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la carta del día

Hablemos de la depresión

Por Dr. Manuel Martín Carrasco - Domingo, 8 de Octubre de 2017 - Actualizado a las 06:10h

En este año el día 7 de abril, con ocasión del Día Mundial de la Salud, se inició la campaña de la Organización Mundial de la Salud (OMS) Hablemos de la depresión. Ahora, con ocasión del Día Mundial de la Salud Mental que se celebra el día 10 de octubre, la campaña de la OMS se ha centrado enLa salud mental en el Trabajo. Los dos temas están íntimamente relacionados. Una de cada cinco personas puede experimentar un trastorno de salud mental en el lugar de trabajo: estrés y sus trastornos asociados y también depresión.

La depresión es una enfermedad que puede afectarnos a todos. Provoca no solo tristeza, sino angustia y toda una serie de síntomas físicos y psicológicos. Repercute muy seriamente en la capacidad de las personas para llevar a cabo las tareas cotidianas, lo que tiene en ocasiones efectos nefastos sobre las relaciones con la familia y los amigos. En el peor de los casos puede provocar el suicidio. Afortunadamente la depresión se puede prevenir y tratar.

Ambas campañas son por lo tanto muy necesarias. Los trastornos mentales llamados comunes, para distinguirlos de los denominados trastornos mentales graves-como la esquizofrenia o el trastorno bipolar- están en aumento en todo el mundo y tienen un impacto directo en los lugares de trabajo a través del aumento del absentismo. Entre 1990 y 2013, el número de personas con depresión o ansiedad aumentó en cerca de un 50% en todo el mundo, pasando de 416 millones a 615 millones. Cerca de un 10% de la población mundial está afectado, y los trastornos mentales representan un 30% de la carga mundial de enfermedad no mortal. El término trastorno mental común no debe llamarnos a engaño. Si bien no todos los cuadros depresivos revisten igual gravedad, una depresión grave es una enfermedad muy seria. Al que tenga alguna duda le invito a preguntar a una persona que la haya padecido. La OMS considera que los empleadores y compañeros de trabajo pueden ser agentes de cambio en el lugar de trabajo, combatiendo el estigma y fomentando el debate abierto sobre salud mental. También pueden aprender a identificar los signos de problemas de salud mental comunes como la depresión y animar a los compañeros para que busquen la ayuda adecuada. Su colaboración también es fundamental para que la persona afectada pueda reintegrarse adecuadamente una vez haya concluido el episodio depresivo.

La depresión puede afectarnos a todos y provoca no solo tristeza, sino angustia y síntomas físicos y psicológicos

Porque tratar la depresión no solo reporta beneficios en términos de salud o bienestar personal o familiar, sino que resulta muy rentable desde una perspectiva meramente económica en el ámbito laboral. La inversión en la mejora del tratamiento de la depresión y la ansiedad rinde otros cuatro en mejora de la capacidad funcional y el rendimiento en el trabajo, según un reciente estudio dirigido por la OMS en el que se estiman por primera vez los beneficios tanto sanitarios como económicos de la inversión en el tratamiento de las enfermedades mentales más frecuentes en el mundo. Pese a ello, las inversiones actuales en servicios de salud mental son muy inferiores a lo necesario. El estudio, publicado en 2016 en la prestigiosa revista internacional The Lancet Psychiatry, aporta argumentos sólidos para aumentar las inversiones en servicios de salud mental en todos los países, independientemente de su nivel de ingresos.

“La salud mental tiene que ser una prioridad mundial en el ámbito del desarrollo y de las actividades humanitarias, y una prioridad en todos los países”, afirmó Arthur Kleinman, profesor de Antropología Médica y Psiquiatría en la Universidad de Harvard, y experto en salud mental mundial durante unas jornadas organizadas en Washington por el Banco Mundial y la OMS. “Tenemos que proporcionar tratamiento a quienes más lo necesitan, y hacerlo en las comunidades donde viven. Mientras no lo hagamos, las enfermedades mentales seguirán eclipsando el potencial de las personas y las economías”.

Al parecer, resulta que no nos podemos permitir el lujo de no tratar la depresión y otras enfermedades mentales. Una razón muy pragmática y convincente. Pero no nos olvidemos de las razones más importantes: justicia y humanidad.

El autor es director médico. Centro Hospitalario Benito Menni (Elizondo). Clínica Psiquiátrica Padre Menni (Pamplona)

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