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“Fue un horror. La gente estaba de pie y empezaron a caer”

Los testigos cuentan las escenas de pánico y confusión que vivieron durante el tiroteo

Martes, 3 de Octubre de 2017 - Actualizado a las 06:10h

Centenares de personas intentan huir durante la matanza.

Centenares de personas intentan huir durante la matanza.

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  • Centenares de personas intentan huir durante la matanza.
  • Dos de las víctimas se protegen con mantas.
  • Detalle de la ventana desde donde disparó. Fotos: Efe

grandes matanzas

1 de agosto de 1966. Charles Whitman, tirador de élite, mata a 16 personas desde la azotea de la Universidad de Austin (Texas). El día anterior a la masacre, Whitman había matado a su mujer y a su madre.

18 julio 1984. Oliver Humberty, veterano de la guerra de Vietnam, asesina a tiros a 22 personas en un restaurante en San Diego (California), antes de ser abatido por la policía.

20 agosto 1986. Patrick Henry Sherrill, un cartero amenazado con ser despedido de su puesto, mata a tiros a 14 personas en una oficina postal de Edmond (Oklahoma).

29 diciembre 1987. Gene Simmons, un sargento retirado que tenía numerosos problemas económicos en ese momento, mata a 16 personas (5 miembros de su familia) en Russellville (Arkansas).

16 octubre 1991. El camionero George Hennard mata a 22 personas en dentro de una cafetería de Killeen (Texas) antes de suicidarse.

20 abril 1999. Dos estudiantes asesinan a 13 personas y hieren a otras 23 en una escuela de Littleton (Colorado). Tras la masacre, los dos jóvenes se quitaron la vida.

16 de abril de 2007. Seung-Hui Cho, un joven de 23 años, mata a 32 personas y se suicida en el campus universitario en Blacksburg, Virginia.

5 de noviembre de 2009. El psiquiatra militar Nidal Hasa mata a tiros a 13 personas en el Centro de Procesamiento de Preparación de Soldados en Fort Hood, Texas.

14 de diciembre de 2012. Adam Lamza mata a 26 personas, entre ellas 20 niños, en una escuela primaria de la ciudad de Newtown en Connecticut antes de suicidarse. La víspera a la matanza había matado a su madre en casa.

16 de septiembre de 2013. Aaron Alexis, de 34 años, asesina a 13 personas antes suicidarse dentro de un cuartel de la Armada en la capital de EEUU, Washington.

1 de octubre de 2015. Diez personas, incluido el agresor, mueren en un tiroteo ocurrido en un centro universitario de la ciudad de Oregon.

2 de diciembre de 2015. 14 personas mueren en un tiroteo en un centro de ayuda para discapacitados en San Bernardino (California), a manos del matrimonio Syed Farook y Tashfeen Malik.

12 de junio de 2016. El ciudadano de origen afgano Omar Mateen mata a 49 personas durante una fiesta en un club gay de Orlando (Florida).

las vegas- “La cita nocturna perfecta”, así definió este viernes la mujer del nadador olímpico Michael Phelps en su Instagram sobre el festival de country Route 91 Harvest que se celebraba en Las Vegas. Poco después de las 10 de la noche, la música quedó enmudecida por ráfagas de plomo que resonaron casi sin interrupción durante 10 minutos, convirtiendo a los 22.000 espectadores en blancos indiscriminados del asesino del piso 32 del resort Mandalay.

“Estábamos en medio del público, cerca del escenario. Oímos un par de disparos y luego paró. De pronto, comenzaron de nuevo y la gente empezó a desplomarse”, contó Corine Lomas, una mujer de 31 años que se tiró encima de su hermano veinteañero para protegerlo con su cuerpo. “Lo quiero a rabiar, a él le queda más vida que a mí”, aseguró. Ivetta Saldana se las ingenió para huir con una amiga y esconderse en uno de los túneles del alcantarillado que flanquean el Strip. “Fue un espectáculo de horror. La gente estaba de pie y empezaron a caer”, le contó al Review Journal, un periódico de Las Vegas.

Otra de las supervivientes, Candace LaRosa contó a Las Vegas Sun su experiencia durante la masacre. “Estábamos todos bailando y pasándolo bien cuando, de repente, escuchamos todos esos disparos”. LaRosa huyó para refugiarse en el hotel Tropicana y, por el camino, se dio cuenta de las dimensiones de la tragedia. No eran fuegos artificiales del propio festival, como muchos pensaron inicialmente, sino una carnicería deliberada y a gran escala. “Había sangre por todas partes”, explicó más tarde.

Los primeros vídeos compartidos por los presentes en el concierto muestran como múltiples ráfagas de disparos sorprendieron a los cerca de 40.000 asistentes. Varios testigos coincidieron que parecían “fuegos artificiales”. Ráfagas automáticas sobre la multitud, a bulto, provenientes de lo alto del casino Mandalay Bay. No duró mucho. Menos de un minuto. La actuación de Jason Aldean se detuvo después de los primeros tiros y acto seguido la gente empezó a huir presa del pánico o a tirarse en el suelo en busca de protección. En algunos vídeos publicados en las redes sociales se pueden escuchar ráfagas de disparos mientras se ve a la gente correr despavorida, de pie preguntándose qué sucede o tirada sobre la hierba protegiéndose de los disparos.

solidaridad“Cuando los disparos no cesaron nos dimos cuenta de lo que estaba pasando. No puedo imaginar qué lleva a una persona a hacer esto”, explicó Storme Warren, presentador de la emisora de música SiriusXM, que se encontraba junto al escenario cuando comenzó la masacre. Warren puedo ver como las balas impactaban contra el suelo y el escenario antes de refugiarse debajo de la plataforma, “mientras las balas seguían rebotando en el escenario sobre nosotros”.

“Al cesar los disparos, intenté ayudar todo lo que pude. Cualquiera que tuviese algo de experiencia aportaba algo, todo el mundo ayudaba a los demás”, añadió Warren.- D.N.

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