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El Encino de las Tres Patas aspira a ser el ‘Árbol del año’ 2018

Situado en Mendaza, ha sido seleccionado ya entre los ocho finalistas y el ganador competirá después a nivel europeo

Jueves, 5 de Octubre de 2017 - Actualizado a las 06:10h

El popular ejemplar.

El popular ejemplar. (Foto: D.N.)

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  • El popular ejemplar.

mendaza- El Encino de las Tres Patas de Mendaza, cuya antigüedad se estima en unos 1.200 años, aspira a ser el Árbol del año 2018 dentro de la fase estatal de un concurso que organiza desde 2011 Bosques sin fronteras. De momento ya se encuentra entre los ocho finalistas tras pasar el primer corte y ocupa, atendiendo a las votaciones a día de ayer en la web arboleuropeo.es, el cuarto puesto. Cabe recordar que el ganador pasará después a otra fase a nivel continental en el que competirá con ejemplares de otros 14 países.

El famoso Encino o Encina de las Tres Patas de Mendaza (Quercus Ilex) tiene una altura que ronda los 15,5 metros y el perímetro de su tronco es de aproximadamente 7,7 metros. Ya en el año 2007 fue premiado, en la categoría de árbol longevo, dentro del concurso Árbol y Bosque del Año.

En esta ocasión, y en otro certamen, compite con siete ejemplares más: el Tejo de Bermiego (Asturias);el Ciprés de los pantanos (Sevilla);el Plátano de Sombra del Mas de Traver, en Ribarroja de Túria (Valencia);el Pino Castrejón del Hoyo de Pinares (Ávila);el Carballo de Mourente (Pontevedra);los Olmos centenarios de Cabeza del Buey (Badajoz);y el Pino Galapán de Santiago de la Espada (Jaén).

Las votaciones se pueden realizar a través de la web hasta el 31 de octubre introduciendo el correo electrónico (solo un voto por persona) y será en noviembre cuando se anuncie el nombre del ganador. Ayer, el Encino de las Tres Patas contaba con menos de 300 votos, lejos de los más de 2.300 que tenía el primer clasificado.

Según declara la entidad organizadora, el objetivo de este certamen no es otro que “destacar los interesantes árboles viejos como un importante patrimonio natural y cultural que deberíamos apreciar y proteger. En el Árbol Europeo del Año, a diferencia de otros concursos, no es importante la belleza, el tamaño o la edad sino la historia y la conexión con las personas. Buscamos árboles que se han convertido en una parte integrante de la comunidad en su sentido más amplio”, apuntan.

una gran historia El milenario ejemplar situado en Mendaza, a medio camino entre el casco urbano y la ermita de Santa Coloma, tiene detrás de sí un sinfín de anécdotas. Se dice que, dado su tamaño y su morfología, el ganado que pastaba en el lugar tenía la costumbre de pasar por el hueco que se abre en el tronco a la vez que se rascaba con la corteza. Un hueco, por cierto, en el que caben varias personas y que hace que el árbol se sujete sobre tres pies o patas.

Así mismo, parece que en la zona estuvo acampado parte del ejército carlista, con Zumalacarregi a la cabeza, cuando esperaba para participar en la conocida como Batalla de Mendaza e, igualmente, cerca de allí se encontró un poblado de la Edad de Hierro en los años 80.

En las últimas décadas, el ejemplar, uno de los encinos más antiguos de la península, ha sufrido daños a consecuencia de fuertes vendavales y, como se recuerda en la propia web, en 1993, ante el estado que presentaba el árbol (con peligro de venirse abajo) desde el Gobierno de Navarra se procedió a colocarle dos grandes tornillos de acero para coser la grieta que se le había producido en su parte inferior. Aún así, fue insuficiente, ya que continuó el progresivo vencimiento del árbol, por lo que en el año 2000, unos vecinos (Pedro Alecha y Elías Asensio), decidieron colocarle el zuncho metálico que tiene en la actualidad. - R.U.

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