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Humberto Bustince Catedrático de automática y computación de la upna

“El mito de la rebelión de las máquinas lo veo lejano, pero no descarto nada en este mundo”

Sin descartar que algún día los robots se vuelvan en contra, Bustince se muestra optimista por los avances que la inteligencia artificial realiza en ámbitos como la salud

Una entrevista de Unai Yoldi Hualde Fotografía Patxi Cascante - Viernes, 6 de Octubre de 2017 - Actualizado a las 06:10h

Humberto Bustince posa en uno de los pasillos de la Universidad Pública de Navarra.

Humberto Bustince posa en uno de los pasillos de la Universidad Pública de Navarra.

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  • Humberto Bustince posa en uno de los pasillos de la Universidad Pública de Navarra.

Pamplona- Humberto Bustince Sola (Ujué, 1958) es catedrático en el Departamento de Automática y Computación de la UPNA e imparte docencia sobre inteligencia artificial a estudiantes de Ingeniería Informática. Además, el pasado abril la revista IEEE Transactions on Fuzzy Systems situó a Bustince entre los treinta científicos más influyentes del mundo dentro de la lógica intuicionista difusa. Esta semana está participando en diferentes sesiones sobre robótica e inteligencia artificial en el marco del 30º aniversario de la UPNA, donde plantea las ventajas y desventajas de la ciencia de datos, uno de los motores del desarrollo tecnológico del momento. Además, advierte de los grandes cambios que se avecinan, en concreto, una nueva industria 4.0 que “está a la vuelta de la esquina” y que pese a las mejoras de producción que le acompañarán, los robots “sustituirán poco a poco a los seres humanos”, hasta tal punto que no descarta que en un futuro estemos sometidos al imperio de las máquinas.

¿Qué ha supuesto la ciencia de datos para la sociedad mundial?

-Pues una absoluta revolución. Ahora es posible extraer grandes historias de ingentes volúmenes de datos. Siempre ha habido manejo de datos pero a partir de 2013 surge el Big Data o el deep learning que consiguen generar muchas relaciones entre los datos y permiten extraer información que de otra forma no sería posible.

¿Hasta qué punto este flujo tan grande de datos supone un avance o un peligro para nuestra privacidad?

-El Big Data y el tratamiento de datos tienen muchas ventajas en temas como la salud. Ahora es posible, utilizando todos los datos de muchos pacientes con cáncer de colon, llegar a la conclusión de que hay cuatro tipos diferentes de esta enfermedad. Gracias a la ciencia de datos se han podido estudiar variables que antes no se consideraban, como que el cáncer esté al lado izquierdo o al derecho del colon. También permite predecir epidemias, organizar nuestro trabajo, ordenar el tráfico en las ciudades, predecir si va a haber una fuga de gas o de agua en cualquier sitio y muchas cosas más.

Pero esto tiene una parte negativa...

-Naturalmente hay una parte negativa cuando se usa para reconstruir la vida personal de alguien, que se puede hacer tan solo con conocer los datos de su móvil, pues se puede entrar muy de lleno en la privacidad de las personas. Muchos científicos están en contra de desarrollar esta faceta, porque podemos ser totalmente manipulados por las empresas. Nos venden los que quieren o nos crean necesidades que no tenemos. Además, todos estos datos masivos los llevan multinacionales, por lo que estamos un poco en sus manos.

Entonces, ¿la línea roja estaría entre usar los datos para el bien común y utilizarlos para intereses privados?

-La verdad es que la ciencia de datos tiene una capacidad terrible para poder reproducir la vida de alguien y tenerte controlado para que no te salgas del redil. Por ejemplo, si a mí me cogen toda la información sobre mi forma de conducir, en cualquier momento me puede parar una patrulla de Policía y multarme por haber cometido tal infracción, porque soy predecible. Conduzco, cometo una serie de errores y automáticamente ellos van a saber que en un momento determinado he cometido un error. Por eso hace falta una legislación muy dura. Ya hubo una iniciativa en Europa para regular todo lo que tiene que ver con la robótica y creo que es necesario intervenir mucho más.

Cambiando de tema, ¿Qué es exactamente la industria 4.0?

-Mira, es algo muy fácil de definir, tiene una versión bonita y una fea. La bonita es que la industria 4.0 utiliza técnicas de inteligencia artificial, robótica y extracción de datos para establecer una colaboración entre las máquinas, los cobots [robots que trabajan colaborando entre ellos] y los humanos para facilitar el trabajo y evitar las labores mecánicas que son repetitivas. La versión fea surge por la idea del Gobierno alemán de sustituir la mano de obra por robots en las factorías que tenían en otros países y aquí surge el problema. Todo trabajo que suponga producción en cadena ya está siendo sustituido por máquinas y en algunos casos con muy buenos resultados. Alemania cifró en el 80% los trabajos que serán sustituidos por máquinas. Ahora se habla del 56%, ¿esto va a dar lugar a un paro desorbitado? Obviamente no. Pero si más de la mitad de los trabajadores se van a quedar sin su puesto, ¿cómo se va a conseguir?

-De la misma manera que en la revolución industrial se decía que las máquinas iban a sustituir a los hombres y al final se generaron oficios alternativos y surgió la sociedad del ocio. Ahora pasará lo mismo, habrá más tiempo para la formación, saldrá más gente con talento desde la Formación Profesional hasta la universidad. Hay que concienciar de que la formación es fundamental, introduciendo aspectos de tecnología y también cuestiones de ética y filosofía, ya que sin ellas se cometen disparates.

¿Está preparada la sociedad para este gran cambio?

-Hace unos años pensaba que no. Sin embargo, cada vez estoy más convencido de que la sociedad se adapta a absolutamente todo. Por ejemplo, para las prótesis, antes una persona trabajaba en una pieza. Ahora un robot hace la prótesis entera. ¿Qué va a pasar?, pues que habrá que aprender cómo manejar el robot. El problema, claramente, está en que antes se necesitaban diez personas y ahora solo se va a necesitar una.

Parece que el cine vaticinó todo esto. Películas como Yo, Robot o Terminator plantean, de alguna manera, la sumisión del ser humano a las máquinas. ¿Puede llegar el día en que nos controlen?

-Cantidad de cosas que nos parecen habituales hoy en día surgieron en películas de los años 50 y 60. Eso de que las máquinas se van a rebelar, hoy por hoy, lo veo lejano. No obstante, en este mundo en el que me muevo no me aventuro a decir que en un futuro no sea posible. Hace unos años un robot era una máquina que hacia una tarea determinada. Ahora los cobots hacen varias cosas y colaboran entre ellos comunicándose en lenguaje bajo, pero comunicándose al fin y al cabo.

Por lo tanto, lo que les falta es capacidad de decisión, ¿no?

-De alguna manera, sí. La inteligencia artificial se divide en débil y fuerte. La primera hace las tareas mecánicas y la segunda intenta imitar valores y sentimientos. Aunque se han hecho estudios queda mucho camino por recorrer, pero me sigo sorprendiendo. Quién iba a decir hace diez años que iba a haber procesadores de texto que aprendiesen tu forma de escribir y, cuando le introduzcas datos, te prefabrique el texto que tú hubieses escrito. Claro que no va a ser igual que si lo hubiese hecho un humano, porque te interesan unas cosas más que otras o tienes más afectividad en unos temas que en otros.

Hace un año usted señalaba que el uso de las máquinas nos podían hacer más libres. ¿Cómo?

-Partiendo de que la libertad es un concepto difuso y vago, lo que yo entiendo por ser libres es no depender de trabajos metódicos, dar más tiempo a las relaciones personales, liberarnos de obligaciones, etc. Como va a cambiar mucho el trabajo, nos va a dejar más tiempo para desarrollarnos como personas, siempre y cuando esto vaya acompañado de prosperidad económica. Pero esa libertad la podemos usar bien o mal. El problema es que quien tiene los datos tiene el poder y están en manos de las empresas privadas. Hay que cuestionar hasta qué punto mandan en nuestras vidas. Insisto, hay que legislar mucho todas estas técnicas.

Por último, una comunidad tan pequeña como Navarra, ¿está preparada para este futuro?

-Navarra tiene un gran reto. Se están haciendo cosas y hay que agradecerlo. Tenemos la suerte de tener una red industrial fuerte y muchas empresas están en lo último tecnológicamente y son punteras. Navarra se está preparando y no estamos lejos de una situación relativamente buena, pero hay que favorecer mucho la iniciativa de la gente joven. Antes estábamos peor, eso está claro, ahora se está saliendo a la luz.

las claves

“Gracias a la ciencia de datos se ha sabido que hay cuatro tipos diferentes de cáncer de colon, al tener en cuenta nuevas variables”

“Hoy en día quien tiene los datos tiene el poder y estos están en manos de las grandes empresas”

Humberto bustince

Catedrático y profesor de la UPNA

26 años de investigación. Humberto Bustince nació en Ujué en 1958. Se licenció en Ciencias Físicas por la Universidad de Salamanca en 1983 y desde 1994 es doctor en Matemáticas por la Universidad Pública de Navarra, donde ejerce la docencia y la investigación desde 1991. Actualmente, es catedrático de Automática y Computación y ocupa el puesto 25 de los científicos más influyentes en lógica intuicionista difusa. Además, es responsable del grupo de investigación de la UPNA sobre inteligencia artificial y Razonamiento Aproximado.

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