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La vida que comenzó en la estación

Modesto García nació en la estación de Estella. Su padre trabajaba en el Vasco-Navarro y en su recuerdo han quedado decenas de anécdotas del tren desaparecido

Cristina Solano - Lunes, 2 de Octubre de 2017 - Actualizado a las 06:10h

Modesto García posa delante del edificio de la estación, lugar en el que nació hace 86 años.

Modesto García posa delante del edificio de la estación, lugar en el que nació hace 86 años.

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  • Modesto García posa delante del edificio de la estación, lugar en el que nació hace 86 años.

“Por ser hijo de un trabajador podíamos hacer viajes;nos encantaba”

ESTELLA-LIZARRa- Se sabe de memoria todas las estaciones que tenía el Vasco-Navarro entre Estella y Vitoria;recuerda el tren con morriña y cada vez que pasa por delante de la estación de Estella se enorgullece. No en vano, él nació allí. Se trata de Modesto García Núñez, uno de los hijos del trenero, como se conocía en Estella a su padre, Rufino García. Y, aunque por avatares de la vida y sobre todo de la época que le tocó vivir, Estella no le trae buenos recuerdos, agradece a la vida todo lo que le ha dado, también esa infancia y juventud junto al ferrocarril.

El 15 de junio de 1931 nació Modesto García Núñez en la primera planta de la estación, concretamente en las dependencias que hoy en día quedan encima del bar (en su momento eran el cuadro de agujas). Allí vivió hasta el estallido de la guerra, momento en el que la familia se trasladó a la zona del Volante. A los 18 años, Modesto García comenzó a trabajar en el ferrocarril, como mozo de tren y a los dos años le destinaron a Mondragón donde continuó otros dos años en ese puesto. “Los hijos de los empleados podíamos trabajar en el tren y de hecho yo y mis tres hermanos entramos. Por circunstancias, lo dejé y me dediqué a otros oficios, pero quise volver al tren y se lo comenté a mi hermano Guillermo. Este me dijo que no me lo aconsejaba, que no pintaba nada bien y así fue. El tren cerró”, rememora.

Ahora que se van a cumplir cincuenta años desde que el Vasco-Navarro realizó su último trayecto, García recuerda que el tren transportaba sobre todo patata, paja, remolacha y ganado de cara a las ferias.

Aunque muchos no entienden que este tren desapareciera, Modesto García recuerda que había muchas personas que viajaban gratis, algo que pudo lastrar su viabilidad. “Los curas, los militares y, en definitiva, todo el personal del Estado no pagaba, además había muchos viajes en los que el tren llegaba a Estella ya vacío. Donde más vida tenía era en la parte vasca por la industria, pero aquí mucho menos”.

anécdotas García tiene unas cuantas. Algunas de ellas tienen que ver con el estraperlo. “Cuando la Guardia Civil requisaba, por ejemplo harina, a veces los trabajadores del tren se quedaban con algo de lo requisado. Recuerdo también una vez que las mujeres que hacían el estraperlo tiraron cuatro barras de pan en el túnel de Zubielqui porque preferían tirarlo a que se lo quedase la Guardia Civil. Yo me enteré, me alquilé una bicicleta por 2,5 pesetas y fui a por ellas. Eran años de mucha miseria y más en mi familia donde mi padre enviudó con nueve hijos”, explica.

Otros recuerdos bonitos son los tiene de cuando él viajaba en el tren. “Por ser hijos de trabajador nos dabanel kilométrico, que era una especie de billete que nos permitía hacer viajes, nos encantaba”, señala.

Modesto García, que ha vivido casi toda su vida en Hondarribia, explica que actualmente en Azkoitia, en el museo del tren, está la máquina que hizo el último viaje desde Estella. “Me encantó verla”, asegura.

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