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LEIRE URBELTZ SIGUE LA HUELLA DE REVOLUCIONARIAS MUJERES CANTANTES AMERICANAS DE LOS 60 Y 70

Ilustradora en expansión

Ha seguido la huella de revolucionarias mujeres cantantes americanas de los 60 y 70, y en torno a ello trabaja Leire Urbeltz, que ultima además estos días un mural en el Museo de Navarra en el marco del proyecto ‘Yo, la peor de todas’.

Un reportaje de Paula Etxeberria | Fotografía Iñaki Porto - Sábado, 14 de Octubre de 2017 - Actualizado a las 06:10h

Urbeltz ante el mural que está pintando en el Museo de Navarra sobre el exilio de mujeres chicanas.

Urbeltz ante el mural que está pintando en el Museo de Navarra sobre el exilio de mujeres chicanas. (IÑAKI PORTO)

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  • Urbeltz ante el mural que está pintando en el Museo de Navarra sobre el exilio de mujeres chicanas.

La música está muy presente en su vida, y esa pasión, unida a su inquietud creadora y su sed de conocimiento de otras culturas, han llevado a Leire Urbeltz (Pamplona, 1985) a embarcarse en los últimos tiempos en proyectos que han tenido el viaje como eje común -a Pekín en 2011, luego a Rumanía y, recientemente, EEUU y México-, y con los que está dando pasos adelante en su vocación de expandir los límites de la ilustración, tomando ésta como herramienta para conectar el arte con realidades sociales.

Un ejercicio de empatía creadora que, en la experiencia más reciente, ha puesto en contacto a la ilustradora pamplonesa con una época que ella no ha vivido personalmente, pero sí a través de la música: la que rodeó a las cantantes americanas de los años 60 y 70. Revolucionarias mujeres que Urbeltz siempre ha escuchado con pasión, y en cuyo espíritu y legado ha ahondado en un viaje por Estados Unidos siguiendo la huella de estas artistas;auténticas activistas a través de sus letras y su sonido psicodélico, country, folk o de puro rock and roll. Becada por el Gobierno de Navarra, Leire Urbeltz se embarcó en la aventura durante 9 meses recorriendo Nueva York, Nashville, Nueva Orleans, Austin (Texas), San Francisco y Los Ángeles, buscando “la sinergia entre la música y el dibujo”.

Desde Janis Joplin, Grace Slick (de Jefferson Airplane) o Pattie Santos, a Linda Ronstadt, Dolly Parton, pasando por Aretha Franklin, Nancy Sinatra, Lesly Gore u otras cantantes “que en los 60 no tuvieron ninguna repercusión, como Linda Perhacs o Tia Blake, pero cuyos discos son pequeñas joyitas”... Urbeltz ha retratado a una larga lista de cantantes, en dibujos a base de guache y rotulador, en la serie Sixties Women Magical Mistery Tour. Un trabajo que empezó materializándose en retratos en picket signs, a modo de señales de piquetes de las protestas de Estados Unidos -de los que se exhibió una selección en el Centro Huarte y también unas reproducciones el pasado marzo en EEUU, en el espacio The Station Urban Offices de El Paso (Texas)-, pero que ha ido evolucionando, y ha iniciado su periplo hacia un buen destino: una obra editorial que, en el mejor de los casos, avivará la llama de un espíritu revolucionario que hoy -y siempre- es necesario. En el concepto de este proyecto editorial, Urbeltz, ya trabaja junto a Juan Ángel Perotxena, del estudio de ilustración y diseño gráfico Malmö. “El músico de Pamplona Jaime Cristóbal me ha escrito un texto introductorio para el proyecto, que tengo muchas ganas de continuar, pero ahora estoy con varias cosas...”, dice la creadora navarra, que ultima estos días un mural en el Museo de Navarra en el marco del proyecto expositivo -que también tiene como sedes el Museo Oteiza y Centro Huarte- Yo, la peor de todas/Ni, denetan okerrena, comisariado por Maite Garbayo y que tiene como objetivo cuestionar las formas hegemónicas de producción y transmisión de conocimiento que han obviado a las mujeres.

Pero además, Leire Urbeltz está desarrollando, gracias a una beca de la Fundación BBVA, el proyecto de dibujo instalativo Borderlands -del que acaba de exhibirse este mes una muestra en Tabakalera (Donostia)-, en el que la creadora pamplonesa invita a reflexionar sobre el conflicto existente en una de las fronteras más grandes y transitadas del mundo: la que divide México y Estados Unidos.

el oasis y el estigma

De Austin a Ciudad Juárez

Mientras recorría Estados Unidos en busca de las revolucionarias huellas de mujeres cantantes, Donald Trump fue elegido presidente. “Fue significativo. Una ironía. Pensaba en todas esas mujeres que en los 60 luchaban por salir de ese conservadurismo y que protagonizaron tantas revoluciones sociales y tenían tanto que decir sobre tantos temas, como la maternidad, la sexualidad libre, las drogas, la educación, la manera de alimentarse... A través de sus canciones intentaron romper con ese rol tan específico en el que había estado encorsetada la mujer en los años 50... y de pronto, en pleno 2016, esta vuelta atrás. Fue muy chocante”, asegura la ilustradora.

De aquel viaje, ha regresado con un sentimiento muy positivo de un lugar “muy especial”: Austin (Texas). “Ahora mismo es la ciudad del rock and roll. He hecho allí muchos amigos que son hijos de esos hippies de los 60 y 70, y que han adquirido todo ese bagaje musical en sus casas desde pequeñitos. Son personas con muchísimo talento, súper prolíficas a nivel musical, aunque es tal la competencia entre bandas en Estados Unidos que tienen que luchar mucho y muy duro, todos trabajan en pizzerías o restaurantes para sacar adelante sus proyectos musicales, que es su verdadera vocación. En Austin he encontrado mucho de ese misticismo, de esa cultura más alternativa, y psicodelia y rock and roll”, cuenta sobre esa atmósfera que trata de sobrevivir aunque dentro de un capitalismo feroz que casi lo engulle todo. “Pero -continúa Urbeltz- Austin es especial. Por ejemplo, con el tema de la inmigración, ellos se declaran ciudad santuario (ciudades que se niegan a compartir información con agentes federales de inmigración que buscan deportar a residentes);son protectores y realmente alternativos, muy solidarios e interesados por los problemas de los demás. Descubrí un oasis inesperado”, dice.

El final de su viaje por Estados Unidos no puso fin a su inquietud creadora. Sin regresar a Pamplona, cruzó a México, donde entró en contacto en Ciudad Juárez con el muralista Arturo Damasco, y conoció allí otra realidad, dura pero admirable a la vez. “Todavía pasan muchas cosas en Ciudad Juárez, la violencia está muy normalizada, pero hay muchísima gente joven intentando darle una vuelta a la idea internacional que tenemos sobre ese lugar, al estigma. Conocí verdaderos dramas pero a la vez a la gente más fuerte y más valiente apostando por la cultura tan rica que tienen y luchando para que las calles vuelvan a ser del pueblo y no de la batalla entre el ejército, el narco, Estados Unidos...”. En México estuvo 4 meses, siguiendo la huella de mujeres músicas de los 60 y 70, originarias de allí, entre otras, Baby Batiz -que luce colorida en uno de sus retratos-;ahondando en el rock and roll de la franja fronteriza en aquellos años, que se trataba de covers, versiones de bandas de EEUU, pero en español.

Y el proyecto podría continuar... “El tema es mucho más extenso de lo que creía en un principio”, dice Urbeltz, que, aquí o allá, seguro seguirá enriqueciéndose de otras culturas: “Me interesa ese contraste. Cambias de territorio y cambian los paisajes, los colores, los mitos, la forma de vida, y todo es muy inspirador. La diferencia es muy enriquecedora”, concluye .


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