Noticias de NavarraDiario de Noticias de Navarra. Noticias de última hora locales, nacionales, e internacionales.

Saltar al Contenido

Períodico de Diario de Noticias de Navarra
La otra crónica

Baldosas amarillas

Por Javi Gómez - Lunes, 16 de Octubre de 2017 - Actualizado a las 06:10h

El proceso de construcción de Osasuna sigue su curso por buen camino. Más allá de resultados, lo que se vio ayer en Zaragoza solo puede invitar al optimismo. Solamente un error impidió que los rojillos se llevasen tres puntos más que merecidos de La Romareda.

Una de las ideas en las que más insiste Diego Martínez es en que el equipo tiene que saber adaptarse a cualquier situación que se le plantee. Y es algo que el equipo lo está entendiendo muy bien. Ayer salió decidido a hacerse con el balón desde el primer momento y lo hizo, pero el Zaragoza tenía clara la idea de salir rápido a buscar la espalda de la defensa de Osasuna y por ahí llegaron las inquietudes rojillas.

El gol de penalti, que parase Sergio cuatro seguidos era una utopía, vino precedido de un error que Osasuna debe pulir hasta eliminar. Esos regalos, en Segunda, se pagan en un alto porcentaje de ocasiones, y ayer no fue la excepción.

Tal vez la tensión (excesiva) que reinaba en el ambiente de La Romareda pudo en algunos momentos con la calma necesaria para mover a la defensa local hasta encontrar los huecos.

El equipo trabaja bien, es indudable, y cada vez tiene ideas más claras, otra cosa es llevarlas a cabo con más precisión. A Osasuna hay que pedirle la excelencia, pero también hay que saber que hay rivales enfrente y el de ayer, pese a su inicio de temporada, era de entidad, aunque ayer tuviese que tirar de todas las perrerías para sacar algo

Los rojillos tienen equipo para afrontar un encuentro como el de ayer, pero debe corregir los fallos de concentración, especialmente cera del área propia, ya que antes del penalti Osasuna había concedido una falta cerca de la frontal con bastante peligro.

Pero Osasuna está en el camino. Cuando el equipo tuvo precisión y supo echar el balón al pasto, los de arriba se encargaron de llevar peligro a la portería contraria. Decía un antiguo entrenador de Osasuna que en Segunda “el acierto decide partidos” y, en ese aspecto, Diego Martínez puede estar tranquilo, aunque tengan días mejores y peores, la sensación de peligro que transmiten es enorme en cada balón que tienen.

Y con un dominio absoluto como el de la segunda parte, el equipo supo maniatar a un Zaragoza que parecía visitante. Oier de cabeza hizo algo de justicia, pero sin duda el control y el juego desplegados por el equipo merecían mayor premio.

Osasuna tiene trabajo por delante. Malo sería lo contrario estando en las alturas que estamos, pero, como decía el libro, sigue el camino de baldosas amarillas. Y si no hay desviaciones tocarán tardes gozosas, por encima de resultados. Que unos días serán buenos y otros no tanto.