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Música

Raíces contemporáneas

Por Javier Escorzo - Martes, 17 de Octubre de 2017 - Actualizado a las 06:10h

CONCIERTO DE CAPERCAILLIEFecha:11/10/2017. Lugar: Zentral. Incidencias:Buena entrada. Público de todas las edades, desde padres de familia que compraban los discos del grupo en los ochenta, hasta algunos niños que ni siquiera habían nacido por entonces. Hubo dos bises, el último de los cuales no estaba previsto: los músicos tuvieron que regresar al escenario cuando ya se habían encendido las luces de la sala y la música había comenzado a sonar por los altavoces.

Hablar de Capercaillie es hablar de la mejor música folk. Se formaron en Escocia a principios de la década de los ochenta y llevan desde entonces recorriendo el mundo con su música celta, mezclándola, eso sí, con otros estilos (fundamentalmente con el pop, pero también incorporando detalles de los diversos folclores que encuentran a su paso en sus extensas giras).

Todo ello ha quedado sobradamente demostrado en los casi veinte discos que han publicado en su exitosa carrera, desde sus primeras grabaciones exclusivamente en gaélico, pasando por su época de mayor esplendor comercial, allá por los noventa, cuando se fueron abriendo al pop y comenzaron a cantar (también) en inglés. Pero a pesar de todos los años que llevan en la carretera, hasta el miércoles pasado nunca habían actuado en Pamplona.

Para su estreno en nuestra tierra, como no podía ser de otra manera, se congregó un gran número de seguidores en la sala Zentral (era miércoles, pero víspera de festivo). La voz desnuda de Karen Mathewson entonó las primeras estrofas de Skye waulking song, de su álbum Nadurra. Esta hermosa balada, cantada en gaélico, es una buena muestra de la capacidad que tiene esta banda para vestir sus raíces escocesas con ropajes de pop internacional. También tienen otra faceta, que podríamos calificar como más purista, en la que su sonido se torna mas añejo, sin concesiones a estilos más contemporáneos. Esto sucede, por ejemplo, en los instrumentales que interpretaron. En ellos, Karen abandonaba el micrófono y se situaba en la parte trasera del escenario, y eran sus compañeros los encargados de construir melodías ancestrales. El violín marcaba ritmos vivarachos y tabernarios, estableciendo airados diálogos con el acordeón y acogiendo posteriormente al resto de la banda. Cabe mencionar que esta era muy numerosa, incluyendo además de batería, percusiones, contrabajo, violín y guitarra, la presencia de Michael McGoldrick, que combinaba gaita escocesa, saxofón y flauta. Con semejante despliegue conseguían una gran variedad de arreglos y detalles.

Durante el concierto de Pamplona fueron alternando los temas instrumentales con los de hechuras más cercanas al pop. En los primeros, generalmente más animados, el público se involucraba muy activamente, bailando y animando con palmas y gritos. Los miembros de Capercaillie manejaron con maestría los cambios de ritmo y tras una canción tradicional interpretaban una balada más pop, consiguiendo así un repertorio perfectamente compensado. Entre los momentos más emocionantes, You will rise again, Heart of it allo Nil si ‘i gra, en los que Karen lució su voz. Entre los más festivos, el instrumental The quimper waltz, con todos los instrumentos en perfecta conjunción. Terminaron por todo lo alto con The tree, pero tuvieron que salir hasta en dos ocasiones más ante el requerimiento del público, que los aplaudió como lo que son: una de los máximos exponentes de la música celta.

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