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La Kukula, pasión por la historia de Burgui

Iñaki Ayerra y Fernando Hualde siguen tirando del carro de la Asociación Cultural La Kukula, con el recuerdo de la labor de Félix Sanz

M. Zozaya Elduayen | Iñaki Porto - Jueves, 12 de Octubre de 2017 - Actualizado a las 06:10h

Fernando Hualde, Olga Sanz, sobrina de Félix Sanz, e Iñaki Ayerra, imagen de La Kukula en la presentación del libro ‘Las Brujas de Erratzu’.

Fernando Hualde, Olga Sanz, sobrina de Félix Sanz, e Iñaki Ayerra, imagen de La Kukula en la presentación del libro ‘Las Brujas de Erratzu’. (IÑAKI PORTO)

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Fernando Hualde, Olga Sanz, sobrina de Félix Sanz, e Iñaki Ayerra, imagen de La Kukula en la presentación del libro ‘Las Brujas de Erratzu’.

“Se trata de mantener viva la llama del amor a Burgui y del sentido de pertenencia”

BURGUI-BURGI-Los burguiarras Félix Sanz e Iñaki Ayerra, junto con el izabarre Fernando Hualde, dieron forma a La Kukula para la difusión histórica y cultural de la villa de Burgui y del Valle de Roncal.

Con el fallecimiento del primero en 2016, la mesa colectiva donde tanto se escribió con tal fin perdió una pata importante. Su último libro, Las Brujas de Erratzu, ha visto recientemente la luz editado por su familia, con la colaboración de La Kukula. Como compañeros y amigos que fueron de Félix Sanz, con el que compartieron pasión y dedicación, han impulsado la obra de gran significado para poner en valor su trabajo y la dimensión del mismo.

Porque La Kukula no se queda en la difusión cultural de la villa de origen, sino que abarca historias de Navarra a las que aporta sus conocimientos, como es el caso de las Brujas de Erratzu, gran revelación para la historia de la brujería con un proceso diferente marcado por la oposición a la quema de un inquisidor. Es ahí donde radica su novedad y doble aportación.

“En nuestro trabajo no hay fronteras, los propios estatutos de nuestra asociación así lo recogen”, explican sus fundadores que hace más de una docena de años se constituyeron en colectivo al que le dieron el nombre de La Kukula, término donde se asentaba el castillo de Burgui, “para equiparar la defensa militar de la villa con la defensa popular de su cultura, como una eficaz herramienta ”, explican. De este modo, el equipo de trabajo comenzó a investigar y profundizar sobre temas locales y lo plasmaron en boletines, cuadernos etnográficos de periodicidad trimestral. Hoy suman cuarenta y ocho, y a través de las redes sociales, Facebook, Twitter, acceden a todo el mundo y de todo el mundo reciben noticias y datos de la villa roncalesa. “Se trata de mantener viva la llama del amor a Burgui, el orgullo de pertenencia, allí donde hay alguien de aqui”, expresan.

Además de sus publicaciones, impulsan charlas en el valle, también en Pamplona, valles de Ansó, de Hecho y Zugarramurdi. Actos de celebración, efemérides: bicentenario de la quema de Burgui por los franceses con alarde de armas, homenaje al puente, testigo de su historia.

Cierto es que cuando La Kukula organiza algo lo hace de forma vistosa y logra mover a las gentes . Cada vez que se lo proponen cuentan con la colaboración vecinal, “que es fundamental”, reconocen. El hecho lo hace posible también la estrecha relación con otras asociaciones como la Kurruskla, de Isaba, o la Asociación de Almadieros, con los que han trabajado de forma conjunta, lo que les ha permitido incidir en la vida de los últimos almadieros.

El resultado está a la vista: el legado de Félix Sanz, los testimonios de familias, rutas, la recuperación de oficios, indumentaria y danzas y recogida patrimonio inmaterial de Burgui. En resumen, trabajo por la identidad local y por otras historias, como de brujas que hermanan.

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