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la carta del día

Otsagabia y su aparcamiento

Por Ana Etxeberria Elizondo - Domingo, 15 de Octubre de 2017 - Actualizado a las 06:10h

cuando una persona vive en un mundo donde no comparte ideas, formas de ser y de estar con las de la mayoría, tiende a replegarse.

Estando en esa situación de autoaislamiento consciente y decidido, recibo con sorpresa y alegría la colocación de un cartel en el aparcamiento de mi pueblo, Otsagabia, en el que se prohíbe pernoctar. Me alegra sobremanera que mi ayuntamiento acuerde tal decisión después de años y años de ver en Semana Santa, agosto y octubre un aparcamiento municipal que no es un lugar de estacionamiento de vehículos sino un lugar de alojamiento de caravaneros, caravanistas o como quiera que se llamen.

Allí pernoctan, comen, se lavan y hacen sus necesidades en los alrededores. Llevo muchísimos años viéndolo perpleja, atónita y triste, muy triste por esa invasión desmedida. Los caravaneros o caravanistas arguyen que tienen baños dentro, sí claro, lo sabemos, pero meáis y cagáis fuera. Lo he visto con mis propios ojos, lo llevo viendo años y años. Caravanas enormes, muy elegantes, con señoras y señores mayores, que, con un frío que pela, cagan y mean fuera. Lo he visto yo, durante años. No es verdad que estén en sus caravanas sin molestar a nadie, no es verdad y yo lo he visto durante años. Cuando les recriminas su actitud, te dicen que se puede mear en el campo, que eso no es el pueblo, es el verde. Hemos tenido que claudicar con que el “monte es de todos”. Ahora ya, los pueblos también son de todos y, dentro del pueblo, donde haya verde, uno puede hacer sus necesidades donde le dé la gana y puede hacerse su comida y poner olor a fritanga y llenar los contenedores y los no contenedores de basura, que para eso la pagamos en el pueblo. Faltaría más, que son turistas y nos dejan dinero.

Tras esta decisión de mi ayuntamiento, se han sucedido quejas y más quejas de esta gente, que por cierto, dispone de dos magníficos campings en el valle pero que no desea utilizar. Han llegado a amenazar con demandas. Demanda al ayuntamiento por ejercer la competencia que le atribuye una ley. Alucinante.

La Dirección General de Turismo también está preocupada. No tendrían por qué. Con poner, es decir, financiar y mantener, ¡ojo! y mantener, un área para caravanas, el problema estaría resuelto.

Se dice que esto disminuye el turismo. Mi forma de ver las cosas, minoritaria, lo sé y respetuosa con la mayoría, no cree que esto tenga nada que ver. Quien no quiere pagar diez euros en un camping por hacer sus necesidades en condiciones, ¿va a pagar veinte por una cena?

En fin, este puente del Pilar hay caravanas, furgonetas en el aparcamiento y fuera de él. A pesar del cartel, hay menos, pero hay, y además, salen del área del aparcamiento y están delante de nuestras casas, se meten en nuestras bajeras, en nuestras entradas, quieren ver y nosotros debemos recibirlos con una sonrisa, son turistas y dejan mucho dinero.

Intento volver a replegarme y aislarme en este mundo que no entiendo. Esconderme. Y que pase de una vez la marabunta.

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