Noticias de NavarraDiario de Noticias de Navarra. Noticias de última hora locales, nacionales, e internacionales.

Saltar al Contenido

Reflexiones

¿A la eslovena?

Por Jesús Barcos - Martes, 10 de Octubre de 2017 - Actualizado a las 06:10h

Galería Noticia

para quien no lo conozca, el Parlament de Catalunya se localiza en un lugar muy singular de Barcelona, insertado en el parque de la Ciutadella, cerca de la playa de la Vía Olímpica, junto al zoo que un día albergó a aquel gorila albino. La cámara catalana se sitúa a 200 metros de un atípico instituto que pasa casi inadvertido, y de una iglesia castrense, que aún conserva su uso. Tres edificios con usos diametralmente distintos, que según leo, forman parte del legado arquitectónico de Felipe V. La combinación, fruto de la evolución de la historia, atrae los contrastes, que al inicio de la mañana conforman una estampa con encanto.

Es lunes, víspera de un día clave para el futuro de Catalunya, y las unidades móviles de varios medios de comunicación conectan con sus estudios centrales. A poca distancia un grupo de turistas, quizás de un hotel cercano, dan clase de gimnasia, y los estudiantes del Instituto entran en el recinto. Es una mañana para el debate en la televisión pública vasca, que ha instalado un set de televisión donde Xabier Lapitz irá dando entrando a diferentes invitados en su programa En Jake. Además de los ecos de la manifestación del domingo, o de los cambios de sede de algunas empresas, el asunto más jugoso es qué va a decir Carles Puigdemont en su comparecencia de hoy. Un eurodiputado, catalán, Ramón Tremosa, apunta en Onda Vascaa que puede haber una declaración a la eslovena, (suspendida durante un tiempo en aras de una mediación). Parece una buena pista. De confirmarse, sería una maniobra estratégica que no terminaría de gustar ni a la CUP ni a los comunes de Ada Colau, pero tampoco les espantaría del todo. Lo que dudo mucho que aplacase los ánimos de un Gobierno español que se ha pasado cinco años negando el problema, y que ahora corre el riesgo de sufrir una fuga de votos hacia Ciudadanos.

El Partido Popular es una fábrica de independentistas pero también de fieles votantes. La receta de su éxito ha sido combinar perfiles como el de Pablo Casado o Rafael Hernando con discursos que hablan de moderación. Una fórmula similar, pero con apariencia de estreno, ensaya también Ciudadanos. Al PP le ha funcionado, y a la formación de Rivera, en gran medida, también. Pero en política conviene no pasarse de frenada. Ayer, cuando Casado amenazó a Puigdemont con acabar como Companys, demostró o un suspenso en historia, o un suspenso en comunicación, o un suspenso como político. Un día antes, Casado había estado en la manifestación de Barcelona que supuestamente llamaba a recobrar el seny. ¿De verdad que alguien cree que un mensaje como el del vicepresidente de comunicación del PP vertebra la convivencia? Ojo con algunos marcos que empiezan a ser alpiste para la ultraderecha. El reparto de etiquetas que dividen a la gente en nacionalistas sentimentales y abducidos, frente a patriotas racionales y sensatos, ya no cuela. Como si en la manifestación del domingo no hubiera pasiones (en bastantes personas emociones muy tóxicas) o nacionalismo excluyente. Como si la Constitución no dividiese a la sociedad catalana. Si el Partido Popular, el PSOE y Ciudadanos apelan de verdad a la unidad de los españoles, que reconozcan y asuman de una vez que la Constitución de 1978 divide a la sociedad catalana. Porque el edificio se cae, señoras y señores. Se cae. Y hace falta algo más que policías y Guardia Civil para apuntalarlo.

Herramientas de Contenido