Mesa de Redacción

También fue un día duro y triste

Por Joseba Santamaria - Martes, 3 de Octubre de 2017 - Actualizado a las 06:10h

creo que el 1-O fue, al margen de las consideraciones políticas y de sus consecuencias en el conjunto del Estado, sobre todo un día duro y triste. Sobre todo para los miles de catalanes y catalanas que estuvieron horas delante de los colegios electorales defendiendo las urnas. Realmente es impensable que eso haya ocurrido. Más de 800 personas heridas y actuaciones policiales fuera de cualquier espacio mínimamente democrático. El Estado demostró la capacidad de su fuerza sí, pero eso no sirvió de nada. Sólo contribuyó a empeorar un escenario que ya había complicado mucho la incapacidad política de Rajoy para ofrecer una solución política democrática a Catalunya. Y trasladó al ámbito internacional una penosa imagen de España. Y pese a todo dudo mucho de que el Gobierno central y los principales partidos políticos españoles vayan a reflexionar y abrir los cauces de diálogo imprescindibles tras los hechos del domingo para buscar soluciones pactadas. Ni las amenazas penales -ahora se apunta también a los Mossos-, ni la violencia policial van a aportar otra cosa más que tristeza, pero ahí siguen instalados. Más mofa y descalificación a los tres millones de electores que votaron el domingo en Catalunya. Una huida desesperada hacia adelante para evitar reconocer los errores graves cometidos y tratar de salvar la cara al incompetente de Rajoy, quizá la principal víctima de los hechos del 1-O en Catalunya. Tampoco creo que una declaración unilateral de independencia ahora y por la vía rápida vaya a mejorar la posición de Catalunya, reforzada en el Estado y en la Unión Europea tras el 1-O. Pero es cierto también que el contador ya no puede volver a cero. Haría mejor la política catalana en buscar la mediación de Europa ante el Gobierno central. Creo que llega un tiempo de parálisis política previo a un adelanto electoral posiblemente en el Estado y también en Catalunya. Sí, pese a la dignidad democrática que demostraron cientos de miles de personas, fue un día demasiado duro y demasiado triste.