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Repartos con normalidad y algunas dudas en el comercio en el debut de las cámaras de acceso

Los vecinos y vecinas del Casco Antiguo asumen los cambios, aunque aseguran que solicitar las autorizaciones ha sido “un caos” por el colapso de los medios

Laura Garde / Patxi Cascante - Miércoles, 11 de Octubre de 2017 - Actualizado a las 06:09h

Tráfico en la entrada de la calle Nueva a primera hora de la mañana.

Tráfico en la entrada de la calle Nueva a primera hora de la mañana. (Patxi Cascante)

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pamplona - Normalidad en el reparto, dudas entre los comerciantes y vecinos del barrio satisfechos con las licencias, aunque quejosos por su solicitud. Así vivió ayer por la mañana el Casco Antiguo de Pamplona el estreno de las trece cámaras que permiten circular solo a vehículos autorizados.

Fermín Valle accede a Estafeta con su camioneta un día a la semana desde hace varios años para descargar. Para él, la puesta en marcha del método de comprobación no supone cambio: “Nosotros tenemos licencia y un horario, igual que antes. Suponemos que a medio o largo plazo no notaremos la diferencia, aunque habrá que verlo. Lo único que ha cambiado es que una cámara capta nuestras matrículas”.

Al igual que Valle, pero en la calle Nueva, Iñaki Turrillas realizó ayer su trabajo “como cualquier otro día”: “Nosotros vamos a funcionar igual, con nuestros límites en el horario y nuestro permiso”.

Los comerciantes, por su parte, mostraron diversos puntos de vista sobre las trece cámaras que custodian el centro histórico de la ciudad. Los negocios ubicados en la calle Estafeta no creen que sus ventas vayan a verse afectadas, mientras que algunos de los situados en la calle Nueva temen que los vecinos y vecinas de Pamplona dejen de acceder a lo Viejo por miedo a las multas.

“En esta calle, muchos de nosotros vivimos, en parte, del turismo, y la mayoría de los visitantes, por no decir todos, no vienen en coche. Para los repartidores tampoco es un obstáculo; tienen sus acreditaciones”, aseguró una de las trabajadoras de un establecimiento de la Estafeta. “Además, al no ser que sean tiendas que vendan productos más pesados, los demás no creo que lo notemos”, añadió.

Para otros, la preocupación no radica en los repartidores o en los clientes, sino en los comerciales: “Antes, los vendedores que venían aparcaban en la puerta un momento, entraban y se iban. Ahora tenemos que avisarles de que nosotros podemos registrar sus matrículas porque si no...”, relató una de las responsables de un local de la misma calle.

Con el ticket de compra o un número de historial -según el tipo de establecimiento- los clientes pueden dar el número de matrícula a los comerciantes para que, en un plazo de 72 horas desde su entrada, la introduzcan en un sistema de control por ordenador. De esta manera, podrán estacionar hasta un cuarto de hora delante de la tienda. Así, la Asociación de Comercio, Hostelería y Servicios del Casco Viejo ha querido dejar claro que el Casco Antiguo no está cerrado y anima a los clientes a seguir acudiendo a sus establecimientos.

Sin embargo, en la calle Nueva, algunos de sus comerciantes no están tan de acuerdo en que el sistema vaya a funcionar. “Tenemos miedo a que las personas que entraban con el coche dejen de hacerlo. Aunque tengamos la aplicación, las cámaras fomentan la psicosis”, aseveraron. “A nosotros nos gustaría tener un registro de todos nuestros clientes para haberles comunicado el funcionamiento del sistema, pero no lo tenemos. Esto no es un dentista o un veterinario. Hay mucha gente acostumbrada a moverse en coche y lo que creemos también es que esto va a fomentar las visitas a las grandes superficies”, concluyeron.

vecinos “acostumbrados” Entre los vecinos y vecinas, las opiniones también varían. “Los vecinos del barrio hemos pedido licencia y podemos circular tranquilos”, subrayaron Esteban Lizarralde y María Florez. “Los que vivimos en otros barrios ya estábamos acostumbrados a trasladarnos en villavesa a no ser, igual, que vengamos a hacer un recado concreto. Si venimos un sábado de compras, no lo hacemos en coche”, destacó Julio Echegoyen, vecino de la Rochapea desde hace más de 10 años.

Por el contrario, para Blanca Musquiz o Miguel Ángel Fresán, el registro de matrículas supone una limitación. “Nuestros hijos vienen a las extraescolares al centro. Como salían tarde, recogíamos primero a uno y luego a otro en la puerta, pero antes aprovechábamos para hacer alguna cosa. Ahora nos tendremos que reorganizar”, comentaron.

En lo que muchos de los vecinos y vecinas preguntados están de acuerdo es en “el caos” que ha supuesto solicitar las licencias. “Está claro que tiene que haber un control, pero desde septiembre que comenzaron los cambios en el tráfico el 010 está colapsado. Y creo que no han tenido en cuenta que no todos utilizamos Internet”, concluyó David Biurrun.

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