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Borja Monreal acerca a los refugiados en su libro ‘El sueño eterno de Kianda’

Katakrak acoge el 10 de octubre la presentación de la novela, que narra la historia de una angoleña exiliada

Ana Jiménez - Sábado, 7 de Octubre de 2017 - Actualizado a las 06:10h

Borja Monreal, autor de ‘El sueño eterno de Kianda’, durante un coloquio pasado.

Borja Monreal, autor de ‘El sueño eterno de Kianda’, durante un coloquio pasado. (D.N)

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  • Borja Monreal, autor de ‘El sueño eterno de Kianda’, durante un coloquio pasado.

PAMPLONA- “Los refugiados no son un problema, sino personas que huyen de una situación dramática”, afirma el escritor Borja Monreal. Su última obra, El sueño eterno de Kianda, narra la historia de dos angoleñas que se ven obligadas a exiliarse en Londres y busca poner al lector “en la piel del otro, entenderlo”. Monreal presentará la novela en un coloquio en Katakrak el 10 de octubre, a las 19.00 horas, donde analizará también la situación actual de los refugiados, que ha cambiado, y mucho. Porque hoy en día las protagonistas de la historia, afirma Monreal, morirían en el Mediterráneo.

“Lo que ha hecho España ha sido penoso”, señala el escritor, con motivo de que, tras la finalización del plazo que el gobierno estatal tenía para cumplir su compromiso de acogida de 17.737 refugiados, las cifras reales estén lejos de esa promesa olvidada. Monreal se lamenta de que “España ve a los refugiados como una amenaza” y en el departamento de inmigración “no hay capacidad siquiera de procesar las solicitudes: no hay gente en administración porque no quieren que la haya”.

En el encuentro del próximo día 10, Borja Monreal tratará esta realidad conEl sueño eterno de Kianda como punto de partida. “Intentaremos explicar qué le hubiera pasado a Kianda si hubiera sido refugiada hoy, porque la situación ha cambiado dramáticamente”, señala Monreal. Pero, ¿quién es Kianda y cuál es su historia?

El escritor navarro plantea un thriller histórico protagonizado por Kianda, una refugiada de la guerra de Angola arraigada en Londres que decide regresar a su país natal, donde se reencuentra con su pasado familiar, los motivos de su exilio y los secretos que encierra la desaparición de su padre, el guerrillero Rui Alves. Al fondo, el pasado y presente de un país africano donde el conflicto no terminó tras la descolonización, sino que continuó de forma cruenta entre las distintas facciones libertadoras.

En concreto, “la novela narra la lucha de los angoleños contra los portugueses por la independencia, desde 1961, y luego se centra en un acontecimiento histórico que tuvo lugar en 1977: una purga interna que hizo el líder del MPLA, el principal partido político del país”, apunta Monreal. Las consecuencias fueron “campos de refugiados y el asesinato de hasta 80.000 personas”, convirtiéndose en un trágico acontecimiento “que estaba borrado en la historia de Angola y del que prácticamente estaba prohibido hablar en el país”, desvela el escritor.

Pero ahora, la situación ha cambiado en Angola y, pese a una fuerte crisis económica, “las cosas están muchísimo mejor, e incluso se habla de cuestiones de memoria histórica”, señala Monreal, quien ha liderado proyectos de información y telecomunicaciones en el país africano.

más de 70 entrevistasMonreal quiso visibilizar aquel periodo turbulento y se lanzó a charlar, conversar e intercambiar recuerdos personales con angoleños. “Prácticamente todo lo que aparece en el libro es real y nace fruto de conversaciones informales que luego he ficcionalizado, reuniendo todas esas historias en diferentes personajes para dar forma a la novela”, señala el autor.

En total fueron alrededor de 70 entrevistas en las que Monreal tuvo la oportunidad de hablar “con víctimas, con verdugos, con gente que estaba en el exilio...”. Si bien define como “bastante complicado” aquel comienzo de entrar en contacto con los angoleños, Monreal apunta que, finalmente, “ellos lo veían en cierta manera como una expiación, el poder contarlo y quitarse un poco la carga”. El escritor apunta, eso sí, que “lo más difícil fue conseguir hablar con los verdugos, con aquellos que estaban en el lado del gobierno. De hecho, al final solo conseguí hablar con tres personas que estuvieron vinculadas a la represión”.

Uno de los objetivos del libro, señala, es “acercar al lector no solo al otro, sino también al concepto de refugiado y de aquellas personas que tienen que huir”. En ese sentido, Monreal señala que, desde su punto de vista, “la única forma de entender eso era poner a la gente en su piel. En la novela describo a personas muy diferentes, pero intento conectarlos con el lector a través de sus sentimientos”. La empatía como meta en un trayecto donde “la novela consigue que cualquiera piense que podría ser él quien está en esa situación”.

En ese sentido, Monreal reivindica el poder y el valor que tienen los libros, ya que implica que “hay una persona que te dedica unas horas a leerte y tienes una capacidad de persuasión increíble, puedes transmitir un mensaje”. Y, contextualizando el drama de los refugiados, Monreal tiene clara su visión: “La clave es cambiar la dinámica del debate, ahora mismo se plantea que los refugiados son un problema de seguridad interna y lo que el libro te lleva a pensar es que no, que es un problema de derechos humanos”.

unir dos mundos diferentesEn Angola, aquellos que han podido leer el libro están orgullosos. “He recibido buenas críticas, lo ha leído incluso gente de la embajada o familiares de víctimas y creen que representa perfectamente los sentimientos que experimentaron no solo durante la purga, sino también aquellos durante el exilio. Y eso ha sido lo más reconfortante”, afirma Monreal. Actualmente trabajan para editar una traducción al portugués, contando con el respaldo, sino también de resultar ganador de la última edición del Premio Benito Pérez Armas de Novela, un espaldarazo para tender este puente al entendimiento, el encuentro de “migrante y local” que busca la novela.

Aunque, sobre esta unión de dos mundos, Europa y África, tan diferentes, Monreal reivindica que hay mucho que aprender: “En Occiente la vida no te somete a situaciones en las que tengas que demostrar tu valía, pero allá eso pasa permanentemente y las relaciones son más intensas, la gente tienen mucha más capacidad de actuación. Hay un dicho que dice que es cuando la marea baja, se ve quién está desnudo, y allí está baja todo el tiempo”. El próximo día 10, Borja Monreal mostrará en Katakrak qué queda cuando esto sucede.

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