Noticias de NavarraDiario de Noticias de Navarra. Noticias de última hora locales, nacionales, e internacionales.

Saltar al Contenido

Carlos López, la naturaleza hecha arte

Sigue cautivado por los paisajes. “Me moriré pintándolos”, dice el artista tudelano, que expone su obra en Ormolú.

Un reportaje de Paula Etxeberria - Fotografía Patxi Cascante - Domingo, 15 de Octubre de 2017 - Actualizado a las 06:10h

Carlos López posa en la Galería Ormolú, junto a varios de sus paisajes de mares, extensas llanuras y amplios horizontes.

Carlos López posa en la Galería Ormolú, junto a varios de sus paisajes de mares, extensas llanuras y amplios horizontes.

Galería Noticia

  • Carlos López posa en la Galería Ormolú, junto a varios de sus paisajes de mares, extensas llanuras y amplios horizontes.
  • Dos tondos (lienzos circulares) con la tormenta como motivo.

“Cuando miro un monte nevado, ya veo allá el blanco de titanio con el serrín y el polvo de mármol”

Dice que cuando va en el coche, “despacico por la autopista”, se lo “pasa bomba contemplando lo que hay más allá de la ventanilla”. Paisajes con los que Carlos López (Tudela, 1971) de alguna manera se funde, dejándose atrapar por ellos. Por un horizonte amplio, una extensa llanura, un mar revuelto o un cielo de nubes cargadas de agua, a punto de romper, o rompiendo ya -en la imaginación del pintor- en una fuerte tormenta.

“El paisaje me lo da todo”. Así de rotundo se expresa el tudelano sobre la temática en la que lleva inmerso desde que se licenciara en Bellas Artes. Un motivo recurrente pero con el que no se resigna a repetirse, y cuyas posibilidades explora con pasión. “Soy un adicto a la pintura”, reconoce Carlos López, quien pinta casi a diario, tenga o no exposición en el horizonte. El artista exhibe ahora su obra más reciente en la Galería Ormolú. Un recorrido por una treintena de cuadros en el que se perciben novedades en el trabajo del pintor, que tiene al paisaje y la materia como hilos conductores. La temática de las tormentas y las nubes, con la que empezó hace año y medio, luce en la muestra, en la que sorprende el atrevimiento de Carlos López con tonalidades nuevas. “Siempre he pintado con colores muy terciarios, apagados, y ahora me he lanzado a utilizar amarillos u ocres puros, azulones muy puros en las tormentas... ya no es una gama tan quebrada”, explica sobre estos paisajes, que con los años se han vuelto más matéricos y también “más interiorizados, más sentidos”. Evoluciones -dice el autor- “fruto de ciertos cambios existenciales y personales que experimento y que remueven algo en mi interior”, apunta sobre todo al hilo de las tormentas y las nubes. Con estos motivos ha creado los cuadros más abstractos, un paso en “esa lucha constante” en la que está desde hace unos tres años, intentando desligarse del tema en favor de la materia.

“Lo que me pasa es que cuanta más materia introduzco, mejor me lo paso. Llegó un momento, hace años, en que sentía que me repetía y el cuerpo me pedía algo distinto. Mi forma de evadirme de ese aburrimiento fue echando el resto y poniendo más materia. La materia y los drippings, esos salpicados o las veladuras, en un proceso en el que el azar es muy importante. Siempre recuerdo una cita del artista alemán Richter: a menudo me sorprende cómo el azar es mejor que yo. Es un azar por supuesto un poco controlado, pero te permite conseguir cosas que racionalmente no puedes lograr”, explica el tudelano sobre este proceso en el que la obra cobra vida propia y te va llevando: “En base a esas calidades que van quedando gracias al azar, me dejo llevar por notas de color que me sugieren o por notas en cuanto a lo táctil, a la materia, que me van sugiriendo formaciones de nubes, o llanuras. A la manera de los artistas del romanticismo, los primeros que introdujeron la importancia de la obra inacabada, los fondos sin terminar”, apunta Carlos López, que “nunca” tiene previsto el cuadro. “No tengo el paisaje en la cabeza antes de pintarlo. Ni siquiera tengo pensados la composición ni el tamaño. Lo que voy a decir rompe con todos los cánones académicos, pero yo tengo una sierra de calar y casi utilizo más la sierra que el pincel o la espátula: cojo una tabla y empiezo un cuadro, y según me van quedando las manchas, por arriba, por abajo, por un lateral u otro, cojo la sierra de calar y le doy un corte, de tal forma que el bastidor lo encargo siempre una vez que está acabado el cuadro, porque nunca sé qué formato exacto va a tener”, detalla.

Lo que se mantiene inalterable es el motivo: la naturaleza. “El paisaje me lo da todo. Cuando voy a las Bardenas, a un monte o veo un mar con las rocas, veo texturas táctiles por todos lados. Cuando contemplo la nieve en un monte, veo allá el blanco de titanio con el serrín y el polvo de mármol. Me moriré pintando paisajes, no me veo en otra cosa”, dice de la naturaleza, que le sugiere “ese sentimiento romántico de lo sublime y lo inabarcable”, y “la nimiedad del hombre” frente a su poder y su grandeza. “No somos nada, un grano de arena en medio del universo”, concluye el pintor.

la exposición

Título. Paisajes.

Autor. Carlos López.

Lugar. Galería Ormolú (Paulino Caballero, 42).

Horario. Puede visitarse hasta el 31 de octubre, de lunes a viernes de 10.00 a 13.30 y de 17.00 a 20.00 horas;y el último sábado de mes, día 28, en horario de mañana, de 10.00 a 13.30 horas.

Obra. El pintor tudelano muestra una selección de sus paisajes. Naturaleza y materia son los hilos conductores de una muestra en la que conviven mares basados en los que el artista conoce de Asturias, su lugar de vacaciones;montes, zonas de las Bardenas, tormentas, nubes, amplios horizontes y extensas llanuras. Los cuadros, realizados en formatos y tamaños muy diversos, están a la venta a precios que oscilan entre los 500 y los 2.700 euros.

Herramientas de Contenido