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Republicanismo

La puntita nada más

Por Santiago Cervera - Domingo, 15 de Octubre de 2017 - Actualizado a las 06:10h

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El 155 no se puso para sofocar una insurrección institucional, sino para garantizar la prestación de ciertos servicios básicos

El artículo nunca ha sido desarrollado;es un libro en blanco que permite todo y ahora nadie sabe cómo se debe inter

sigamos con el monotema. A Mariano le han pasado un informe en el que le dicen que para aplicar el 155 sería necesario disponer de 30.000 efectivos que garantizaran la seguridad en Cataluña. Y no hay tanto policía ni guardia civil, ergo hay que utilizar al ejército. El artículo en discordia no se puso en la Constitución para sofocar una insurrección institucional, sino más bien en previsión de que alguna comunidad no fuera capaz de garantizar ciertos servicios básicos. Porque cuando se redactó se pensó que también los nacionalistas participaban en el nuevo marco político, y lo que se pretendía organizar era básicamente un proceso de descentralización de competencias. La prueba es que se encomienda al inútil Senado la potencial aplicación del letal artículo, nunca se vieron los senadores en tan alto desempeño. El dueto Cospedal-Zoido (el segundo es un nombramiento de la primera, la compensación de poder que le exigió a Rajoy por no ser elevada a la categoría de vicepresidenta) creen que la crisis la pueden resolver los uniformes. Al otro lado de la mesa, Soraya opina que la crisis la resolverán los abogados del Estado, por sus corbatas, parapetados tras esa tonelada de informes que ya han redactado. Según dice el Gobierno, “todas las hipótesis han sido contempladas”. Como la mayoría de ellos son de letras, no saben qué es propiamente una hipótesis. Se les oculta el principal componente del empirismo, la observación de la realidad. No dispusieron de conocimiento fiable para evitar que las urnas llegaran a los colegios el 1-O, o para percatarse de a quién obedecerían los Mossos. Confunden hipótesis con elucubración leguleya, y por más que intenten trasladar seguridad, los pasos son trémulos sobre las alfombras del edificio Semillas y en todo el complejo. El mentado 155 nunca ha sido desarrollado mediante ley orgánica, necesariamente consensuada;es un libro en blanco que sólo quienes estén dispuestos a hacer política podrían escribir. Lo permite todo, y eso es terrorífico para los que buscan las certezas en los dictámenes letrados. Porque intervenir Cataluña nadie sabe cómo se hace. ¿Hay que nombrar a un Poncio para que ocupe el lugar de Puigdemont y se dedique a despachar asuntos de trámite hasta que se convoquen nuevas elecciones? ¿Se mantiene el Parlament, o se emascula a la comunidad declarándolo inactivo pero sin llamar a las urnas para elegir otro? ¿Se ejerce una acción política en sustitución del Govern contraviniendo no sólo las leyes emanadas de Cataluña, sino las muchas que también lo son de España? Mariano, cuya idiosincrásica displicencia aflora cada vez que califica un asunto como “lío”, está ante el lío superlativo, el lío de su vida y de mil vidas que viviera. Alguien pensará que es justicia cósmica. Así las cosas no es extraño que las partes hayan pedido un tiempo muerto, para tomar resuello y para ver si se les ocurre algo. Tiempo que se está usando activamente en encontrar el paquebote que permita llegar a alguna orilla, la que sea. Dice Madrid que si se ve impelido a usar el 155 lo hará con levedad, sólo la puntita, que todavía estamos a tiempo de no tener que acabar mal, que ya vemos en los supermercados las barras de turrón, y que si los fiscales no piden prisión para los que hayan de desfilar ante los jueces nadie acabará en el maco. En Barcelona no pueden comprender que de la noche a la mañana las empresas decidan marcharse, después de tanto esfuerzo realizado por los sazatorniles que en la historia han sido, década tras década corrompiendo voluntades, apoquinando en las cacerías de la escopeta nacional, con Franco y después de él. Nada curioso que los primeros en ahuecar hayan sido los más egregios representantes de los sectores regulados -banca y energía-, a quienes una coma mal puesta en un BOE les puede joder el beneficio. Detrás de ellos están desde la burguesía de Pedralbes, hasta el último periodiquillo digital afecto al procés. Algo que, por cierto, siguen sin entender determinados independentistas vascos, como aquel que felicitaba con un tuit al “poble català”. Por más que se use la palabra independencia en uno y otro lado, la diferencia es abismal. Aquí aún se identifica un cierto movimiento popular que la demanda. Allá, no te equivoques, es el trampantojo de una élite extractiva que incluso para remedar apoyo social ha de subcontratar, subvenciones mediante, a la ANC y a Òmnium.