Ciudadanos del mundo

Ramón Doria Bajo - Martes, 3 de Octubre de 2017 - Actualizado a las 06:10h

Séneca, cordobés y romano al mismo tiempo, decía hace 2.000 años: “No he nacido para un solo rincón;mi patria es todo el mundo visible”

Nietzsche, allá por 1878, decía refiriéndose a los políticos: “El estadista suscita pasiones públicas para obtener la ganancia de la contraposición despertada por ellas”. Y más adelante señalaba que son las luchas de religión y los nacionalismos los retardadores de la lucha social.

Víctor Hugo, unos años antes, en 1862, en su célebre novela Los Miserables, resumía los problemas sociales de esta forma: “Existen dos problemas: la creación de riqueza y su distribución;en el primero se trata del empleo de las fuerzas, en el segundo de la distribución de los goces”. “Por buena distribución debe entenderse, no la distribución igual, sino la distribución equitativa. La primera igualdad es la equidad (en esto último casi copiaba a Séneca cuando dijo: “El primer supuesto de la justicia es la igualdad”). Pero sigamos con la resolución de problemas de Víctor Hugo: “El comunismo y la ley agraria creen resolver el segundo problema [De la distribución]. Se engañan: su repartición mata la producción;la distribución igual mata la emulación, y, por consiguiente, el trabajo;es una repartición hecha por el carnicero, que mata lo que divide. Es pues una falsa solución: matar la riqueza no es repartirla”.

Nietzsche, que sin duda había leído a Víctor Hugo y su defensa del socialismo, con el cual -todo hay que decirlo- no estaba de acuerdo y se dedicaba a ponerlo de vuelta y media, no pudo resistirse a reconocer lo siguiente: “El socialismo estriba en la decisión de considerar a los hombres iguales y ser justo con todos ellos: es la moralidad suprema”.

Resumiendo: Aquellos que suelen acertar les denominamos sabios, y si los sabios nos dicen que se sienten ciudadanos del mundo, que los políticos nos despistan de los problemas importantes, y que el reparto equitativo de la riqueza es lo primordial, ¡hagámosles caso! y digamos con Tagore (1861-1941): “la historia de la humanidad deben escribirla todas las razas del mundo, unidas en un mismo esfuerzo” y con la Revolución Francesa: Liberté, egalité, fraternité”. Todo lo demás: el número de estados, de naciones, de idiomas, de costumbres, de…, son cuestiones menores.