Editorial de diario de noticias

Catalunya no tapa la corrupción del PP

Que Anticorrupción mantenga su petición de condena al PP de Rajoy por los primeros casos de la trama Gürtel es otra prueba de la implicación de ese partido en los muchos casos de saqueo público que afectan a decenas de sus cargos y dirigentes

Martes, 10 de Octubre de 2017 - Actualizado a las 06:10h

aún si la atención mediática se ha desplazado a Catalunya, la presentación de las conclusiones definitivas de la Fiscalía Anticorrupción sobre la “primera época de la trama Gürtel” apuntan procederes mucho más graves de lo pretendido por el PP, que a través de su vicesecretario de Comunicación, Pablo Casado, se limitó ayer a reiterar que la dirección nacional desconocía los hechos y que, en todo caso, se le exige una responsabilidad civil y no penal. Es cierto que las conclusiones de Anticorrupción señalan al PP una fianza de apenas 245.492 € por considerarle partícipe solo “a título lucrativo” de esa primera época de la trama (lo que no hace desaparecer otros hechos que también deberán ser juzgados), pero precisamente por ello el PP de Rajoy -fue en ese periodo vicesecretario y secretario general del PP y responsable de campañas- debería afrontar asimismo las responsabilidades judiciales y políticas derivadas de una financiación ilegal. Porque ¿con qué objeto si no es con el de financiarse más allá de lo legal puede un partido ser partícipe a título lucrativo de una trama delictiva? Sin olvidar que en la misma son acusadas hasta 37 personas, entre ellas cargos relevantes del partido y el Gobierno y contratistas habituales de ambos. Es evidente que la corrupción aprovechó la cultura del pelotazo alrededor de la burbuja inmobiliaria y el descontrol financiero de las cajas de ahorro durante el aznarismo para asentar todo un sistema de saqueo de los recursos públicos y el cobro de comisiones a empresas privadas, pero también lo es que en ese periodo histórico, Rajoy ha sido primero vicepresidente con Aznar y luego presidente él mismo del PP, por lo que no puede eludir, atrincherado en el paso del tiempo y en la desmemoria pública, unas responsabilidades políticas que le invalidan para continuar como presidente del Gobierno. Sin siquiera considerar los hechos que deberán juzgarse de épocas sucesivas de esta trama o de otras que han llevado a la imputación de centenares de cargos del PP, la ingeniería jurídica que permite al partido de Rajoy eludir acusaciones más graves o la distracción del foco mediático con el procés catalán no evitarán que finalmente deba responder ante una sociedad hastiada. En cualquier Estado democrático semejante cúmulo de consecuencias judiciales vinculadas a la corrupción política que afectan a buena parte de los dirigentes de un partido en diversos ámbitos hubiera dado lugar hace tiempo a la asunción de responsabilidades al más alto nivel.

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