repertorio de obras de Brahms, Bernstein y Mahler

Robert Treviño cuenta con el Orfeón para arrancar la “nueva era” de la OSE

Bajo la curiosa denominación de ‘Zumo de esperanzas’, la Sinfónica de Euskadi y el coro pamplonés ofrecieron ayer en Baluarte un repertorio conformado por obras de Brahms, Bernstein y Mahler

Fernando F. Garayoa | Javier Bergasa - Miércoles, 18 de Octubre de 2017 - Actualizado a las 06:10h

Un momento del concierto que ofrecieron ayer la Orquesta Sinfónica de Euskadi y el Orfeón Pamplonés.

Un momento del concierto que ofrecieron ayer la Orquesta Sinfónica de Euskadi y el Orfeón Pamplonés. (JAVIER BERGASA)

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Un momento del concierto que ofrecieron ayer la Orquesta Sinfónica de Euskadi y el Orfeón Pamplonés.

pamplona- El Auditorio Baluarte de Pamplona acogió ayer el arranque de la nueva temporada de la Orquesta Sinfónica de Euskadi en Navarra, que cuenta con nuevo director titular Robert Treviño.

El programa de esta primera cita, bajo el título de Zumo de esperanzas, estuvo conformado por la Canción del Destinode Brahms, los Salmos de Chichester de Bernstein (en el que el papel de niño solista recae en Markel Murillo, cantor de la Escolanía Easo) y la primera sinfonía de Mahler. Se trata de un programa que investiga la dualidad entre lo divino y lo humano, lo religioso y lo terrenal, lo excelso y lo popular. Según Robert Treviño, la primera parte del concierto plantea el contraste entre un Brahms místico, que se hace preguntas sobre el amor y el destino, y un Bernstein optimista, en una partitura poco habitual;la segunda parte presenta a un joven Mahler, imbuido por muchas influencias y que llena su Sinfonía nº1 de “canciones”;se trata de una especie de sinfonía coral, pero sin voz ni palabra. Con el concierto de ayer en Pamplona se cierra el primer programa de conciertos, al que se suman los ya celebrados el pasado día 10 en Vitoria, el 11 en Bilbao y el día 13 y anoche en San Sebastián.

Con motivo de esta actuación, el director general de la OSE, Oriol Roch, ofreció las principales claves de la nueva temporada de la orquesta. Asimismo, Igor Ijurra, director del Orfeón Pamplonés, coro que participa en los conciertos de apertura, detalló cómo han sido la experiencia de volver a compartir escenario con la Sinfónica de Euskadi, algo que no ocurría desde 2012.

Según explicó Roch, “la orquesta de Euskadi colabora siempre por placer y por deber con los coros que acompañan al panorama musical de Euskal Herria. Arrancar una temporada con un nuevo director titular, Robert Treviño, que supone una nueva era para la orquesta, y junto al Orfeón Pamplonés, con el que hace mucho que no colaborábamos, es algo que nos complace mucho, ya que se trata de elaborar un proyecto común, y además en el arranque de la temporada, en esta puesta de largo de una nueva era”.

Por su parte, Igor, como director del Orfeón, se mostró especialmente contento con los conciertos ofrecidos en este arranque con la OSE, exceptuando quizá el del Vitoria pero exclusivamente por las especificidades técnicas del auditorio de Gasteiz. “Creo que, por parte del coro, hemos ido creciendo, junto con la orquesta, con el paso de los días, hasta conseguir una madurez”. A su vez, Ijurra destacó que “para nosotros es importante que la OSE haya querido contar con el Orfeón Pamplonés para el inicio de la temporada, ya que junto con el cierre, son los dos grandes acontecimientos de cada temporada en una orquesta, y marcan. Esperemos que para la siguiente colaboración no esperemos cinco años”, bromeó Igor. “Para nosotros -matizo Oriol- esta colaboración es una inversión importante, es un proyecto grande, pero creo que el público lo espera y nosotros los consideramos, como decía, a un 50% un placer y una obligación, ya que como proyecto de orquesta de país, tenemos que cuidar las bases musicales del musicales, tanto en la formación de los más pequeños, como en el trabajo con las formaciones amateur, aunque vaya más allá de esta palabra”.

temporadaEn cuanto al resto de la temporada de la OSE, Oriol Roch apuntó que, si bien empiezan con el Orfeón Pamplonés, terminarán con el Orfeón Donostiarra, el Réquiemde Verdi “y con un elenco de solistas potente pero novedoso. En este recorrido, desde ahora hasta el final de la temporada, la OSE propone diferentes miradas. Siempre hay algún tema latente pero también intentamos mantener cierto punto de eclecticismo, pensando en varias cosas, la primera de ellas, nuestros abonados y el recorrido que llevan haciendo desde 1982”, año en el que nació la OSE. En este sentido, Oriol destacó que cuentan en Pamplona con 1.340 abonados, actualmente, y con una lista de espera de 130 personas. “Estamos más que satisfechos y muy contentos con respecto al posicionamiento, cariño, aprecio, rigor y conocimiento musical que se percibe en Pamplona. Baluarte, para nosotros, es una plaza importantísima y la OSE tiene aquí siempre un gran reto. Diría incluso que, aunque no tenemos datos exactos, nos da la impresión de que en Pamplona contamos con un público más joven y más heterogéneo y, por lo tanto, Pamplona apunta hacia un implicación social de altísima calidad”.

Oriol Roch también quiso resaltar, como segunda clave, la atención que desde la OSE se dedica a aquellas personas que se acercan a la clásica por primera vez. “Esta es una mirada que no queremos perder, y aquí no hay adoctrinamiento ni obras fáciles ni difíciles;consideramos que todo el sonido sinfónico puede tener un atractivo para aquél que se acerca por primera vez. Creemos que es importante mantener la variedad en el repertorio, mirando también hacia composiciones que la orquesta no ha tocado nunca y, por supuesto, a las composiciones contemporáneas, aunque este año quizá contemos con menos piezas contemporáneas de las que hubiéramos querido porque hemos tenido que posponer varios proyectos, aunque sí vamos a presentar la obra Hondar, de Ramón Lazkano”.

En lo concerniente a los artistas, Roch matizó que “hemos querido presentar a aristas cercanos, como son las voces de Miren Urbieta y Elena Sancho, además de volver a colaborar con Joaquín Achúcarro, que lo hará celebrando su 85 cumpleaños, en un estado de forma excelente”.

Ahondando ya en el programa de la temporada, Oriol Roch destacó la cita con el sueco Hakan Hardenberger, “quien quizá sea el mejor trompetista del panorama internacional y que viene a tocar y dirigir (6 de febrero, Baluarte)”. También vuelve el violinista Frank Peter Zimmerman (20 de febrero, Baluarte): “Para mí es un lujo que podamos contar con Zimmerman, ya que en un futuro su calendario hará que sea imposible su presencia, ya que él está en las grandes orquestas y programaciones”, resaltó Oriol, quien también hizo hincapié en la presencia del director Andrey Boreyko, “con el Don Quixotede Strauss, que contará como solista con el violenchelista Ivan Monighetti (21 de marzo, Baluarte)”. Ya en abril, Roch destacó la presencia de la violinista Simone Lamsma, que estará dirigida por Lawrence Foster (17 de abril, Baluarte).

Por otra parte, Roch resaltó la programación de varias obras de Britten y Shostakovich como representantes del pacifismo y la libertad.