Una grúa medieval para el parque Enneco

Anjelmari Garmendia ha construido la grúa que levantará la torre medieval de este espacio para la historia de Navarra que se está haciendo en auzolan

Nerea Mazkiaran - Lunes, 16 de Octubre de 2017 - Actualizado a las 06:10h

Anjelmari Garmendia Larraza posa junto a la grúa medieval que ha construido para el parque Enneco, la memoria del roble.

Anjelmari Garmendia Larraza posa junto a la grúa medieval que ha construido para el parque Enneco, la memoria del roble. (NEREA MAZKIARAN)

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Anjelmari Garmendia Larraza posa junto a la grúa medieval que ha construido para el parque Enneco, la memoria del roble.

etxarri aranatz- “Es un proyecto ilusionante”, destaca Anjelmari Garmendia, un etxarriarra que ha construido la grúa con la que se levantará la torre medieval del parque Enneco, haritzaren memoria. Un centro de interpretación de la historia silenciada del Reino de Navarra que poco a poco va cogiendo forma en un robledal de Etxarri Aranatz a través de un gran auzolan. Han sido horas y horas de estudio y sobre todo de trabajo con manos expertas para reproducir una caja de ardilla, un artilugio con una rueda de 3 metros de altura en la que caben dos personas que a fuerza de caminar en su interior consiguen levantar diez veces su peso, explica Garmendia. Así, dos personas de 75 kilogramos pueden alzar piedras de 1,5 toneladas.

Este etxarriarra de 66 años que vive en Zumarraga es una de esas personas que no sabe estar quieta. Recién jubilado, comenzó hace año y medio a participar en los auzolanes que se organizan en el parque. Además, se presentó voluntario para construir la grúa. Para su diseño se ha basado en unos dibujos y en una maqueta que había en el proyecto del parque, una réplica de las que se utilizan en el castillo de Guédelon, una construcción medieval que se está llevando a cabo en Treigny, Francia. Anjelmari Garmendia solo sabe de este castillo de Borgoña de oídas. Y es que se resiste a las nuevas tecnologías. Lo cierto es que no tiene ordenador ni tampoco televisión. La lectura es una de sus aficiones, sobre todo de temas de historia y cultura vasca. Por ello, el proyecto promovido por la fundación Nafarroa Bizirik le ha entusiasmado. “Es la historia que no nos han contado”, incide este electricista de profesión y chico para todo, no en vano construyó el caserío donde vive. “Me gusta hacer cosas”, confiesa.

Una vez realizados unos planos y con el visto bueno del arquitecto del proyecto, Iñaki Erdozia, se puso a la tarea. Comenzó en febrero, cuando llevó la madera de abeto a su caserío para que se secara unos meses. Su construcción le llevó en torno a mes y medio, él solo, “a gusto”, como apunta. Para su montaje contó con la ayuda de dos hermanos y un sobrino. La grúa esta compuesta de diferentes piezas. Por un lado, está la base y dos trípodes, que hacen de soporte, y la rueda principal, así como un mecanismo que sirve para recoger la cuerda que va a la polea. “Hay que andar con cuidado, ya que con el peso la rueda coge inercia y al dar un paso pide otro. Si no se controla, comienzas a correr”, apunta. No obstante, cuenta con un freno de seguridad que está detrás y que lo debe activar otra persona.

Esta grúa medieval pretende ser un atractivo más de este parque, un espacio de conocimiento de la historia e identidad del viejo reino, desde que aquellos vascones se dotaron en el siglo IX de un instrumento político e institucional para hacer frente al de fuera, con Enneco Haritza al frente, hasta la desaparición de Navarra como reino independiente en 1522. Al igual que en el castillo de Borgoña, que recibe en torno a 300.000 visitantes al año, se utilizarán técnicas y materiales del siglo XIII. En Etxarri el proyecto es más modesto, la reproducción de un palacio propiedad de la pequeña nobleza navarra, construcción que se extendió a lo largo y ancho de Navarra en los siglos XIII y XVI y que el Cardenal Cisneros dio orden de derribar.

VISITAS El parque abrió sus puertas al público este verano para dar a conocer y difundir el proyecto, con más de 600 visitantes en julio y agosto. “Desde la fundación nos hemos quedado muy satisfechos con la respuesta del público”, apunta Amaia Zabala, responsable de comunicación del parque. Asimismo, durante ese verano se ha construido el refugio para la zona de esparcimiento, que se completará más adelante con diferentes juegos y actividades como tirolinas, tiro con arco y carboneras para que puedan descubrir cómo se elaboraba el carbón que alimentaban las fraguas.

En el proyecto también se contempla la construcción de un edificio central así como diferentes pabellones temáticos en torno a la mujer, euskera, paleolítico, folklore y costumbres. Por otro lado, hay diseñado un castro vascón y un edificio de usos múltiples, que acogerá exposiciones temporales y fijas de artistas navarros que cedan sus obras y además será lugar de conferencias y de encuentro de historiadores y profesores.

Pero este ambicioso trabajo no tiene fecha de ejecución. Y es que las aportaciones económicas de empresas, instituciones y sobre todo de particulares, Enneco Lagunak, son la otra clave de su desarrollo. Al respecto, desde la fundación destacan que el parque cuenta con la calificación de interés social y, como proyecto Mecna, goza de beneficios fiscales.

El parque se encuentra en un hermoso robledal de unos 60.000 metros cuadrados situado en el paraje de Danbolintxulo, cerca del camping, y está cedido por el Ayuntamiento de Etxarri para 35 años. Por ello, además de ser un lugar para la historia, Enneco también ofrece la posibilidad de disfrutar de la naturaleza en un entorno privilegiado, entre las sierras de Aralar y Urbasa, con un recorrido naturalístico.