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grabó en Jarauta y tocó en el Caballo Blanco

Fallece el músico Lucas Hicks

Estrechamente vinculado con grupos y músicos navarros, grabó en la calle Jarauta y tocó en el Caballo Blanco

Jueves, 5 de Octubre de 2017 - Actualizado a las 06:10h

Lucas Hicks.

Lucas Hicks. (Áxel O’Mill)

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  • Lucas Hicks.

pamplona- Tras una larga pelea contra el cáncer, el músico estadounidense Lucas Hicks falleció ayer a los 39 años.

Lucas era un artista muy querido por numerosos grupos y músicos de las escena navarra, con los que estableció, junto a su compañero de aventuras musicales Thomas Deakin, estrechos lazos de amistad y tablas. No en vano, en 2015, ambos grabaron un disco en los estudios J27 de la calle Jarauta, de la mano de Áxel O’Mill, músico argentino afincado en Navarra que quedó prendado de su “folk imaginario de lugares que no existen”, como así definían su música;canciones que llegaron a sonar en directo, además de en las calles del Casco Viejo, en el ciclo del Caballo Blanco.

Lucas tocaba el acordeón, banjo, saxo, guitarra y armónica, instrumentos que también le granjearon una buena amistad con Los Zopilotes Txirriaos, grupo que en enero de este año reventó Zentral con un concierto destinado a recaudar fondos para la lucha contra el cáncer que acometía el músico de Bellingham (Washington, EEUU).

Áxel O’Mill le dedicaba ayer estas sentidas palabras: “Hoy Pamplona está con Bellingham. En abril de hace dos años volvía del trabajo a casa cuando, pasando por la plaza del Ayuntamiento de Pamplona, mis oídos se enamoraron de una melodía bellamente interpretada por un acordeón y un clarinete. Me quedé hipnotizado ante esos dos artistas que lucían cual personajes salidos de La quimera del oro. Eran Lucas Hicks y Thomas Deakin, dos valientes de los que ya casi no quedan. Dos artistas que no tenían miedo de hacer y ser felices con lo que mejor se les daba, la música. Tuvimos el gusto de compartir melodías, experiencias y aprendizajes, y desde entonces sentimos que éramos hermanos conectados por la herramienta mas hermosa que nos dio el universo para comunicarnos, la música. Lucas Hicks era música en todo su ser. Él me dio mis primeros consejos con el banjo. Ya sé que siempre se suelen decir cosas bonitas de quien se va, pero en este caso las que se pueden decir ni se acercan a describir la persona que era Lucas. Desde hace años luchaba con un cáncer terminal que, a veces, le daba un poco de tregua, pero cada vez que volvía le atacaba con más fuerza. Así y todo, hasta el último momento no dejó de viajar, vivir y tocar. Hoy la música está de luto. Hoy Pamplona está con Bellingham”. - F.F.G.

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