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Por Félix Monreal - Domingo, 8 de Octubre de 2017 - Actualizado a las 06:10h

Quique, que no estuvo nada fino en ataque, trata de controlar el balón.

Quique, que no estuvo nada fino en ataque, trata de controlar el balón. (Foto: Agencia LOF)

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Quique, que no estuvo nada fino en ataque, trata de controlar el balón.

no tenía ninguna intención de entrar en el tema. El contexto y la discusión que sirve como detonante a la dimisión de Alfonso Ramírez es tan sorprendente y desagradable que las explicaciones del directivo resultan suficientes. Esta retirada, tan insospechada como rotunda, ha dado pie, sin embargo, a una oleada de valoraciones que entiendo bienintencionadas pero, por exceso en su benevolencia, ignoran una parte igual de importante o más de la tarea que ha desarrollado Ramírez como directivo. Y lo primero que conviene recordar es que el vicepresidente saliente ha sido cómplice en las decisiones más controvertidas de Sabalza y Canal: las ha apoyado y les ha puesto voz y rostro. La aplaudida labor de Ramírez como hombre que ha acercado el club a la masa social (la iniciativa Osasuna responde), que ha estado siempre cercano a los problemas del aficionado, no tuvo reflejo, sin embargo, en la asamblea del pasado 1 de octubre. Ahí puso a Canal por delante del socio;¿cómo pudo permanecer en silencio ante el menosprecio público del director general a un compromisario?;¿por qué calló cuando, en una salida de tono sin precedentes, Canal falta al respeto de alguien que contribuye a su salario millonario, diciéndole que no le “toque los huevos”?;¿no era momento de una reprobación, de soltarle un regio ‘¿por qué no te callas...?’. Ramírez no lo hizo porque no se atrevió a enfrentarse a su jefe. No le voy a negar a Ramírez la constatación de su hiperactividad como hombre de club: será el directivo que más tareas ha desplegado en los últimos años (también el que más se ha sobreexpuesto, con lo que ello conlleva...). De él, la gente que trabaja en Tajonar valora su cercanía y su buen carácter. Pero, como digo, esto no es un salvoconducto que le permita sostener a capa y espada las bonanzas del plan Tajonar 2017, del que es uno de los principales redactores. Porque no es la realidad o, mejor dicho, hay datos de la realidad que desmontan sus argumentos. En 2017 se ha confeccionado una plantilla del Promesas completamente descompensada en puestos vitales, con futbolistas primero despedidos y luego reclamados para volver, con algún fichaje sorprendente del que solo puede dar razón el propio Canal;el mismo director general que debe apaciguar, a su manera, al entrenador del juvenil de División de Honor. También en 2017 el responsable del juvenil de Liga Nacional deja el equipo tras resistirse a imposiciones de la directiva (sugerencias, digámoslo de forma suave, que también alcanzaron al Promesas y a la secretaría técnica anterior);en 2017, hace bien poco, un técnico con quince años en el club y una importante labor a su espalda en las categorías inferiores se marcha en silencio, sin meter ruido. Solo por poner unos ejemplos. No, en Tajonar estos rectores tampoco lo han hecho bien y no hay directivo-portavoz que le dé la vuelta. Ramírez se va fruto de un desgaste que hasta última hora le hizo dudar sobre si embarcarse o no en el próximo proyecto de Luis Sabalza. Es el tercer vicepresidente que, por un motivo u otro, planta al actual mandatario. Porque el problema está dentro y no fuera, por mucho que algunos se empeñen en intentar despistar al osasunismo con lo contrario.