Pretenden alimentar esta práctica en Navarra

El Centro Huarte adjudica a Arantza Santesteban e Irina Mutt las residencias curatoriales

Pretenden alimentar esta práctica en cualquiera de sus vertientes en Navarra

Martes, 17 de Octubre de 2017 - Actualizado a las 06:10h

Imagen de archivo de la fachada del Centro Huarte.

Imagen de archivo de la fachada del Centro Huarte. (PATXI CASCANTE)

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Imagen de archivo de la fachada del Centro Huarte.

pamplona- El Centro Huarte de Arte Contemporáneo no cesa su actividad de producción artística y continúa con sus residencias. En esta ocasión, ha resulto otorgar a las artistas Arantza Santesteban y a Irina Mutt las Residencias de investigación curatorial.

Estas dos residencias de investigación curatorial de arte contemporáneo han sido adjudicadas a una artista local y otra no local, con el objetivo, según subraya el Centro Huarte en un comunicado, de alimentar esta práctica en cualquiera de sus vertientes en el territorio navarro. Asimismo, la convocatoria pretende que a través del trabajo en conjunto de las dos artistas se generen sinergias entre ambas investigadoras, de manera que su labor individual también pueda verse enriquecida, así como todo el panorama artístico navarro.

El Centro Huarte de Arte Contemporáneo ofrece para cada residente 2.000 euros en concepto de honorarios y dietas, además de alojamiento para la persona residente no local, espacio de trabajo en el mismo Centro Huarte, incluidos los recursos técnicos y tecnológicos existentes. También ofrecerá acompañamiento en el desarrollo del proyecto por parte de su equipo.los dos proyectosEl proyecto de Arantza Santesteban, Ikusezina, edo nire hizkuntzare mugak, gira en torno a las imágenes que cuentan sobre las imágenes que no es posible ver. Hoy en día, afirma el Centro Huarte en su comunicado, existen mundos que no se quieren enseñar al público, como por ejemplo la cárcel. La artista se pregunta por medio de qué imágenes mostramos aquello que no se puede ver.

Por otro lado, Irina Mutt parte desde una posición interseccional de los feminismos y de la cita “si no puedo bailar, no es mi revolución”. Trabajará sobre el concepto de que los posicionamientos críticos se pueden explorar a través de las prácticas artísticas, discursos y maneras de hacer que integran la alegría, los placeres del cuerpo, la fiesta y el baile, o bien, experiencias comunes y diarias. - D.N.

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