La semana

Todos incumplen las leyes

por F. Pérez-nievas - Sábado, 7 de Octubre de 2017 - Actualizado a las 06:10h

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en los momentos de crisis de las instituciones y de grandes noticias llama especialmente la atención cómo parece que los medios de comunicación nos acabamos de caer de un guindo y todo lo que sucede es la primera vez que ocurre. Grandes palabras, titulares históricos llenan los minutos de televisión, radio y prensa en una especie de a ver quién mea más lejos. En estos días en que la Democracia con mayúsculas se está tambaleando y que, después de casi una década de crisis, los pilares del sistema parece que, de verdad, se tambalean, muchos periodistas de Madrid se empiezan a despertar. Las salvajes y estériles cargas policiales del 1 de octubre no lo han sido más que otras cientos de cargas que hemos visto durante años en Navarra, País Vasco, Asturias, Barcelona o incluso Murcia, de distintos cuerpos policiales y que en su momento también tuvieron su espacio en los medios. Quizás la diferencia es que se hizo en toda una Autonomía al mismo tiempo. Pero parece que olvidamos. Y el acoso a la Guardia Civil y Policía Nacional, ¿es delito de terrorismo o es que no son de Alsasua?. Tampoco es la primera vez que los ayuntamientos, una Comunidad Autónoma o el propio Estado no acata las decisiones judiciales, sean del Tribunal Constitucional o de otros Tribunales Superiores de Justicia. Aquí podríamos hablar del tema de las centrales térmicas, del TAP o de vecinos afectados por obras mal realizadas. Sólo hay que buscar en ese cajón de sastre que es internet. Merece la pena curiosear. En el terreno medioambiental y social, los incumplimientos de leyes y directivas serían innumerables, pasándose sanciones europeas por el arco de triunfo. Por no hablar de los expedientes abiertos, como en el caso de la acogida a refugiados que nunca llegan a ninguna parte. Así pues, la situación no es grave, es gravísima;y se augura un antes y un después en el sistema que hemos vivido hasta ahora, porque los miles de independentistas que han creado Rajoy y el PP en apenas una semana no se van a quedar de brazos cruzados. Si todo se queda tal y como está será muy difícil, si no imposible, gestionar la enorme frustración que surgirá tras la no consecución de las promesas de la Generalitat. Cuando una persona se desencanta y deja de creer en alguien nunca lo hará por más que se le amenace con armas jurídicas a las que ya teme y en las que no confía.