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Crónicas del Apocalipsis

Patriotas sin complejos

La derecha navarra exhibe el “orgullo” por su país, su idioma y su bandera al tiempo que alerta de las maldades de los nacionalismos

Por Ibai Fernández - Lunes, 16 de Octubre de 2017 - Actualizado a las 06:10h

Una gran bandera española cubre la barandilla del balcón en la sede de UPN en Pamplona.

Una gran bandera española cubre la barandilla del balcón en la sede de UPN en Pamplona. (PATXI CASCANTE)

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  • Una gran bandera española cubre la barandilla del balcón en la sede de UPN en Pamplona.

como no hay mal que por bien no venga, todo el jaleo este de Catalunya ha servido para que la derecha española en general y la navarra en particular haya perdido el complejo para exhibir su patriotismo. “Somos un gran país del que sentirnos orgullosos. Un orgullo que compartimos cuando disfrutamos de los éxitos de nuestros deportistas y al comprobar que ante las dificultades nos crecemos. Orgullosos, también, de compartir una misma lengua”. Las palabras, que podrían firmar de Puigdemont a Urkullu, pasando por Trump, Putin o el mismísimo Chim Pon chi, son del líder de UPN, subido como anda en el carro españolista que estos días recorre el sentimiento no nacionalista.

Ese que sabe y decide qué banderas integran y cuáles separan, y qué patriotismo une y cuál tensiona. Porque estar orgulloso de tu país es noble y honroso, y aspirar a otra cosa es “nacionalismo insaciable”. “Los nacionalistas pretenden quedarse con una parte del territorio que nos pertenece a todos”, nos alerta Esparza, sorprendido de que haya alguien que no comparta su orgullo por España.

El problema es que cuando llevas toda la vida gobernando con una visión muy particular de la vida y el territorio y viene alguien con otra visión de la vida y del territorio, todo parece un escándalo. Y hasta ofensivo. “Es una falta de respeto que la presidenta de Navarra no esté en la Fiesta Nacional. Muchos ciudadanos navarros no se sienten representados por ella”, denunciaba UPN, que ayer mandó a los sobreros al Oinez y que ni siquiera acudió al acto en memoria de las víctimas del campo de concentración de Gurs.

Será que esos navarros no cuentan para los navarrísimos, que tras pasearse por Barcelona con la bandera española como símbolo de concordia y convivencia entre catalanes, han puesto una bien grande en su balcón de su sede. Una bandera, por cierto, bastante más grande que la de Navarra. Quizá porque no solo nosotros vamos camino del Apocalipsis, sino que es el país completo el que se va por el agujero. Y eso, evidentemente, también es culpa de la presidenta del Gobierno foral que, según el líder de UPN, “sueña con que en Navarra estuviera ocurriendo lo mismo que en Cataluña”.

La ausencia de Barkos en el desfile militar en la capital del orgulloso reino no nacionalista tampoco ha sido del agrado del PP, para quien no participar supone “un desprecio” a las instituciones. “Barkos tenía el deber de representar a Navarra como Comunidad Foral diferenciada dentro de España en un acto de reconocimiento a la unidad nacional y a la labor policial”, apunta Ana Beltrán, para quien Barkos contraviene “el sentir mayoritario de los navarros”.

Y se sabe que aquí las mayorías son las que tienen que ser y hay que gobernar para ellas. Hasta cuando pierden las elecciones. Lo que no deja de ser una visión bastante curiosa de la política, esa de hablar en nombre de la mayoría desde la oposición parlamentaria. Incluso con dos escaños de 50.

Pero es lo que tienen los visionarios, que saben lo que piensa la gente y lo que va a pasar sin necesidad de preguntar a nadie. “Barkos no descarta hacer en Navarra lo mismo que Puigdemont esgrimiendo la Transitoria Cuarta”, vaticinaba esta semana la presidenta del PP, que considera que vivimos “una fractura en la sociedad” como la de Catalunya.

Puede que la gente corriente siga haciendo vida normal como si el precipicio no estuviera a la vuelta de la esquina. Ciudadanos de poca fe que no saben que Navarra está a punto de implosionar. Suerte que quedan profetas como Beltrán para avisarnos: “Aunque algunos nos digan que pregonamos el Apocalipsis, lo cierto es que el tiempo, poco a poco, y desgraciadamente, nos va dando la razón. Si la presidenta Barkos y sus socios se salen con la suya, el Apocalipsis llegará a Navarra”. ¡Socorro!

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