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El dilema de Puigdemont (y de Rajoy): independencia, artículo 155 o elecciones


Humberto Unzueta - Lunes, 16 de Octubre de 2017 - Actualizado a las 06:10h

Carles Puigdemont (c), acompañado de Ada Colau (2i) y Carme Forcadell (1i), coloca una corona de flores en la tumba de Lluís Companys.

Carles Puigdemont (c), acompañado de Ada Colau (2i) y Carme Forcadell (1i), coloca una corona de flores en la tumba de Lluís Companys. (EFE)

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  • Carles Puigdemont (c), acompañado de Ada Colau (2i) y Carme Forcadell (1i), coloca una corona de flores en la tumba de Lluís Companys.

pamplona- A las diez de esta mañana expira el ultimátum de Mariano Rajoy a Carles Puigdemont para que aclare si el pasado martes en el Parlament declaró la independencia de Catalunya o si la suspensión de la misma, ocho segundos después de promulgarla, la deja anulada hasta nuevo aviso. Hasta esa hora solo el president de la Generalitat y su círculo más cercano conoce la respuesta que dará al mandatario español, aunque durante el fin de semana han cobrado fuerza las opciones de que o bien le entregará el texto íntegro que leyó durante su intervención en la cámara catalana o bien le dará una respuesta ambigua que satisfaga tanto a Moncloa como a los soberanistas que, aunque decepcionados, tragaron el discurso de Puigdemont en el Parlament entendiendo que se trataba de ganar tiempo y de jugar la carta de la mano tendida y del diálogo sobre todo ante Europa y la comunidad internacional. En todo caso, desde el Gobierno español solo esperan “un sí o un no” a la pregunta de Rajoy.

El Gobierno español ultima los detalles para la aplicación del artículo 155 de la Constitución si Puigdemont no aclara hoy si ha declarado la independencia y, en caso de respuesta afirmativa, no se retracta de esa decisión antes del jueves. El president no clarificó ayer el sentido de esa respuesta en sus palabras con motivo de un homenaje al que fuera presidente de la Generalitat Lluís Companys en el 77 aniversario de su fusilamiento. En ellas, reivindicó la paz, el civismo, la serenidad y la firmeza democrática frente “a la bajeza del franquismo” e indicó que sus próximas decisiones estarán inspiradas en estos valores.

Desde el Gobierno español evitaron hacer interpretaciones de esa intervención y recalcaron que esperan la respuesta de hoy al ultimátum con el deseo de que “acierte” y no prolongue la incertidumbre en la que consideran que ha sumido a la sociedad catalana. Aseguran que una contestación ambigua que no deje claro que no declaró la independencia, conllevará que el Ejecutivo de Rajoy active la segunda fase del artículo 155 de la Constitución. El ministro del Interior, Juan Ignacio Zoido, pidió al president de la Generalitat “hechos reales y no palabras vacías que suenen bien” y le advirtió de que “está a tiempo de “reconducir la situación y volver a la normalidad institucional”.

Rajoy mantendría hasta el jueves la que consideran que sería “la última oportunidad” de Puigdemont para impedir que se recurra a ese precepto del texto constitucional, ya que hasta las diez de la mañana de ese día tendría el presidente de la Generalitat para rectificar y volver a la legalidad. Si no lo hiciera, ya no habría vuelta atrás y Moncloa, en Consejo de Ministros exprés esa misma mañana del jueves, decidiría las medidas concretas que pretende poner en marcha.

Cada vez hay más voces de dirigentes de los partidos constitucionalistas (PP, PSOE y Ciudadanos) en las que se apunta que la aplicación del artículo 155 debería desembocar en la convocatoria de elecciones en Catalunya. La cuestión es quién las convoca. Al mundo soberanista, la mera especulación de unos comicios le debilita en sus posiciones, aunque siempre puede invocar el mensaje del pucherazo a unas elecciones autonómicas celebradas a finales de 2015 en las que la coalición Junts pel S, -que aglutina a PDeCAT y ERC- con un 40% de los votos fue la fuerza más votada en unos comicios legales y democráticos y que el president Puigdemont al que se pretendería deponer en una nueva convocatoria de las urnas fue elegido legítima, legal y democráticamente. El exalcalde de Girona fue investido president gracias al apoyo de Junts pel Sí y los de la CUP (8,21% de votos en las urnas), ya que entre ambas formaciones suman en el Parlament 72 escaños sobre un total de 135.

Esa convocatoria de elecciones cree el Gobierno que podría ser una solución a la situación generada por los independentistas, aunque subraya que lo ideal sería que fuera Puigdemont. Pero si eso no ocurre, no se descarta que tuviera que ser por la vía del 155. “Hay muchas opciones sobre la mesa porque se trataría de aplicar un artículo al que nunca ha habido que recurrir”, explican las fuentes del Ejecutivo, que ponen en valor el total respaldo que daría el PSOE a las decisiones que hubiera que tomar.

el 155 al senadoLas medidas tendrían que ser aprobadas por mayoría absoluta del Senado, trámite para el que no habría problema alguno porque el PP cuenta con mayoría absoluta en la Cámara Alta y, además, está seguro de que los socialistas las avalarían.

El de Rajoy no es el único ultimátum al que se enfrenta Puigdemont. También la CUP le coloca en el desfiladero al anunciar estos días que le dejará caer en el Govern si no declara la independencia y no lo hace, además, en el plazo de un mes. La diputada cupera en el Parlament Gabriela Serra aseguró ayer que “no sabemos cómo acabará Puigdemont, pero podemos asegurar que si tiene que acabar como Companys pero si pasa no estaría solo”. En unas declaraciones hechas tras rendir homenaje a Companys en el Fossar de la Pedrera, el lugar donde está enterrado el expresidente de la Generalitat Lluís Companys, la dirigente de la CUP quiso subrayar así que Puigdemont tendría el respaldo de su formación en caso de proclamar la independencia de Catalunya.

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