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4 kilómetros de lana contra la violencia sexista

Huarte llena sus balcones de bufandas tejidas por mujeres de todo el mundo como parte del proyecto ‘Madejas contra la violencia sexista’

Laura Garde | Iban Aguinaga - Martes, 17 de Octubre de 2017 - Actualizado a las 06:10h

Mujeres integrantes de Harituz y Andre Mari, en uno de los balcones de Huarte que luce bufandas del proyecto ‘Madejas contra la violencia sexista’.

Mujeres integrantes de Harituz y Andre Mari, en uno de los balcones de Huarte que luce bufandas del proyecto ‘Madejas contra la violencia sexista’. (IBAN AGUINAGA)

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  • Mujeres integrantes de Harituz y Andre Mari, en uno de los balcones de Huarte que luce bufandas del proyecto ‘Madejas contra la violencia sexista’.

huarte- Los balcones de Huarte ya lucen en total más de 4.000 metros de bufandas tejidas a mano por cientos de mujeres de todo el mundo. Su objetivo: erradicar la violencia sexista. La iniciativa forma parte del proyecto Madejas contra la violencia sexista, promovido por la asociación Harituz, de Astigarraga (Gipuzkoa) y al que la asociación de mujeres Andre Mari, de Huarte, no ha podido dejar de lado.

“Un grupo de mujeres de Astigarraga decidió unirse en 2014 para formar la asociación Harituz, que significa tejer. Así, comenzaron la labor de hilar cuadros de 30 centímetros por 30 centímetros para enlazarlos como forma de expresarse contra la violencia sexista”, explica Vanina Vázquez, integrante de Harituz. Cada cuadro representa a una mujer asesinada a manos de un hombre y, en algunos casos, a sus hijos e hijas que también perdieron la vida por la misma causa. A través de Facebook, la idea llamó la atención de diversas organizaciones, y en verano de ese año Astigarraga empezó a recibir fragmentos de bufanda de más de cuarenta países que recogían historias de mujeres tunecinas, latinoamericanas y del resto de Europa.

Tras el éxito, promovieron un encuentro el 25 de noviembre de ese año en Astigarraga al que llegaron mujeres de otros puntos del Estado y en el que las asturianas propusieron que la bufanda viajase por España: “Nos pareció buena idea. La bufanda, como símbolo, tenía que crecer. Nos pusimos manos a la obra y el primer destino fue Córdoba”, relata Vanina. Ahora, después de varias paradas -aterrizó incluso en Lisboa, en su I Congreso contra la violencia sexista- los más de 4.000 metros entrelazados han llegado a Navarra.

Así, el relevo es para Andre Mari, que con la colaboración del Ayuntamiento de Huarte, del Centro de Arte Contemporáneo de la localidad y del Instituto Navarro para la Igualdad ha organizado el sábado una jornada “festiva, social y cultural” de denuncia. En ella participarán varios pueblos de Navarra y, además, esperan a mujeres de Madrid, Toledo o Catalunya, entre otros lugares. “El proyecto, solo con el hecho de colgar los metros de bufanda en los balcones, es impactante de por sí. Con estos encuentros queremos hacerlo todavía más visible”, manifiesta Remei Font, miembro de Andre Mari. Los actos comenzarán a las 11.00 horas en la plaza San Juan con el sonido de la txalaparta, como señal de llamamiento. Allá, Harituz, Andre Mari y el Ayuntamiento de Huarte darán unas palabras de bienvenida y actuará el grupo de Dantzas. Después, a ritmo de batucada llegarán a la plaza Alicia Arístegui, llamada así en honor a la huartearra asesinada. “Habrá también música, teatro y hemos preparado una comida y una performance”, aclara Remei.

respuesta“No queremos dejar de unirnos mujeres de pueblos y culturas diferentes. Buscamos romper este problema que nace de un sistema patriarcal y juntas somos más fuertes”, asevera Vanina. Ante una realidad que va en aumento, Madejas contra la violencia sexistalucha por llegar, “aunque sea indirectamente”, a mujeres que están más aisladas. “Hay lugares en los que las mujeres no pueden recibir ayuda. A través del proyecto, han aprovechado para trabajar con ellas y hacer talleres y otras actividades, según las necesidades de cada sitio”, agrega.

Astigarraga, a donde todavía llegan fragmentos y donaciones de ovillos de lana, espera de vuelta la bufanda para presenciar un encuentro con mujeres tunecinas: “Estamos muy ilusionadas, no ha sido fácil que entren en España. Nos toca dar el segundo paso, conocer su vida y cómo se organizan allá para dar una respuesta desde la diversidad”, concluye Vanina.

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