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10 años tras el perfil del incendiario: imprudentes, interesados o vengativos

EFE - Lunes, 16 de Octubre de 2017 - Actualizado a las 17:33h

GRAF515. VILARELLO (LUGO), 16/10/2017.- Vista de las fincas calcinadas de Vilarello (Lugo), una de las aldeas que peligraron por el fuego de los incendios forestales declarados en Galicia. Un total de 32 incendios siguen activos en esta comunidad autónoma

Vista de las fincas calcinadas de Vilarello (Lugo), una de las aldeas que peligraron por el fuego de los incendios forestales declarados en Galicia. (EFE/ Eliseo Trigo)

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GRAF515. VILARELLO (LUGO), 16/10/2017.- Vista de las fincas calcinadas de Vilarello (Lugo), una de las aldeas que peligraron por el fuego de los incendios forestales declarados en Galicia. Un total de 32 incendios siguen activos en esta comunidad autónoma

Madrid. Desde hace diez años, un equipo de expertos trabaja, por mandato de la Fiscalía de Medio Ambiente, en dibujar el perfil del incendiario en España y ha identificado cinco modelos: los imprudentes (graves y leves), los que actúan sin sentido, los que buscan beneficio y aquellos que quieren venganza.

Se trata de un retrato robot en el que trabaja la Guardia Civil a través de su sección de análisis del comportamiento delictivo y en colaboración con la Universidad Autónoma de Madrid. De momento, tienen una base de datos de 2.595 incendios forestales y sigue en aumento.

Una muestra suficiente, a juicio de la Fiscalía, para hacer un análisis y para poder realizar predicciones en casos sin esclarecer, que es el objetivo final del estudio.

Porque en España se producen anualmente unos 15.000 incendios forestales y alrededor de un 60 % son intencionados.

El pasado año, la Guardia Civil investigó 2.135 incendios, en su mayor parte conatos (menos de una hectárea) y la mayor parte motivados por actitudes negligentes o prácticas tradicionales inadecuadas en el uso del fuego.

Los agentes identificaron a 449 posibles autores, de los que solo 51 fueron detenidos y el resto investigados. La tendencia es que cada año se producen más incendios intencionados y en 2016 hubo un 6 % más que el año anterior.

Los investigadores aportaron datos de 346 investigaciones para mejorar la base de datos. Y la usaron en 21 casos sin resolver para utilizar su capacidad predictiva.

Porque localizar, detener y procesar a los incendiarios es una labor compleja, como demuestra la estadística de condenas del pasado ejercicio: Tan solo 140 sentencias condenatorias y 29 absoluciones.

Y ello pese a que en los últimos años se han dictado sentencias ejemplarizantes, como una de la Audiencia de Madrid recientemente ratificada por el Supremo que condenaba a diez años y un día de prisión a un guardia civil por provocar una veintena de incendios en 2013 en el entorno de Nava del Marqués, en el oeste de Madrid.

Uno de ellos de especial gravedad porque afectó a una guardería infantil en la que estaban 19 niños, que tuvieron que ser desalojados.

En ese caso, los jueces detectaron una "anomalía psíquica", pero quedó claro que era consciente de lo que hacía y el riesgo que conllevaba. Actuó porque estaba molesto con el Cuerpo y con el pueblo y pretendía calmar su ansiedad.

Otro caso paradigmático es del autor del incendio de Poyatos (Cuenca), un empresario maderero condenado a diez años de prisión y al pago de 3 millones en indemnizaciones por la Audiencia de esa provincia.

En ese caso, quedó probado que actuó por "odio" o "venganza" a los propietarios de una finca con los que había tenido desavenencias económicas.

Son sólo dos de los perfiles del incendiario, como lo es el ganadero que quema vegetación para pastos o incluso el brigadista (como el detenido hace pocas fechas en Ourense acusado de cinco fuegos).

Fuentes próximas a la investigación señalan a Efe que, aunque las investigaciones están en marcha y bajo secreto sumarial, las principales sospechas sobre los incendios que arrasan Galicia y Asturias en los últimos días apuntan precisamente a ganaderos o brigadistas que acaban de perder el empleo.

Lo que descartan esas fuentes es que se trate de tramas organizadas para la quema del monte.

El trabajo de análisis encargado de la Fiscalía muestra que la mayor parte de los implicados en incendios lo hacen por imprudencias, sobre todo leves. Su perfil es el de una persona integrada, trabajador del campo, sin antecedentes ni problemas psicológicos y que suele reconocer los hechos.

Caso distinto es el que causa los fuegos "sin sentido", que suele ser un hombre desadaptado, solitario, que vive solo o con sus padres y en una localidad pequeña, muy cerca de la zona que prende.

Suele estar parado, tiene problemas psicológicos, es consumidor de drogas y con antecedentes policiales, ya que ha sido sometido alguna vez a vigilancia. Estará presente en las labores de extinción como mero espectador y no reconocerá su autoría.

El incendiario por "obtención de beneficio" (el fuego se inicia en una carretera y quema zonas dedicadas al aprovechamiento ganadero) tiene antecedentes penales por incendios u otros delitos, y no presentan alteraciones psicológicas.

La muestra de los fuegos que se provocan por venganza es aún pequeña y el sistema aún no ha podido determinar el perfil.

A todos ellos se unen los pirómanos, cuyo número es poco significativo y se caracterizan porque disfrutan contemplando el fuego, tienen un deseo irrefrenable de quemar e, incluso, las llamas llegan a excitarle sexualmente.