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Osasuna ofrece una exhibición

Victoria en el Sadar | el equipo de Diego Martínez completa el mejor partido de la temporada, crea también ocasiones para golear y hace desaparecer del campo a un Sporting paupérrimo

Javier Saldise - Javier Bergasa/Mikel Saiz - Lunes, 2 de Octubre de 2017 - Actualizado a las 06:10h

Torres celebra el primer gol. Tras él, David, autor del segundo.VER VÍDEOReproducir img

Torres celebra el primer gol. Tras él, David, autor del segundo.

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Torres celebra el primer gol. Tras él, David, autor del segundo.ReproducirTorres celebra el primer gol. Tras él, David, autor del segundo.

Pamplona- Una aproximación boyante al equipo que se puede ver esta temporada se dio una vuelta por El Sadar. Entre el primer gol, a los diez minutos, y el segundo, a los 60, Osasuna no cambió. Rítmico, constante, sólido en el partido, el equipo rojillo fue siempre el mismo, como una apisonadora, a sus cosas, con el manual de actuación aprendido de memoria, poniéndolo en el césped. Osasuna completó el mejor partido de la temporada ante uno de los rivales que mantiene la vitola de candidato para el ascenso y los chicos de Diego Martínez no sólo ofrecieron continuidad en su juego -algo que se vio sin el premio del gol hace tan sólo unos días, en Reus-, sino variedad en el repertorio, con la misma habilidad para interpretar el sistema inicial, como las dos propuestas que hubo tras reinterpretar el encuentro a partir del marcador favorable.

Ayer, con síntomas de evidente mejoría desde el inicio del campeonato, Osasuna ventiló el partido ante el Sporting con temple y mando, y se planta en los primeros puestos de la clasificación en silencio, con la esperanzadora sensación de que hay equipo, que existe armario para los cambios, que también se cuenta con perlas individuales en muchos puestos y que se vislumbra un claro margen para la progresión. Si a todo este excelente panorama, se une la sensatez que dicta la precaución ante un campeonato larguísimo y el conocimiento que tienen de la categoría un buen número de protagonistas, Osasuna avanza en el torneo hacia posiciones cabeceras, dejándose ver muy poco a poco, creciendo, como hacen los conjuntos con profundidad.

Desde la calma absoluta de un contrincante apático y poco entonado, Osasuna firmó una primera parte brillante, en la que el Sporting se marchó con un gol en contra a los vestuarios después de que los rojillos hubieran firmado hasta media docena de oportunidades patentes para marcar. El conjunto navarro entró lanzado en el partido, arrinconó a los sportinguistas en su campo y les restó cualquier protagonismo en la historia del primer tiempo y mermó todas sus posibilidades en el partido. Sólo el portero visitante, Diego Mariño, se hizo un hueco entre tanta mediocridad de sus compañeros y con cuatro intervenciones de gran mérito, evitando goles cantados, mantuvo en pie a los suyos. Ilusionados, quizás, con que llegaría algún cambio.

Diego Martínez va haciendo funcionar a su equipo y después de unas cuantas jornadas con casi el mismo personal formando en las alineaciones, hay automatismos, constancia y un ritmo en el juego que se nota. Ayer, con dos cambios en la alineación respecto a las últimas jornadas, con Sebas y David Rodríguez, en lugar de Mateo y Xisco, el once siguió funcionando como un mecanismo engrasado, con misiones conocidas, complicidades sabidas. El gol de Osasuna, finiquitado por Roberto Torres, fue el ejemplo de esta sintonía que se oye en el campo: primero con un pase de Quique a Sebas y, tras la entrada en el área de éste como extremo fino, con un servicio al espacio que liquidó el centrocampista plantado en el lugar donde campan los delanteros de área.

Tras haber tenido oportunidades exageradas por mediación de David Rodríguez, Quique, Roberto Torres y Lucas Torró, el Sporting respiró incrédulo en el descanso mirando al marcador y viendo solo un gol en contra. No se había enterado de la fiesta ni en defensa ni en ataque, había entrado en el encuentro a cámara lenta y seguía metido.

Al Sporting estuvo a punto de tocarle el colmo de la lotería del fútbol porque ni siquiera acertando a rematar entre los tres palos, porque no lo hizo, casi marca. Fue un despeje mal medido de Aridane al que Sergio Herrera, con sólo trabajo en los balones bombeados, respondió con una estirada de gato. El chaval sigue ofreciendo un rendimiento excepcional y se empeña en mantener su portería a cero.

Espoleados por esta circunstancia y porque algo había que hacer tras un tiempo a la basura, el Sporting se estiró mínimamente y creyó competir un rato hasta que llegó el mazazo de David Rodríguez. El delantero se había acercado al gol en el primer tiempo en un par de remates y en esta ocasión no falló tras un rechace de Mariño.

Diego Martínez fue gestionando marcador y alineación, fue introduciendo futbolistas y variando su dibujo y, así, con elegancia y sin despeinarse controló mejor el tramo final y aún estuvo cerca de marcar algún gol más. Con total calma, a velocidad de crucero, como se llega a puerto.