupación por la sostenibilidad encauza la atención al contexto más próximo, al uso de materiales accesibles y la construcción local frente a la homogenización de la globalización, aún cuando seamos conscientes de la transcendencia relativa de las acciones a pequeña escala en el conjunto.

La relación sostenible entre la ocupación del territorio, las energías limpias y la edificación, puede tener una estratégica solución en los países en desarrollo donde las nuevas urbes llevan ese planteamiento desde el momento inicial. En nuestro país partimos de ciudades y pueblos conformados a lo largo del tiempo, donde la transición hacia un conjunto eficiente y sostenible debe contar con irrenunciables aspectos como la conservación del patrimonio heredado sobre una forma de ocupación del suelo histórico que no puede modificarse para mejoras de orientación o factor de forma. Aquí cobra la mayor importancia el papel de la rehabilitación apoyada por usuarios y administraciones que permita la actualización energética, reduciendo gastos al residente y disminuyendo consumos y emisiones.

En el Congreso Mundial de la Edificación Sostenible World SB 2014 Barcelona, donde se analizó la edificación de bajo impacto medioambiental, se presentó un informe que defiende que la mejora de la eficiencia energética de la edificación construida permitiría reducir hasta el 24% la demanda de energía en viviendas y el 27% en edificios dotacionales.

Para 2050, Europa se ha comprometido a reducir entre un 80% y un 95% la emisión de gases de efecto invernadero que mayoritariamente proceden de la combustión de los combustibles fósiles. El aumento de las temperaturas es imparable, según el físico Julio Díaz Jiménez, que reflexiona sobre los efectos del calentamiento global, concluyendo que las medidas deben ir encaminadas a que el aumento de las temperaturas sea moderado, ya que el cambio climático no es un problema del futuro, sino un hecho constatable y corroborado a día de hoy por una abrumadora mayoría de la comunidad científica.

Ante esta situación, todas las políticas van encaminadas a la utilización en exclusiva de energías renovables, y por lo tanto la renovación en la edificación a través de la rehabilitación y de las mejoras de la eficiencia energética de lo edificado. También es importante considerar la colmatación de las zonas urbanizadas, incluso con la redensificación.

Para alcanzar el cambio de mentalidad que reduzca las emisiones globales causadas por el sector de la construcción es necesario que todos los implicados tengamos conciencia de ello: arquitectos, promotores, administraciones, legisladores, constructores y usuarios. Los que formamos la Delegación de Navarra del Colegio Oficial de Arquitectos Vasco Navarro (COAVN) estamos por ello empeñados en una continua formación -sin olvidar las más que notables enseñanzas de la arquitectura tradicional-, para profundizar en el conocimiento de la técnica, la tecnología, los materiales, los procesos y los costes que nos permitan responder con solvencia y profesionalidad ante esta exigencia técnica y ciudadana de alcance global.

El autor es presidente del COAVN (Colegio Oficial de Arquitectos Vasco Navarro) en Navarra