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Congruencias e incongruencias en torno al Canal de Navarra

Por Ignacio. Gil Jordán - Domingo, 15 de Octubre de 2017 - Actualizado a las 06:10h

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el Sr. Pérez Lapazarán eligió un titular adecuado para su artículo del pasado 8 de octubre. De nuevo, la tergiversación, las frases fuera de contexto y la falta de rigor técnico, son la base de su argumentación.

Le recuerdo, por alusión personal, que términos como tubo pequeño, tubico o canal pequeño son habituales en su vocabulario al referirse, despectivamente, a la solución técnica de transporte por tubería soterrada (con una capacidad de transporte entre 15 y 20m3/s), por la que apuesta el Gobierno de Navarra. De hecho, su compañero de partido Javier García, en Comisión Parlamentaria, se refirió a ella como canalillo. Reconozco mi error al utilizar su vocabulario para referirme a dicha solución, dando pie al uso y abuso del término por quien quiere atacar a este Gobierno. Lección aprendida.

Pasemos ahora a analizar los despropósitos que plantea. Comienza por comparar la construcción de una autopista con la construcción del Canal. Dice que “una autopista de tres carriles quieren convertirla en un camino comarcal”, es decir, construir un embudo. Usted, como ingeniero agrónomo, sabrá que eso no es posible: sería el primer canal moderno no telescópico del mundo, que no reduce su sección conforme va dando servicio a las diferentes zonas regables. De hecho, el tramo 0 tiene una capacidad de 100 m3/s hasta la central, donde pasa a tener un caudal de 45 m3/s, y finaliza en Pitillas con 32 m3/s.

A continuación, concluye usted que habría que dimensionar una infraestructura con capacidad de 45m3/s. para una 2ª Fase de entre 30 y 40.000 hectáreas. Esa afirmación es inaceptable porque va en contra del criterio de los equipos técnicos de Canasa, de Intia y del propio Departamento, y supone una falta de respeto al trabajo que llevan años desarrollando. Ante sus argumentos, no sé si estoy leyendo el cuento de la lechera o asistiendo al milagro de la multiplicación de los panes y los peces.

Sr. Lapazarán, a día de hoy trabajamos con la concesión aprobada en octubre de 2015 por el Ministerio de Agricultura, que define una superficie regable en la 1ª fase y su ampliación de 34.842 ha, con una dotación de 6.400 m3/ha y una concesión de 222,98 hm3 año. Para el resto de la zona regable, establece una reserva demanial de 117,01 hm3. Fíjese que no cuantifica el número de hectáreas de la 2ª Fase, y solo dice qué disponibilidad de agua que tenemos.

Puede usted utilizar las matemáticas para resolver este sencillo problema: con esa concesión de 6.400 m3/ha, ¿cuántas hectáreas se pueden abastecer del canal? Pero, ojo, no haga malabarismos con las dotaciones por hectárea, porque ahí va a darse de bruces con la realidad. Primero, porque los regantes nos han trasladado con claridad que no quieren que se toquen las concesiones. Es más, los futuros regantes de la 2ª Fase consideran una dotación de 6.400 m3/ha escasa. He aquí, para que se sitúe, algunos datos reales de consumo. En zonas similares a las de la 2ª Fase, los consumos contrastados de los últimos años en zonas de riego a presión son: SR Villafranca 7.343 m3/ha;CR Cortes - Canal de Lodosa 7.442 m3/ha;Caparroso El Ferial 6.286 m3 /ha;Sector IV-5 Canal de Navarra Peralta-Caparroso 6.766 m3/ha.

Por último, menciona el uso del agua del Canal como complemento ante posibles restricciones en la Ribera. Y vuelve a errar, porque según el artículo 61.5 de la Ley de Aguas, no es posible regar una misma superficie con dos concesiones de aprovechamiento. Sí es posible, tal y como se hace todos los años, aportar desde los embalses de Itoiz, Yesa y Alloz caudales suplementarios al eje del Ebro para consolidar las dotaciones de los Regadíos del Canal de Lodosa, Canal Imperial y de Tauste.

Ante semejante cúmulo de desafueros, uno se pregunta qué perversas intenciones persigue Sr. Lapazarán. Desaparecido el argumento de la paralización, continúa su estrategia de sembrar confusión, principalmente en La Ribera. Ustedes deben muchas explicaciones a los futuros usuarios del Canal y a los regantes de La Ribera, porque PP-UPN han minimizado y paralizado el proyecto de la 2ªFase cuando decidieron optar por la ampliación. Aproveche las reuniones con los regantes para explicar los motivos de ese cambio. Ahora bien, le adelantamos que a este Gobierno no le gustaría que este asunto derivara en una guerra entre regantes de la 1ª Fase, la ampliación y la 2ª Fase, una guerra impulsada por ustedes para justificar políticamente sus decisiones y atacar a este Gobierno.

Han sido dos años de intenso trabajo en el territorio. Lo saben los regantes, los ayuntamientos y todo el sector. Nos marcamos una hoja de ruta exigente y hemos sido rigurosos con su cumplimiento, culminando este proceso con la licitación de la redacción del proyecto este mismo año.

El anuncio de Canasa de licitar la redacción del proyecto de la 2ª Fase le pilló a contrapié, sin duda. La sociedad es contundente en su planteamiento: habla de necesidad de consenso entre las administraciones y de desarrollarlo en las mejores condiciones económicas para los usuarios, de forma que sea una infraestructura sostenible y viable desde el punto de vista económico. Y esto es importante, porque el proyecto por el que finalmente se opte va a tener un impacto directo en la economía de miles de usuarios (que pagan el 50% de la obra) e, indirectamente, de toda la ciudadanía navarra.

Reitero el posicionamiento que este gobierno ya ha dejado claro en multitud de ocasiones, y que no es otro que transportar a La Ribera la totalidad de la concesión. Eso sí, toda la que ustedes dejaron.

El autor es director general de Agricultura y Ganadería del Gobierno de Navarra

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