Noticias de NavarraDiario de Noticias de Navarra. Noticias de última hora locales, nacionales, e internacionales.

Saltar al Contenido

aurora beltrán cantante, música y compositora

“Ahora, los que tienen una visión diferente de las cosas son los locos, solo porque utilizan la imaginación y piensan”

El Teatro Gayarre acogerá este viernes, día 6, la presentación en directo del nuevo disco de la navarra, Usiana (21.00 horas, entradas a 8, 13 y 17 euros)

Fernando F. Garayoa - Martes, 3 de Octubre de 2017 - Actualizado a las 06:10h

Aurora Beltrán, en el concierto que ofreció en noviembre pasado en Zentral.

Aurora Beltrán, en el concierto que ofreció en noviembre pasado en Zentral. (Ana Moreno)

Galería Noticia

  • Aurora Beltrán, en el concierto que ofreció en noviembre pasado en Zentral.

pamplona – Este viernes será un día muy especial para Aurora Beltrán, presentará su nuevo disco, Usiana, a las puertas de entonar un "hasta ahora" que ni siquiera llega a hasta luego. Una colección de canciones autoproducida, que le he costado esfuerzo, sudor y no pocas horas, y que defenderá en directo a partir de las 21.00 horas. El miedo es bueno, porque nos pone alerta, pero la energía que se recoge en un concierto todavía nos impulsa más hacia delante, por encima de muros y charcos. Y Aurora Beltrán, en este sentido, es ejemplo paradigmático.

El disco estará colgado a partir del viernes en las principales plataformas digitales y se venderá en el concierto. Usiana cuenta con un videoclip, que verá la luz inminentemente, del tema Las horas, "con un tono apocalíptico y en el que cuento con mi propio avatar", apunta la cantante.

Llamando al planeta Usi, ¿qué significa para Aurora Beltrán ser Usiana?

–Como una marciana (risas). Pero bueno, yo siempre me he sentido un poco marciana. Y Usi, como en la portada, es ese brote azul que nace en un terreno inhóspito. Es lo que he pretendido, que dentro de este panorama un poco caótico en el que vivimos, en general, que haya un brote, y a mí me gustaría, con mis canciones, representar ese brote.

Este disco no es que se haya resistido pero sí que lleva tiempo cocinándose, de hecho, las canciones, cuando actuaste en Zentral en noviembre de 2016, ya estaban...

–Hubiera estado bien sacarlo en noviembre del año pasado... pero cuando te autoproduces, es muy complicado tenerlo todo atado. Entran en juego muchos factores: monetarios, de tiempo, como no tienes muchos medios tienes que tirar de colegas, que se lo han hecho genial, pero que implica esperar para la portada, el vídeo... porque no tienes los medios como para pedirles que se dediquen en exclusiva a lo tuyo. Pero, precisamente, por todo esto, luego sabe mejor, porque te ha costado mucho esfuerzo, en muchos sentidos;es como un niño querido, deseado. El disco lo grabamos en los Estudios R-5, con Kolibrí Díaz, y también en casa de José Ignacio Moreno, donde se mezcló, con el que he hecho la producción de manera conjunta, y que también toca los teclados.

Un disco acústico, pero en el que te encuentras arropada por unas voces que envuelven las canciones con una sencillez llevada a su máxima esencia, es como si tomarán, además, el papel del resto de instrumentos.

–Es que son instrumentos, así estaba planteado el disco. En estos tiempos es muy complicado tener una banda, yo lo intenté, pero la realidad es que en los últimos años sobre todo he hecho acústicos, ya que a la hora de contratar, las casas de cultura, salas y ayuntamientos cogen lo que más les conviene, que, hablando mal y pronto, es lo más barato. Y yo he querido grabar un disco que luego tenga una puesta en escena que pueda defender, es decir, que no haya, aunque me encantaría, una batería, un bajo... Por eso el disco está diseñado para que las voces suplan esos instrumentos. Eso no quita para intentar que, al menos las presentaciones del disco, sean con La Reina Flower, aunque ellas también hacen más cosas y la disponibilidad está un poco jodida. Me encantaría que salieran un montón de bolos y poder decirles: "¡Vamos de gira, chicas".

Cómo ha sido el trabajo con La Reina Flower (Marifé, Arantxa y Selva), ¿han jugado a su antojo para hacer los arreglos de voces, les has dado pautas generales...?

–Mitad y mitad. La Reina tiene ya mucho callo a la hora de hacer arreglos, las admiro, las adoro y me parece que son la hostia de buenas. Son tres voces perfectas, cada una en su tesitura;como cantantes, me pegan 400.000 patadas, de hecho, estoy todo el día insultándolas (risas). Cuando les presenté las canciones, ya les dije que querías que las voces fueran instrumentos polifónicos. Bajo esa premisa, ellas se pusieron a hacer arreglos, me los traían e íbamos eligiendo, incorporando nuevos... Ha sido un curro de consenso, pero ellas son muy generosas, te enseñan todo y luego me dejaban elegir.

En un disco que se presenta tan azul, Aurora Beltrán se muestra en varias canciones entre llamas, ardiendo... ¿Por qué?

–Es la naturaleza humana (risas). Para mí, hacer canciones es como disponer de un canal a través del que englobas todas las cosas que te pasan, sobre todo las malas, porque las buenas ya las vives, no te hace falta escribirlas. Y te ayuda a sacar los fantasmas que tenemos todos, de forma que puedes coger una situación chunga de la vida y transformarla en algo bonito como es una canción;además, te sirve para curarte de las cosas que pasan a la par que a la gente que la escucha, le recuerda a su propia historia, ya que, si te pones a pensar, las cosas que nos pasan a todos son muy parecidas. Hay una canción, Horas, que es muy curiosa... Estaba en casa, haciendo nada, y de repente di un salto, cogí la guitarra y fue como si alguien me la dictara. Es un tema que, si lees entre líneas, habla del fin, global o personal, y que tiene como fondo el planteamiento de qué harías tú si te dijeran que faltan horas para ese final. Y te planteas situaciones: rezar, suicidarnos, follar... El caso es que la hice, comí y a la tarde la estábamos grabando. Con La niebla me pasó algo parecido, salí un día de mi casa y en Usi estaba todo despejado pero, conforme iba bajando, me encontré con la niebla, que me inspiró un montón de cosas, hasta el punto de que en cuanto volví a casa me puse a escribirla. Mola que en este disco haya este tipo de canciones porque son las que te salen de las entrañas.

Canciones nacidas a golpe de inspiración que en este álbum comparten espacio con otras que atesoran unos cuantos años, como Catatonia, que ya vio la luz de la mano de Big Member, o Princesa Hada, con la que Estrago hizo lo propio.

–Catatonia se la cedí a Big Member, y me encantó cómo la hicieron, pero cuando la retomé en acústico, me planteé que tenía que ser de otra manera, y creo que ha quedado bastante graciosa.

Precisamente, y ahondando en esta canción, nos han condenado a Catatonia en muchos aspectos, no solo en lo musical, pero se olvidan de que contamos con el mayor súper poder que existe, la imaginación, ¿el problema es que ya casi no se usa?

–Y por eso, a la gente que tiene esa aberración tan extraña, como dice la canción, tienden a apartarla o denostarla, porque, ¡hostia!, esas personas piensan, tienen una visión diferente a la que pretenden que sea lo establecido porque así es más fácil manejarnos. Estos son los locos, y de eso habla el tema, de que te pueden encerrar en un sitio muy blando y muy blanco, como un manicomio, pero la imaginación vuela constantemente y atraviesa todas las paredes que haya.

El invierno ha llegado, ¿pero, a veces, el frío también es dulce?

–Sí, porque dicen que morir de frío es muy dulce, ya que te quedas dormido. Creo que el invierno está a punto de llegar, no solo el meteorológico... No tienes más que encender la tele para ver que el invierno significa muchas más cosas, no solo es frío, es la tristeza, la precariedad... Parece que llega una noche muy larga, como esos inviernos del norte que duran seis meses. Es una manera de remover lo que siento por dentro cuando veo lo que me rodea, que es terrible... Pero, de vez en cuando, aparece un punto de luz que compensa todo eso;conocer a una persona buena compensa por las 100.000 hijas de puta que hay por ahí sueltas. Esta es una canción hipnótica total, me da pellizco, y no es la más comercial ni será la que más llame la atención, pero me encanta, me siento súper orgullosa de ella.

Parafraseando el título de uno de los temas, ¿la música hace que Aurora Beltrán se sienta Salvada?

–La música, para mí, a lo largo de toda mi vida, ha sido una tabla de salvación a la que me he agarrado millones de veces. Y en estos momentos precisos, en los que estoy bastante tocada, es mi tabla... Ayer estaba hecha polvo, pero salí del ensayo con una sonrisa porque la música es absolutamente terapéutica;y juntarte con gente guapa que lo hace de puta madre y con talento, todavía más.

Los que tenéis el don de componer y defender canciones, ¿sois mecánicos de almas?

–Ojalá pudiera serlo, como en la canción, sería la polla. Sí es cierto que hay canciones, como oyente, que me han removido. En cierta manera, aunque no lo pretenda, alguna vez igual lo he sido y todo.

Se ha convertido ya casi en tradición que Aurora Beltrán incluya una versión en sus discos, en esta ocasión es una adaptación muy curiosa, y corta, de la canción que popularizó Emmylou Harris, Didn’t Leave Nobody But The Baby, ¿por qué la has elegido?

–La canción es una nana popular estadounidense. La letra es muy oscura, ya que está escrita para un niño muerto. Mi versión no es una canción apta para niños pequeños, ya que tiene hasta ruidos extraños, como psicofonías, es un poco tenebrosa... Lo hemos hecho queriendo, es que yo soy muy fan del terror.

En cuanto al concierto de este viernes en el Gayarre, cómo lo has articulado en cuanto formación, repertorio, arreglos...

–Los arreglos que aparecen en el disco se escucharán en directo gracias a las enciclopedias sonoras, que cuentan con sonidos que ya no son midi, sino orgánicos, es decir, escuchas el arco del violín como sube y baja, por ejemplo. La ilusión de mi vida sería grabar un disco con una orquesta sinfónica, pero no como no hay montante... En directo seremos seis: Arantxa, Marifé y Selva (La Reina Flower), Juan Ignacio Moreno (teclados y efectos) y Eva Rada (guitarra y voces) y yo. Y, en cuanto a las canciones, haremos las diez del disco más la flor y nata de mi repertorio, tanto en solitario como con Tahures. Nos iremos a las dos horas fácil, porque, además, las chicas también harán tres canciones ellas solas, tres versiones que les quedan muy chulas. Quería que la gente viera lo que hacen, como caminan solas.

Entre llamas, ¿los amores perdidos dejan cicatrices tan profundas que, por mucho que queramos, ni el paso del tiempo impide que de vez en cuando siga doliendo?

–Todos cometemos errores. Quizá el amor ya no duele tanto, lo que sí duele es haber cometido un error. Esta canción refleja ese momento en el que dejas a una persona y, en el instante en que se va, te das cuenta de que la querías... Es algo muy humano, porque somos muy gilipollas, no echamos de menos las cosas hasta que las perdemos. Hay un punto de inflexión en tu vida cuando esa persona desaparece, y siempre te quedarás con la duda de qué hubiera sido si... Hay personas que perdí, por mi mala cabeza, como todos, supongo, y nos acordamos de esas personas, porque han dejado una huella de amor. El dolor del amor se va curando, pero la pérdida, no;es como cuando se muere alguien, el dolor desaparece pero el recuerdo queda dentro.

¿Es bueno perderse de vez en cuando en laberintos de sentidos para descubrir los aromas, sonidos y sabores que han quedado impregnados en nuestra piel?

–Sí, porque hay que experimentar cosas, vivir, abrir mil puertas, ver qué hay dentro... Por que si no, qué hacemos: nos levantamos, cagamos, desayunamos, curramos, dormimos, de vez en cuando follamos... ¡Y ya está! No, yo necesito inspiración. Necesitamos vivir las cosas para poder escribirlas, en nuestro caso, al menos. Las 1.000 puertas a las que hace referencia el título de la canción son cualquier cosa que se te pueda ocurrir, algunas estarán a tu alcance y otras tendrás que ir a buscarlas.

Herramientas de Contenido