Café bebido

Estrellas

Por Reyes Ilintxeta - Jueves, 5 de Octubre de 2017 - Actualizado a las 06:10h

trump visitó Puerto Rico el martes, 13 días después del impacto catastrófico del huracán María que dejó la isla como si la hubiesen bombardeado, destruyendo la red eléctrica, dañando la red de carreteras, convirtiendo el agua potable casi en un producto de lujo y dejando en la intemperie a más de 50.000 familias.

Cinco horas justas pasaron Melania y Trump en la isla, tiempo suficiente para autoelogiarse y soltar lindeces como “Odio decirles esto, pero hemos gastado mucho dinero en Puerto Rico”, que el número de fallecidos “no es para tanto, sólo 16” (cifra que ha subido posteriormente a 34), o que “El hormigón aguanta, la madera, no” haciendo referencia a las casas precarias de madera y techo de zinc tan comunes en un país en el que casi la mitad de la población vive por debajo de los niveles de pobreza. Hace falta ser chulo y mala persona. Y para rematar la jugada lanzó rollos de papel a los damnificados como si estuviese jugando al baloncesto. Los tres millones y casi medio de boricuas ya sabe lo que es aguantar este tipo de desprecios en su relación colonial con EEUU, pero ahí siguen. No reclaman mayoritariamente la soberanía nacional ni tampoco son aceptados como estado de pleno derecho.

Antes ya sufrieron otro yugo, el de los españoles. De hecho, la estrella que tienen en su bandera, como la de la bandera de Cuba, fueron en su día un referente de su lucha contra el Imperio español. De ahí tomó Vicenç Albert Ballester, activista del partido Unión Catalanista, la idea de añadir un estrella a la bandera catalana, que pasaría a ser así el icono del nacionalismo.

Ellos se libraron de un yugo para caer en otro. Esperemos que los catalanes tengan mejor estrella.