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El Parlamento foral apoya la estrategia de Sare contra la dispersión

La memoria, la atención a todas las víctimas y la cuestión penitenciaria, claves para la “normalización”

A. Irisarri Patxi Cascante - Jueves, 12 de Octubre de 2017 - Actualizado a las 06:10h

Joseba Azkarraga, portavoz de la red ciudadana Sare, ayer en el Parlamento de Navarra.

Joseba Azkarraga, portavoz de la red ciudadana Sare, ayer en el Parlamento de Navarra.

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Joseba Azkarraga, portavoz de la red ciudadana Sare, ayer en el Parlamento de Navarra.

“No tiene sentido que se mantenga la política de excepción seis años después del cese de ETA”

PAMPLONA- Las fuerzas del cambio que suman mayoría en el Parlamento de Navarra dieron ayer su respaldo a Sare, red ciudadana por los derechos de los presos, que presentó en la Cámara foral las conclusiones de su informe 0km, Prest gaude/Estamos preparadas. Un documento que expuso Joseba Azkarraga, portavoz de Sare y exconsejero de Justicia del Gobierno Vasco, y que puede resumirse en los tres pilares básicos de su fundamento, que busca afianzar un marco de convivencia y normalización tras el fin de la violencia: el reconocimiento de la memoria, la garantía de atención a todas las víctimas, y la solución de la cuestión de las cárceles.

Azkarraga comenzó su intervención lamentando que la resolución del conflicto haya encontrado más trabas en el plano político que en el social, y anunció su intención de abrir una ronda de contactos con los partidos políticos navarros para hacer efectivas “las mayorías de la CAV y Navarra en las Cortes Generales”, donde debería revertirse buena parte del armazón legal construído por el Estado durante los años de violencia. Recordó que “la sociedad vasca quiere superar esta larga y dolorosa etapa, sin olvidar pero sin odio”, y consideró oportuno abrir la posibilidad de ir instalando una justicia transicional flexible, “basada en la pacificación y la normalización y no en el odio o la venganza” de las leyes de excepción que no tienen ningún sustento judicial.

excepción penitenciariaBajo esta lógica, señaló que tendrá que ser ahora también una decisión política la que acabe con un marco que “no tiene sentido mantener cuando ETA cesó su actividad hace seis años y ya es una organización desarmada”. Para empezar a deshacer esta madeja, Azkarraga se conformó con que los partidos políticos navarros adoptasen dos puntos de partida: la primaría de la ética de los Derechos Humanos y el reconocimiento de que se está en tránsito de un estadio de violencia a otro de paz que requiere la implicación de todas las partes.

A partir de ahí, planteó la importancia de “sumar varios relatos” para contribuir a una memoria plena, tener en cuenta “el derecho de todas las víctimas a la justicia, memoria, reconocimiento y reparación”, y una hoja de ruta extensa sobre el trabajo que habría que desarrollar en las cárceles.

Azkarraga enumeró cuáles deberían ser los pasos. Un comienzo sería la excarcelación de los presos gravemente enfermos o con edad avanzada (de 70 años), la revisión de los procesos penales en los que se aplicó legislación de excepción, la revisión de sentencias que denunciaron torturas, la modificación de la ley que impide que se computen en el Estado español las penas cumplidas en Francia, el fin del aislamiento de los presos de ETA en las cárceles, la derogación de la ley 7/2003 que de facto supone una condena perpetua y el fin de una dispersión que ejerce su violencia contra las familias.

Las fuerzas del cambio vieron con buenos ojos las medidas. Virginia Alemán (Geroa Bai), Miren Aranoa (EH Bildu), Laura Pérez (Podemos) y José Miguel Nuin (I-E) coincidieron en que las reclamaciones de Sare están basadas en el cumplimiento de los derechos humanos, pero Nuin reprochó que donde más discrepan de Sare es en el relato y en la falta de reconocimiento por parte de ETA de que su violencia fue ilegítima. Desde la discrepancia se expresaron tanto Iñaki Iriarte (UPN) como Inma Jurío (PSN). El regionalista negó que los derechos de los presos de ETA se estén vulnerando, y fijó como prioritario que colaboren en el esclarecimiento de crímenes sin resolver, mientras que la socialista pidió no blanquear la realidad y buscar un relato en el que las víctimas se encuentren cómodas.