con su nuevo director titular Robert Treviño

La OSE arranca con el Orfeón Pamplonés la temporada y el "inicio de una era"

EFE - Martes, 17 de Octubre de 2017 - Actualizado a las 14:59h

El director general de la Orquesta Sinfónica de Euskadi (OSE), Oriol Roch (d), y el director del Orfeón Pamplonés, Igor Ijurra.

El director general de la Orquesta Sinfónica de Euskadi (OSE), Oriol Roch (d), y el director del Orfeón Pamplonés, Igor Ijurra. (EFE)

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El director general de la Orquesta Sinfónica de Euskadi (OSE), Oriol Roch (d), y el director del Orfeón Pamplonés, Igor Ijurra.

PAMPLONA. La Orquesta Sinfónica de Euskadi (OSE) inicia en Pamplona, tras el arranque en las capitales vascas con el mismo programa en el que actúa el Orfeón Pamplonés, una temporada que espera sea el "inicio de una era", con su nuevo director titular Robert Treviño.

Así lo ha señalado en conferencia de prensa el director general de la OSE, Oriol Roch, quien ha avanzado que la programación organizada por Treviño es "una declaración de intenciones" en varios sentidos, como el que el primer concierto de la temporada sea junto al Orfeón Pamplonés y el último con el Orfeón Donostiarra.

Esto es "al 50 % placer y obligación" ya que la OSE tiene entre su filosofía la de "cuidar las bases musicales del país", un concepto que también se evidencia en el "eclecticismo" de la programación, que intenta ser una buena oferta tanto para quienes ya son abonados (1.340 en los conciertos en Pamplona, con 130 en lista de espera) como para quienes se inician en el sonido sinfónico.

En este aspecto, Roch ha apreciado de forma especial al público de Pamplona (cada concierto de ciclo de la OSE se ofrece además en Bilbao, San Sebastián y Vitoria) y se ha mostrado "satisfecho en el aprecio, posicionamiento, cariño y rigor" que percibe en la capital navarra, además del "conocimiento musical" de los aficionados.

También el de Baluarte es "un público más joven y más heterogéneo", según su impresión, en la que destaca su "altísima calidad".

Todo ello hace a la OSE intentar mantener una "variedad" en el programa, acudir a nuevo repertorio y también a la colaboración de artistas cercanos (como el prestigioso pianista Joaquín Achúcarro, o las más jóvenes Elena Sancho y Miren Urbieta, ambas sopranos), junto a otros como el pianista Nikolai Lugansky, el violinista Frank Peter Zimmermann, el trompetista Hakan Hardenberger o el violonchelista Ivan Monighetti, entre otros.

También en las obras y los autores elegidos hay una muestra de la personalidad de Treviño, ha advertido el director general de la Orquesta, quien como muestra ha advertido la programación en varios conciertos de obras de Benjamin Britten, un "conciliador y pacifista" en los convulsos años de mitad del siglo XX en Europa, donde también aparece la mirada de Shostakovich.

Son solo pinceladas de una temporada que Roch ha augurado como "el inicio de una era" para la Orquesta Sinfónica de Euskadi, que en Pamplona arranca hoy con una primera parte con el Orfeón Pamplonés en la "Canción del Destino" de Brahms y en los "Salmos de Chichester" de Bernstein, y una segunda parte orquestal con la Sinfonía número 1 de Mahler.

Al respecto, el director del Orfeón Pamplonés, Igor Ijurra, ha considerado "importante" que la OSE haya querido empezar la temporada con el grupo, que en los conciertos ofrecidos en las capitales vascas "hemos ido creciendo, tanto el coro como la orquesta", ha dicho tras mostrarse "muy contento" del resultado, aunque con un guiño a los pamploneses ha deseado que el de esta tarde sea "el mejor" de los ofrecidos.

Será un premio también para los propios orfeonistas, un centenar de cantantes no profesionales a quienes una actuación de estas características (tres conciertos más dos ensayos generales fuera de Pamplona) supone un "desgaste personal".

Ijurra ha valorado además el programa de hoy, con el romanticismo puro de Brahms y la heterodoxia de Bernestein, muy conocido por la banda sonora de la película "West Side Story", cuyos acordes se reconocerán en algunos pasajes de la obra de esta noche, que configura un repertorio "rompedor" y que el Orfeón hace "con unas ganas enormes".