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Coche autónomo, una ficción cada vez más real

La movilidad eléctrica no es la única revolución que afronta la automoción.
La conducción autónoma avanza con rapidez y 2021 es la fecha en la que buena parte de las marcas esperan ofrecer un modelo capaz de circular sin conductor.

Un reportaje de Juan Ángel Monreal. Fotografía Google - Domingo, 15 de Octubre de 2017 - Actualizado a las 06:10h

Uno de los modelos de coche autónomo de Google.

Uno de los modelos de coche autónomo de Google.

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  • Uno de los modelos de coche autónomo de Google.

Va a llegar. La pregunta es cuándo. El coche sin conductor, hasta hace no tanto una fantasía, poco más que una imagen en una película de ciencia ficción, es hoy una línea de trabajo tanto para las grandes compañías digitales como para los fabricantes de automóviles, que trabajan con un horizonte definido: cuatro años, una legislatura. 2021. Esa es la fecha que se han marcado ya algunas empresas, como Google, para tener a punto la combinación tecnológica necesaria para que los coches, sin intervención humano alguna directa, puedan circular solos.

No será fácil alcanzar un objetivo que, junto a la electrificación de la movilidad, está llamado a transformar el concepto mismo del vehículo. Cada vez en mayor medida y especialmente en las grandes ciudades, será entendido como un servicio, muchas veces compartido, y menos como un producto de posesión casi obligatoria. Emov, una empresa que alquila coches por minuto, es solo un ejemplo de ello. Su flota de casi 550 coches es exclusivamente eléctrica, se acerca ya a los 120.000 usuarios y su precio es atractivo: 24 céntimos por minuto (3,6 euros por 15 minutos de trayecto). “No he pagado más de cuatro euros por un servicio”, explicaba la pasada semana en Pamplona un alto directivo de una multinacional alemana.

Se trata solo de un ejemplo, una muestra minúscula del cambio que se avecina, en el que participan firmas como Apple, Google y Tesla, y al que la conducción autónoma añadirá un factor de transformación más. “Pero es algo en lo que todas las grandes empresas ya están trabajando”, explica Fernando Abad, ingeniero del área técnica de producto de Volkswagen Navarra. Abad, que impartió una conferencia en el marco del 30º aniversario de la Universidad Pública de Navarra, destaca que, hoy en día, un coche permanece parado “el 96% del tiempo” una cifra que por sí sola explica alguna de las transformación que se avecina. Y que afectarán a la fabricación y al modo en que se entiende la conducción. Si ocho de cada diez accidentes tienen que ver con el conductor, y no con el vehículo, el coche autónomo reduciría de forma drástica la siniestralidad: 1.160 personas perdieron la vida en España en 2016, de ellos 25 en Navarra.

“No solo ello -explicó Abad-, el aprovechamiento del tiempo será muy superior y habrá una revolución logística. También mejorará la accesibilidad al coche: los más mayores podrán seguir empleándolos, al igual que nos niños, siempre que haya alguien los espere en la llegada”. La industria de contenidos digitales, por ejemplo, vivirá un nuevo impulso al calor de las horas que se emplean en conducir y que quedarán libres. Y no solo eso. “Si el coche pasa a ser un servicio y se fabrican menos, esto lo notaremos en la industria. Se va a liberar espacio en las ciudades, en los parkings, habrá más zonas verdes. Y si el número de accidentes baja, el negocio asegurador también tendrá que cambiar, como la policía de tráfico”, dice Abad. Repercutirá en la fabricación de componentes, ni los airbags ni los cinturones serán en un futuro imprescindibles. Y los coches tenderán a ser más ligeros, al emplear menos piezas. “Finalmente se nos impedirá conducir”, avanza.

próximos años

Requisito previo

Legislación y tecnología en desarrollo

Ese es el futuro. Para alcanzarlo habrá que sortear sin embargo algunos obstáculos. El primero de ellos, el legal, será afrontado pronto: el Parlamento ya ha comenzado a debatir una proposición de Ley destinada, en primer lugar, a legalizar el coche autónomo. Porque en España, en España, es obligatorio llevar las manos al volante durante la conducción, mientras que los coches 100% autónomos no dispondrán de volante. Dentro de la escala, este sería un coche nivel 5, pero ya para el año que viene está previsto que PSA (Peugeot Citroën) comercialice para el gran público un vehículo de nivel 3, esto es, capaz de circular de manera autónoma bajo la supervisión de un conductor. “Los principales impedimentos para la implementación de los vehículos autónomos no van a ser las limitaciones en las tecnologías de conducción sino los factores sociopolíticos, jurídicos, de regulación, de infraestructura y de compromiso que deben emprenderse”, explica el texto legal propuesto por el PP.

No es la única dificultad para un desarrollo rápido. “La percepción de inseguridad es otra de ellas, -señala Abad- al igual que el precio”, debido a la tecnología que será necesario incorporar para que los coches den el salto definitivo que les falta. De su refinamiento definitivo, del modo en que se prevén y solucionan con carácter previo los miles de incidencias que es posible enfrentar desde el volante, dependerá que el coche autónomo pueda ser una realidad.

Las tecnologías son variadas, se encuentran en un estadio ya muy avanzado, pero quedan aspectos por desarrollar, como muestran las decenas de incidentes que han registrado los coches autónomos puestos a prueba hasta el momento. “Estamos hablando de sensores, de actuadores y sobre todo del desarrollo de la inteligencia artificial”, dice Abad. Este último concepto combina además muchos otros, desde la fusión de millones de datos, el análisis y el reconocimiento preciso de los objetivos, la localización y el mapeado exacto, las predicciones y la toma de decisiones. “Los coches conectados deben comunicarse con otros coches, con los peatones, con las infraestructuras, con todo”, resumía Abad.

Ramón López Mantaras, director del instituto de Inteligencia Artificial del CSIC, no cree que el desarrollo de estas tecnologías vaya a ser tan rápido. Ni mucho menos. Y advierte de que seguramente pasen muchos años -se habla de décadas- antes de que se encuentren listas para funcionar de manera confiable. Ni los sistemas de reconocimiento visual en diferentes condiciones de luz y de clima ni la toma de decisiones ni la ciberseguridad se encuentran todavía lo suficientemente perfeccionadas como para dar luz verde al coche autónomo 100%. El control del motor, de la dirección, del frenado, de los GPS, así como de muchas otras piezas críticas estaría al alcance de hackers o de ciberterroristas.

Y quedarían por despejarse otras cuestiones. Como por ejemplo, las éticas. Ante la disyuntiva de atropellar a un ciudadano o estrellar el coche contra una pared y matar al conductor, ¿qué instrucciones tendría el coche? Y, finalmente, la sombra del Gran Hermano cubriría un aspecto más de nuestra vida. “Las cámaras que llevarían los coches lo verían todo, lo grabarían todo”, dice Fernando Abad.

los niveles

Nivel 0. La conducción es llevada a cabo de modo completo por el piloto.

Nivel 1. Serían aquellos que cuentan con una velocidad de crucero adaptativa o con aparcamiento asistido en la dirección.

Nivel 2. Son aquellos que cuentan con piloto automático temporal para autopista, con asistente para atascos de tráfico y con control del acelerador y el freno en el aparcamiento asistido.

Nivel 3. Es la actual frontera tecnológica ya hecha realidad. Son coches capaces de adelantar por sí mismos, con capacidad para detectar objetos. Pero necesita de un usuario preparado para intervenir si el sistema lo precisa.

Nivel 4. La figura del conductor ya no sería necesaria, pero el funcionamiento del sistema se encuentra limitado a ciertas condiciones, por lo que el vehículo puede encontrarse en situaciones en las que no pueda seguir conduciendo.

Nivel 5. El sistema no solo controla velocidad y freno, sino desplazamientos laterales, detecta todos los objetivos y responde ante ellos. Si falla el sistema principal, existe otro de respaldo. Y es capaz de hacerlo en todas las condiciones.

la tecnología

360º

Visión. Los sensores con visión de 360 grados son una de las tecnologías críticas del coche. Intel pagó en marzo 15.300 millones por la empresa israelí Mobileye.

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