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La ciencia no creó el universo

Luis Beguiristain - Lunes, 16 de Octubre de 2017 - Actualizado a las 06:10h

La religión ha sido una herramienta del pasado para transmitirnos ciertas reflexiones o posturas filosóficas que hoy podemos considerar aciertos o errores. Yo creo en una revelación, pero diferente a la concebida normalmente. No viene Dios y le dice algo a alguien. Pienso que Moisés, Buda y Jesús, por decir nombres representativos, han llegado ellos mismos a un estado mental y espiritual más avanzado que el ser humano corriente, y tratan de explicar cosas en el nivel cultural apropiado de la época.

Por otra parte, cada persona concreta tiene su propia visión o creencia al observar el misterio de nuestro existir. Yo hago la siguiente observación: ésta manera de concebir la democracia de ahora es en gran parte consecuencia de aquella ideología cristiana del pasado. No podemos evitar la evolución general de la cultura tal como se ha dado. Con la imaginación podríamos pensar así: si la manera de funcionar del pasado lejano estaba basada en que los faraones, los emperadores, los reyes y los papas tenían poder totalitario sobre el pueblo, y éste aceptaba la sumisión, ¿por qué hoy no tendríamos que aceptar que los poderosos de la economía del planeta sean nuestros superiores y nosotros estemos voluntariamente en sumisión a ellos? ¿Qué cosa nos ha hecho despertar en lo que llamamos ética de la igualdad?

Las personas que diseñaron los Evangelios plasmaron algo revolucionario para la época y muy en la línea de lo que hoy entendemos como “ética democrática”. En el sentido de creer o no creer en algo que trasciende en presente a los conocimientos que nos ofrece la ciencia, no me sirve, cuando mucha gente da por hecho que la materia original y la programación para que el universo sea como es, esté incluida en la ciencia.

La ciencia va descubriendo progresivamente lo que ya existía. Pero de ahí a decir que ese misterio de: “ya existía la materia y ya existía la programación, pertenezca a la ciencia”, sería como afirmar que la inteligencia que maneja el ser humano del presente contribuyó de manera fundamental en hacer que existiese la materia original y la programación tan maravillosa de la vida. Si quisiéramos comprender al completo el misterio de que algo existe sin que nadie lo haya hecho, con nuestra mente de ahora, nos volveríamos locos. Pero la reflexión consecuente es ésta: sabemos que la mente está en un proceso de evolución creciente en muchos aspectos y es verdad que hoy día se conocen métodos prácticos para trabajar la mente y acercarnos a ese ideal de “conocerse más uno mismo”.

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