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Impulso internacional a la investigación de la biodiversidad

La bióloga Nora Escribano es la primera española en recibir el premio joven de la Infraestructura Mundial de Información de Biodiversidad

Laura Garde | Patxi Cascante - Jueves, 5 de Octubre de 2017 - Actualizado a las 06:10h

Nora Escribano, a las puertas de la Facultad de Ciencias, en el campus de la Universidad de Navarra.

Nora Escribano, a las puertas de la Facultad de Ciencias, en el campus de la Universidad de Navarra. (PATXI CASCANTE)

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  • Nora Escribano, a las puertas de la Facultad de Ciencias, en el campus de la Universidad de Navarra.

“El premio es un aliciente para que sigamos trabajando”

pamplona- No supo decir cuándo decidió que la biología era lo suyo y con 18 años no sabía lo que esperaba, pero cada oportunidad que ha tenido de aprender desde que comenzó la carrera ha hecho que le enganche todavía más. Nora Escribano Compáins, pamplonesa de 27 años, estudió Biología en la Universidad de Navarra, continuó sus estudios en la Universidad Complutense de Madrid con un máster en Zoología, y ahora está en su cuarto y último año de doctorado, depositará su tesis en octubre del año que viene. El 21 de septiembre se convirtió en la primera española en recibir el premio internacional para investigadores jóvenes que otorga la Infraestructura Mundial de Información de Biodiversidad (GBIF).

La red, formada por 53 países y 43 organizaciones internacionales, pretende hacer accesibles de manera libre y gratuita datos de biodiversidad de todo el mundo para apoyar la investigación científica, fomentar la conservación biológica y favorecer el desarrollo sostenible. “Hoy en día hay una tendencia a abrir el acceso a la información. Con los datos de biodiversidad también pasa. Al hacerlos disponibles, la investigación aumenta a escala global. De esta manera se facilita el trabajo de los científicos dotándoles de herramientas que pueden desembocar en políticas de protección de la biodiversidad”, explicó Escribano.

Con sede en Copenhague, GBIF galardona cada año desde hace siete a un estudiante de máster y otro de doctorado por su contribución al estudio de la biodiversidad en el mundo. Para presentarlo, Nora desarrolló su trabajo a partir de 1.776 muestras de macroinvertebrados de agua dulce (invertebrados de más de 0,02 centímetros) obtenidas y analizadas por el investigador Javier Oscoz, y conservadas en el Museo de Zoología de la Universidad de Navarra. “Javier Oscoz recogió los datos durante diez años, entre 2005 y 2015, en ríos y arroyos de la Cuenca del Ebro. Mi papel ha consistido en extraer la información sobre estas muestras, prepararlas para hacerlas accesibles a través de GBIF, depurar los datos, adaptarlos a los estándares internacionales y describir los metadatos”, aclaró Nora, colaboradora también con el Real Jardín Botánico-CSIC de Madrid. “Para que la investigación sea global, todos los científicos tenemos que hablar, por así decirlo, en el mismo idioma. Se trata de poner unos estándares en las bases de datos, cada uno podemos recogerlos de diferente manera”, añadió.

“El premio es un aliciente para seguir trabajando. Pero también es un reconocimiento. Y no solo a mi labor, también a la de los museos. Para mí, es un reconocimiento a todo el trabajo y toda la trayectoria del Museo de Zoología de la Universidad de Navarra. Es un trabajo que, en general, no se valora, y hay muchas personas detrás. No guardamos cosas porque sí. Alguien en un futuro puede necesitar estos datos”, subrayó con una sonrisa.

A nivel personal, califica el galardón como positivo: “El trabajo forma parte del área en el que yo estoy haciendo mi tesis. Voy al campo, recopilo datos actuales de las especies de la colección del museo de la universidad, y las comparo. Que una de las mayores organizaciones lo valore es lo mejor que me podía pasar”, concluyó.

labor de concienciaciónDe la misma manera, Escribano agradeció las enseñanzas de sus directores de tesis, David Galicia y Arturo Ariño. “La supervisión de mis directores ha hecho posible mi trabajo. Sus enseñanzas, cruciales sobre todo en las primeras etapas, también son parte de este premio. Y, por supuesto, sin los conocimientos que adquirí en los primeros años de Biología, hubiese sido imposible optar a ello”.

La investigadora trabaja también en el grupo de Voluntarios Ambientales de la Universidad de Navarra. Impulsado hace 15 años, está gestionado por alumnos, en su mayoría de doctorado. Trabajan para realizar acciones de concienciación y cuidado del medio ambiente. “Este año estamos alrededor de 30, hay algún profesor apuntado. Coordinamos el grupo la profesora Juana Fernández y mi compañera María Casas. No tenemos una gran infraestructura, pero hacemos lo que podemos. Está abierto a todo el alumnado”, esclareció.

su futuroEl futuro de Nora todavía está en el aire, aunque lo que sí tiene claro es que seguirá formándose, en lo que invertirá los 5.000 euros que ha obtenido del premio de la Infraestructura Mundial de Información de Biodiversidad. “Estoy muy contenta en la universidad. Me gustaría seguir investigando aquí. Me encanta el ambiente y quisiera seguir formando parte de esta familia. Pero antes tengo que seguir aprendiendo. Haré un postdoc, como lo llaman. Me iré fuera. En ello voy a invertir los 5.000 euros del premio. Voy a intentar dedicarme a la investigación y a la docencia. Y si el proyecto del Museo de Zoología continúa desarrollándose, me complacería formar parte de él”, garantizó. “Esto no ha hecho más que empezar y seguiré esta senda, que ya veremos a dónde me lleva”, sentenció.

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