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Rodrigo Sorogoyen DIRECTOR Y COGUIONISTA DE ‘EL REINO’

“La corrupción del país me indignaba tanto que necesitaba escribir sobre ello”

Desde la semana pasada, el cienasta madrileño rueda en Pamplona su último filme, ‘El Reino’, un thriller donde un político hará todo lo necesario para no perder su poder

Ana Jiménez - Miércoles, 4 de Octubre de 2017 - Actualizado a las 06:10h

Los actores Bárbara Lennie, Antonio de la Torre y Nacho Fresneda;y Rodrigo Sorogoyen, en el rodaje.

Los actores Bárbara Lennie, Antonio de la Torre y Nacho Fresneda;y Rodrigo Sorogoyen, en el rodaje. (Foto: J.V.)

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  • Los actores Bárbara Lennie, Antonio de la Torre y Nacho Fresneda;y Rodrigo Sorogoyen, en el rodaje.

pamplona- El cineasta Rodrigo Sorogoyen (Madrid, 1981) ha elegido Pamplona como escenario de su último filme y desde la pasada semana rueda El Reino, un thriller donde trata la corrupción a través de la historia de un político que lleva años enriqueciéndose con dinero público sin cuestionarse su conducta, pero que tras un incidente, será cuestionado de forma imprevista y buscará mantener su poder como sea. Antonio de la Torre protagoniza el largometraje y Jose María Pou, Bárbara Lennie, Nacho Fresneda y Ana Wagener completan el elenco. El estreno comercial será en 2018.

La corrupción es el tema central de El Reino, y hechos reales para inspirarse no le habrán faltado en este país... ¿Cómo surgió el proyecto?

-Se nos planteó la posibilidad de escribir un largometraje y, aunque un guionista siempre tiene ideas en la cartera, Isabel Peña -coguionista- y yo decimos empezar de cero. Fue hace año y medio y justo coincidió con un momento -aunque es fácil que coincida (risas)-, en que se sucedieron muchas noticias de corrupción, muchísimas... Realmente el proyecto nace de las ganas de contar lo que estaba ocurriendo. Estábamos tan sorprendidos, fascinados negativamente y sobre todo indignados, que había una necesidad de escribir sobre ello y contar una historia. Ya nos metimos más en el papel de guionistas que el de indignados socialmente, y comenzamos a pensar en qué nos apetecería ver en pantalla.

¿Qué camino tomó entonces el guion de El Reino?

-Decidimos hacer una película sobre un político corrupto. En España no hemos visto todavía que el prota de tu película y aventura sea un hombre que es corrupto, suele ser alguien que puede que se corrompa, que tiene que decidirlo... Pero enEl Reino el protagonista es corrupto de por sí, que es como se nos presenta a nosotros a esta gente. Públicamente conocemos a un político que da la casualidad que era corrupto cuando tú ya le conocías de antes... Es que lo llevan con una normalidad pasmosa. También nos parecía honesto intentar entender por qué lo hacen, cómo lo hacen, cuáles son sus motivaciones, si piensan su actos o no... De todas estas preguntas nació un poco El Reino.

¿Y encontraron la respuesta?

-(Risas). No creo que haya solo una respuesta y es imposible darlas todas en un filme. De hecho, la película sería también muy poco interesante si diera respuestas... Lo que intento hacer es plantear una historia, un personaje, una realidad y que sea el espectador quien la vea y juzgue. Nosotros hemos intentado no juzgar.

De ahí la ausencia de nombres, apellidos o referencias reales de partidos políticos en los personajes.

-Exacto, esas fueron las siguientes preguntas: ¿es el Partido Popular, es el Partido Socialista...? ¿Cómo nos metemos en este jardín? Al final decidimos que lo más fácil y, seguramente, lo más interesante y honesto -porque sería absurdo decir que este partido es corrupto y este no- era no hablar de ningún partido, sino hablar de la corrupción humana y política, e intentar que sea verosímil sin decir qué partido es.

Firma el guion junto a Isabel Peña, con quien ya ha trabajado en sus otros largometrajes -Stockholm (2013) y Que Dios nos perdone(2016)-. ¿Cómo fue el proceso de escritura, mano a mano?

“Nos parecía honesto intentar entender por qué un político es corrupto: cuáles son sus motivaciones, si piensan sus actos...”

-Muy cómodo y muy rápido la verdad, extrañamente rápido. Tuvimos un periodo de crisis muy intenso de tres semanas, pero lo anterior y posterior fue muy fácil y escribimos el guion en seis meses. A partir de una primera versión ya empezamos a hacer distintas versiones y es verdad que hasta hace muy poco estábamos retocando. Trabajar con Isabel siempre es muy enriquecedor.

El peso del filme se lo otorga, al igual que en su anterior proyecto, a Antonio de la Torre, ¿por qué ha decidido contar de nuevo con él como protagonista?

-Creo que porque me quedé con muchas ganas tras Que Dios nos perdone: en esta película él hacía de tartamudo y toda esa verborrea, rapidez mental y carisma que tiene él de por sí la tuvo que controlar (risas). ConEl Reino vi a un tipo que podía ser este otro papel, que era un personaje totalmente distinto, y de hecho lo es. Me apetecía como reto y sabía que le podía apetecer a él. El personaje creo que estaba clarísimo que tenía que ser él, y la verdad que desde que empezamos a escribir Isabel y yo, ella también estaba de acuerdo. Menos mal que Antonio aceptó. Le fascinan las historias que hablan del mundo y de la realidad y le gustó mucho el guion.

¿Qué cree que ha llevado a De la Torre a colocarse como uno de los actores más reconocidos del país durante estos últimos años?

-Es un incansable buscador de la verdad. Antonio necesita que todo sea verdad para creerse él mismo la historia que está contando y el personaje que quiere ser. Creo que es uno de los mejores actores de este país sin duda -si no el mejor- por eso, porque no es que se convierta en el personaje, sino que hace el personaje suyo y se cree ser él. Rezuma verdad por todos lados y pocas veces he visto actores que tengan tanta verdad.

Tras debutar con Stockholm en 2013, a través de una financiación vía crowfunding, ahora se encuentra grabando su segundo proyecto con Atresmedia, tras Que Dios nos perdone. En este camino entre grandes productoras y distribuidoras, ¿la libertad creativa se ha visto limitada en algún momento?

-Me considero un gran afortunado. En Stockholm sí que tuvimos una libertad creativa total, pero no éramos conscientes de ello, simplemente la asumimos y la usamos sin ser totalmente conscientes y salió muy bien la aventura. Y aunque Que Dios nos perdone y El Reino sean dos películas marcadas en una cadena de televisión como Atresmedia;en una distribuidora potente como Warner;y una productora más estandarizada y estable como es Tornasol, no he sentido ninguna falta de libertad. Primero, en el guion, y para mí eso es lo más importante. Que Dios nos perdone la escribimos sin tener ningún contrato, se la presentamos y les gustó, o sea que se hizo ese guion. Y en El Reinohemos escrito una historia sobre política y corrupción, donde los políticos no quedan muy bien... o una parte de ellos, mejor dicho. Todos nos dicen que estamos siendo valientes, pero también lo están siendo también tanto Tornasol como Atresmedia y Warner.

El rodaje de El Reino se inició el pasado mes de julio, primero en Madrid, después en Valencia, y ahora en la Comunidad Foral. ¿Qué les aporta Navarra y dónde están rodando exactamente el filme?

-Navarra es de las comunidades que más desgravación fiscal tiene a la hora de invertir en cine y está haciendo un gran esfuerzo para impulsar la industria cinematográfica local. Muchas productoras lo ven rentable y vienen aquí a rodar. Gana Navarra, gana el sector cinematográfico navarro, gana la productora y, por lo tanto, la película. A veces es porque el paisaje viene bien, otras porque coges equipo navarro, o porque la historia ocurre aquí. En El Reino no es así, la historia sucede en otra ciudad así que estamos grabando todo en interiores. Ahora estamos rodando en un piso del centro las escenas que transcurren en la sede del partido y en la casa del protagonista.

‘el reino’

Sinopsis. Manuel Gómez Vidal es un político querido en su comunidad autónoma y todo apunta a que será el sucesor del presidente autonómico del Partido. Pero Manuel es, también, un hombre corrupto que lleva años enriqueciéndose con dinero público. Cuando sale a la luz un caso de corrupción que salpica a un compañero de partido y gran amigo Manuel, desobedeciendo las directrices de los jefes del Partido, hace lo necesario para encubrir a su amigo. Pero comete un error, y ahora es él quien queda expuesto, ligando su nombre a uno de los muchos chanchullos de la formación.

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