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Expertos constatan que con la actual dotación de riego no hay agua para 21.522 ha en la Ribera

La Comunidad General de Regantes pide una planificación seria y no caer en las “improvisaciones” que sí se hicieron en la ampliación de la primera fase

A. Irisarri / Iban Aguinaga - Miércoles, 18 de Octubre de 2017 - Actualizado a las 06:10h

El Colegio de Ingenieros de Pamplona organizó ayer una ponencia sobre agua. Entre los asistentes, Manu Ayerdi, Javier Esparza y Eneko Larrarte.

El Colegio de Ingenieros de Pamplona organizó ayer una ponencia sobre agua. Entre los asistentes, Manu Ayerdi, Javier Esparza y Eneko Larrarte. (Iban Aguinaga)

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“Hay que autorregularse, como con la factura de la luz, y al que se pase, doble costo” - “La de 6.400 no es una cifra sagrada, hay que repartir en función del consumo real”

PAMPLONA- Con la dotación para riego actualmente prevista a través del binomio Itoiz-Canal de Navarra y con la cantidad de metros cúbicos por hectárea comprometida para los regantes de la primera fase y su ampliación es imposible llevar la misma cantidad de agua para 21.500 hectáreas a la Ribera. Es el punto de partida del que ayer arrancó una mesa redonda celebrada en el Colegio Oficial de Ingenieros Industriales de Navarra, y que congregó a nueve expertos en torno a un debate que progresivamente ha ido despegándose del plano técnico para pasar a los argumentarios de los partidos políticos, casi siempre en su versión de promesas imposibles. Pero, a diferencia de partidos como UPN y PPN, los ingenieros que ayer abordaron el tema del agua y del Canal plantearon una serie de soluciones y alternativas al margen de cuestiones partidistas para que la actual dotación de agua de Itoiz (de 340 hm3) satisfaga las demandas de los regantes navarros. Y, sobre todo, en algo que coincidieron los nueve expertos es en la necesidad de una planificación seria y a largo plazo del modelo de infraestructuras hidrográficas y de agricultura que necesita Navarra, la necesidad de ir adaptando los recursos a los nuevos sistemas de aprovechamiento de agua y, como pidió el presidente de la Comunidad General de Regantes, Félix Chueca, alejar la proyección del Canal de las “improvisaciones” que sí se hicieron cuando se realizó la ampliación de la primera fase.

A grandes rasgos, la situación es la siguiente, tal y como expuso Joaquín Puig, jefe de la sección de obras privadas en riesgos en Intia: la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE) fijó en 340 los hectómetros cúbicos de Itoiz que se destinan a regadío. 222 hm3 se los llevan las 22.472 hectáreas de la primera fase del Canal de Navarra y las 12.633 de la ampliación de la primera fase. En ambos tramos, la dotación de agua para los regantes es de 6.400 metros cúbicos de agua por hectárea. Con esto, queda una reserva demanial de 117 hectómetros cúbicos, con los que se regarán 3.008 hectáreas de uno de los ramales de la ampliación que ya está comprometido con la misma asignación de 6.400 m3/ha, y el resto, algo menos de 100 hectómetros, es lo que queda para la Ribera. Si se siguiese el mismo patrón de metros cúbicos por hectárea al año, habría agua para unas 15.000 hectáreas, lejos de las 21.500 de las que hablan UPN y PPN, y que utilizan la cifra para intentar hacer ver que el Gobierno de Navarra quiere llevar menos agua a la Ribera. Pero si regionalistas y populares todavía no han querido desdecirse de sus promesas y admitir que la cifra que prometen con la misma dotación es irreal, los expertos ya asumieron ayer que el proyecto de Itoiz-Canal para el regadío tiene que someterse a un replanteamiento casi general y que entre las alternativas contemple, también, la de adaptar la dotación de la primera fase a las cifras de consumo reales.

A nada se cierra Félix Chueca, presidente de la Comunidad de Regantes de Navarra y representante de los propietarios que tienen, a día de hoy, la dotación de 6.400 m3/ ha en sus parcelas. Chueca comenzó dejando claro que “el agua es de todos”, pero para garantizar los derechos de los regantes actuales, los futuros y los que potencialmente pueden serlo, es necesario realizar una “planificación seria”, a través de técnicos cualificados, que tengan en cuenta todas las variables para garantizar no sólo el buen suministro de agua, sino también el modelo más favorable todos los intereses.

el debate de la concesión Entre los aspectos a tener en cuenta, por ejemplo, citó la variabilidad hídrica de Itoiz, que sólo garantiza la totalidad de los hectómetros en el 40% de los ejercicios. “Ahora creemos que se tienen que regar 53.000 hectáreas. A no ser que haya regantes que reduzcan su dotación, como en su día hubo y no aceptó el Ministerio”, recordó. Por eso Chueca hizo un llamamiento a los regantes con los que ahora se está reuniendo el Gobierno en sus rondas de la segunda fase. “No entiendo que no se posicionen y le digan al Gobierno: oye, yo quiero regar estos cultivos. Porque así se sabrá lo que hay que hacer, dónde y cuánta agua hay que llevar”, planteó. Pasos que se tienen que dar con una buena base técnica y alejados de las “improvisaciones” que se hicieron en la ampliación de la primera fase, que se hizo “deprisa y corriendo, haciendo perder concesiones a localidades”, razón por la que insistió en que “hay que dejar trabajar a los técnicos”.

Un poco más allá fue el director general de Aguacanal, la empresa concesionaria de la primera fase del Canal de Navarra. Porque al margen de la concesión de 6.400 m3/ha, José Enrique Arizón abogó por “hacer las cuentas en función del consumo real que tenemos”. Este consumo apunta que en la primera fase del Canal, de media, se utiliza menos agua que la concesión. Pero también hay tramos que gastan más, algo que ha recordado siempre la Comunidad de Regantes, recelosa de prescindir así como así de la concesión que tienen asignada, sobre todo mirando al futuro y posibles años de sequía. Arizón dijo que el de los 6.400 m3/ha no es “un número sagrado”, y que se trata de una cifra “variable e incierta, que depende de muchísimos factores” y que cambiar, per sé, no solucionaría nada. Por eso, abogó por “pensar un poco más” en cómo se puede “extender la mantequilla por toda esta tostada”. Una alternativa, dijo, ya ateniéndose a la financiación, podría ser establecer una tarifa binómica en función del consumo, con un margen para la garantía, “que es la mayor ventaja que da el Canal”. Alternativas y posibilidades para ir repensando el modelo de Itoiz-Canal, y que tendrán que acometerse “con altura de miras y en condiciones de igualdad”, aunque “si alguien tiene que ser más igual que otro, que sean los que tienen más riesgo de desertificación”, concluyó Arizón. Algo parecido propuso José Mari Martínez, presidente de la Unión de Cooperativas de Navarra (UCAN), quien llamó a los regantes a “autorregularse” y “al que se pase, doble costo”, dijo Martínez, quien consideró que la diferencia entre regantes no puede ser que unos “tengan garantizados unos consumos por Itoiz y el Canal”.

Maneras de apuntar a un reparto de agua que también vio necesario el director general de Florette Agrícola, Jorge Moreno, quien abogó por darle una vuelta a la dotación de 6.400 m3/ha. A juicio de Moreno, esta cifra se fijó hace veinte años, tiempo desde el que “las técnicas de producción han evolucionado”. “Debemos ser capaces de tomar medidas a la hora de repartir adecuadamente y de manera más racional el agua, atendiendo a la profesionalización del sector y el avance de las nuevas tecnologías”. Para esto, consideró que no pueden ser “declaraciones particulares de los propietarios” las que fijen las dotaciones, y abogó por la creación de “un ente” que “de acuerdo a criterios lógicos establezca cuáles tienen que ser los criterios de reparto”.

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