una experiencia muy discutida en su día

Parque micológico de Ultzama, 10 años de oportunidad para el valle

Ha movido 30.000 permisos y medio millón de euros en la década y desde 2012 se autofinancia

Javier Gómez, de la empresa gestora Garrapo, detecta un cambio en el perfil del visitante

P. Gorría - Oskar Montero - Viernes, 13 de Octubre de 2017 - Actualizado a las 06:10h

Dos recolectores en busca de setas cerca de Alkotz.

Dos recolectores en busca de setas cerca de Alkotz. (Oskar Montero)

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Dos recolectores en busca de setas cerca de Alkotz.Hay que tener cuidado al recogerlas.La cesta, imprescindible para salir al monte.

alkotz- Este otoño se cumplen diez años de la apertura del Parque Micológico de Ultzama, una década de una experiencia novedosa y muy discutida en su día pero que ahora nadie critica. Más de 30.000 permisos vendidos y unos ingresos cercanos a los 500.000 euros son las grandes cifras del parque en la hora del balance, pero más allá de números, la experiencia demuestra, según sus responsables, que es posible gestionar el monte de manera sostenible y de paso crear riqueza en el valle.

En el otoño de 2006, un excepcional brote de hongos llevó a los montes de Ultzama a 20.000 recolectores en quince días. Aparcados en carreteras, caminos y casi en cualquier parte se contabilizaron 8.700 turismos y se calcula que se recolectaron unos 97.000 kilos de hongos, una presión insoportable para el monte comunal de Ultzama. Ese mismo año se redactó el Plan de Ordenación y Planificación del recurso micológico y al siguiente otoño, el de 2007, se creó el parque. Por primera vez en Navarra un Ayuntamiento imponía una tasa a la recolección de setas y hongos de su término municipal. “Los dos primeros años hubo contestación, yo creo que no se entendió bien porque desde algunos medios se vio como algo recaudatorio, pero con el tiempo ha quedado claro que ese dinero va a la gestión del parque”, recuerda Javier Gómez, responsable de Servicios Ambientales Garrapo, la empresa gestora. De la aceptación del parque da idea el número de permisos anuales vendidos. En 2008 fueron 1.347, cifra que fue aumentando hasta los 4.254 de 2012. Desde entonces nunca han bajado de 3.300 permisos y en 2015 batieron el récord con 4.283

En los diez años de vida el parque ha movido en torno a medio millón de euros. Los ingresos han superado los 480.000 euros y los gastos los 530.000, con un déficit total de unos 50.000 euros, que han cubierto el Ayuntamiento y en parte la propia empresa gestora. Desde 2012 el parque ya no tiene déficit ni coste alguno para el municipio. Además, este año han firmado un acuerdo de patrocinio con una empresa del valle, Postres Tradicionales Ultzama.

Ultzama, junto con el vecino Basaburua, es el paraíso de las setas. La Sociedad de Ciencias Naturales Gorosti lleva desde 1972 estudiándolas por toda Navarra, donde han detectado 2.108 especies, entre 500 y 600 comestibles. Cada año descubren entre 15 y 30 especies nuevas. “Estos datos nos los dio Luis Miguel García Bona en unas jornadas que celebramos con motivo del décimo aniversario. Donde más especies han encontrado es en Ultzama y Basaburua”, señala Javier Gómez. Por eso, uno de los objetivos del parque desde su creación es fomentar la cultura micológica, “educar a la gente en el sentido de que además de los hongos hay otras muchas setas comestibles y buenas”, añade.

PRESENTE Y futuroConstatado el éxito de los diez primeros años del parque y asegurada la recolección sostenible en el valle, el Parque Micológico de Ultzama mira hacia el futuro. Los días 13 y 14 de septiembre organizó unas jornadas técnicas con expertos de todo el Estado y de Francia para reflexionar sobre el presente y el futuro del recurso micológico. “Hoy en día no está considerado como otros productos del bosque, como puede ser la madera;estamos hablando de un producto que en el mercado tiene un alto precio, de gran importancia ambiental, que tiene atractivo para el ocio, para el turismo y para la gastronomía y que puede favorecer el desarrollo global de los territorios rurales”, asegura Javier Gómez. Sin embargo, aún encuentra muchas trabas para su desarrollo: “Es difícil regularlo porque la legislación es muy antigua y para conseguir la sostenibilidad ambiental, social y económica es necesario regularlo”, reflexiona. “El producto micológico se podría certificar, igual que se hace con otros que salen del monte”, considera. Otro reto es la comercialización. “El gerente de la Federación de Comerciantes de Setas y Trufas de España nos decía en las jornadas que no les resulta fácil hacer las cosas bien. Por ejemplo, en el aspecto fiscal. No pueden desgravar sus compras porque no tienen facturas y no tienen facturas porque el que les vende las setas no quiere dar su nombre”. En buena parte el comercio de las setas y hongos sigue siendo algo casi clandestino “y si esto no cambia la venta será siempre ilegal favoreciendo la recolección abusiva y el riesgo de envenenamientos”, añade.

Para Javier Gómez, la solución pasa por aunar esfuerzos entre todos los agentes implicados: propietarios de los montes, fundamentalmente ayuntamientos, asociaciones micológicas, empresas comercializadoras, la Administración... “Vamos a hacer una jornada el 26 de octubre aquí en Ultzama con todos esos sectores y sería bueno generar un grupo de trabajo que plantease estrategias a nivel de toda Navarra. Nosotros tenemos diez años de experiencia y por nuestra parte y la del Ayuntamiento de Ultzama estamos a disposición”. En el horizonte hay nuevos proyectos en Navarra como el transfronterizo del parque micológico del Irati avalado por la Unión Europea o el plan de comercialización del Valle de Erro. “Hay varias iniciativas y nosotros podemos poner nuestro grano de arena”, señala Gómez.

del setero al micoturistaY la experiencia les dice que está cambiando el perfil del visitante al parque. “Del recolector que paga, viene exclusivamente a coger hongos y ni aparece por el punto de información se está pasando al micoturista”, detecta Javier Gómez. Es una persona que en general se desplaza desde lejos, se aloja aquí, tiene conocimientos de micología y demanda mucha información. “Por ejemplo, tenemos un grupo de Valencia que ya han llamado varias veces, que están alojados cuatro días en Iraizotz y que quieren una visita guiada en domingo, pero nosotros no podemos hacérsela ese día. Ese es el micoturista y es un perfil que va a más”.

Por eso reclama nuevos modelos de funcionamiento que excedan el ámbito de un ayuntamiento: “Cómo hacer para que haya una oferta micológica a nivel de toda Navarra con la que podamos satisfacer mejor a los usuarios teniendo en cuenta que cada vez tenemos más perfiles de estos, que son los que dejan dinero en nuestros pueblos”, concluye Gómez. “Después de diez años tenemos que dar un salto cualitativo, podemos hacer una oferta micológica conjunta de Navarra con propuesta de servicios y comercialización, pero ni nosotros solos ni el Ayuntamiento podemos con todo esto”.