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Cuatro mentiras en cuatro minutos

Beltrán (PP) dijo ayer durante la visita de covite que el gobierno foral fomenta que se instale el discurso del odio

Un reportaje de A. Irisarri. Fotografía Iban Aguinaga - Jueves, 5 de Octubre de 2017 - Actualizado a las 06:10h

La presidenta del PPN, Ana Beltrán.

La presidenta del PPN, Ana Beltrán. (IBAN AGUINAGA)

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La presidenta del PPN, Ana Beltrán.

Que el discurso de Ana Beltrán, portavoz parlamentaria del Partido Popular de Navarra, hace tiempo que se abandonó a la brocha gorda no es una novedad. Incluso es algo que tampoco se puede reprochar con indignación, porque es una estrategia política, zafia si se quiere, pero legítima al fin y al cabo.

LO QUE DICE BELTRÁN:“El Gobierno foral está dando muchos pasos para anexionar Navarra al País Vasco”

Pero hasta ahora lo que no había sido tan explícito en un partido político con representación en el Parlamento de Navarra era directamente el recurso a la mentira para construir el argumentario político con el que cargar contra el Gobierno. Un paso más en su estrategia de radicalidad dialéctica que ayer llevó a Ana Beltrán, en un discurso de cuatro minutos, a evocar cuatro episodios irreconocibles en la realidad tal y como los expuso la popular.

Ocurrió durante la visita de una delegación de Covite al Parlamento, la tercera en lo que va de legislatura. Consuelo Ordóñez, hermana de Gregorio Ordóñez, edil popular en San Sebastián asesinado por ETA en 1995, expuso junto con Carlos Fernández de Casadevante, también miembro de Covite, el informe sobre la radicalización confeccionado por la plataforma. Este trabajo señala a Navarra como una “olla a presión donde la radicalización violenta ha ganado más espacio ante la dejadez de instituciones y autoridades”, obviando quizá que por primera vez el Gobierno de Navarra puso en marcha en 2015 una dirección general de Paz y Convivencia que trabaja en la reparación integral de las víctimas.

LA REALIDAD: Pablo Casado, vicesecretario del PP, desmintió el 11 de septiembre que en Navarra existiese “riesgo anexionista”

Pero no fue en el capítulo de la convivencia donde se detuvo Beltrán para retorcer su imaginario. La popular aprovechó la visita de Covite para volver a reflotar ese conjunto de mantras y evocaciones particulares que le permiten dibujar la tormenta perfecta del apocalipsis, en la que el Gobierno de Navarra es prácticamente responsable de todos los males presentes y futuros de la Comunidad Foral. Pero la realidad es menos dramática de lo que, a tenor de sus declaraciones, le gustaría. Dijo la popular que “el Gobierno y sus socios”, cuando se produjeron los altercados de Alsasua, se pusieron “de lado de los agresores y no de los agredidos”. Curioso desplante, entonces, ese que consistió en que la presidenta Barkos, horas después de que la noticia se hiciese pública, acudiese al hospital para visitar a los guardias civiles y sus parejas, a los que además la jefa del Ejecutivo ofreció su ayuda.

Mismo rigor mostró Beltrán cuando aseguró “haber tenido que aguantar en un pleno de esta legislatura” que los parlamentarios de EH Bildu -“nos sacaran”, remarcó- “carteles y pancartas de torturadores a los parlamentarios del PP”. Se refería la popular a un pleno de abril de 2016 en el que desde la bancada de EH Bildu se mostraron carteles con la palabra Tortura con los que se promocionaba una manifestación contra los abusos policiales. Los carteles se mostraron durante la intervención de la parlamentaria del PP, en protesta por la decisión de la Delegación del Gobierno de borrar todos los murales que se habían pintado en Navarra con el mismo mensaje. Los carteles se mostraron en el pleno durante diez segundos;y en ningún caso acusaban a los populares de ser, como dijo Beltrán, torturadores. El vídeo está en YouTube y lo subió el servicio de prensa del PPN. La tercera falta a la verdad vino seguida. Beltrán pasó del affaire de los carteles a acusar al Gobierno de centrarse en hacer homenajes a las víctimas del franquismo, pero no a las víctimas de ETA. Algo que sólo es cierto por la legítima decisión de las víctimas del terrorismo, que el año pasado rechazaron la propuesta de la dirección general de Paz y Convivencia de realizarles un homenaje que el Gobierno ha pospuesto hasta que los familiares de los asesinados por ETA quieran.

La última inexactitud hacía referencia a un episodio bastante cercano. Beltrán dijo ayer que el Gobierno foral “ha dado muchos pasos” y desde el primer día para “anexionar Navarra al País Vasco”. Una falacia que incluso desmintieron desde sus propias filas el pasado 11 de septiembre, cuando el vicesecretario de Comunicación del PP, Pablo Casado, negó la existencia de “una amenaza anexionista en Navarra” y además cerró la puerta a la supresión de la Transitoria Cuarta por el hecho de que el PP está en minoría.

En resumen: fueron cuatro, pero pudieron ser más. Porque Beltrán, en esos apenas cuatro minutos, también dijo que “en Navarra se ha instalado el discurso del odio y el culto al terrorista, pero fomentado por el Gobierno de Navarra y por sus socios”, achacando a la Administración foral unos hechos que darían vértigo de no ser también parte del radicalizado discurso de la portavoz de los populares navarros.