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tres principales “tareas” para este curso

El Foro Social considera que sería “determinante” la disolución de ETA

Llama a seguir trabajando con las víctimas y pide una “lectura crítica” del pasado en el sexto aniversario de Aiete

Jurdan Arretxe / Gorka Estrada - Miércoles, 18 de Octubre de 2017 - Actualizado a las 06:10h

Brian Currin y Eneko Goia se saludan en presencia de Alberto Spektorowski y Nekane Alzelai.

Brian Currin y Eneko Goia se saludan en presencia de Alberto Spektorowski y Nekane Alzelai.

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Brian Currin y Eneko Goia se saludan en presencia de Alberto Spektorowski y Nekane Alzelai.

SAN SEBASTIÁN- El Foro Social anunció ayer las tres principales “tareas” que se marca para este curso político y entre ellas situó lograr que tanto ETA como los gobiernos realicen una “lectura crítica” del pasado. Junto a este objetivo, el colectivo confió en poder seguir trabajando en el “mapa integral del sufrimiento” que recoja a todas las víctimas de todas las violencias, en avanzar en la reinserción de los presos y en que ETA anuncie su desmovilización, una acción “determinante” y que se concretaría en el “desmantelamiento total de las estructuras militares y que todos sus militantes puedan reintegrarse a la vida civil”.

En un acto con motivo del sexto aniversario de la Declaración de Aiete que dio paso al comunicado en el que ETA anunció el cese definitivo de su actividad armada, el Foro Social constató los avances que se han producido.

Entre ellos, Anaiz Funosas y Juanjo Espina citaron los nuevos espacios de diálogo que se han abierto, el desarme de ETA, el modelo triangular aplicado en Iparralde para ello, los avances en materia de víctimas (“una cuestión nuclear”), aunque el colectivo que agrupa a 18 entidades y 17 personalidades también miró hacia 2018.

Un nuevo curso en el que demandó tanto a la organización que se desarmó en abril como a los “actuales gobernantes” una lectura del pasado que se fundamente “en las tres ‘ces’: que sea crítica, constructiva y compartida”.

En el caso de los gobernantes actuales, el Foro Social reclamó, por medio de los portavoces Nekane Alzelai y Agus Hernán, que asuman la “responsabilidad de gobiernos anteriores en aspectos como la denominada guerra sucia, la tortura u otros abusos policiales”.

La del Foro Social se trata de una pretensión que coincide con el actual escenario en el que ETA mantiene una reflexión interna sobre el futuro de la organización. “Es preciso que el debate se desarrolle en sus tiempos, incorporando a todas y todos sus militantes”, reconocieron los portavoces, que confiaron en que dicha reflexión derive en la denominada desmovilización que “dé confianza a la sociedad vasca” y ayude, lejos de la clave de “vencedores y vencidos”, a “desatar alguno de los nudos” pendientes de las “consecuencias del conflicto violento”.

La desaparición es una de las opciones que se encuentra sobre la mesa de ETA, más tras el desarme y una vez el EPPK mostró en diciembre del año pasado su disposición a asumir la defensa y la gestión de los derechos de los presos.

Así, el segundo de los objetivos que se marca el Foro Social es el de la “reintegración de las personas presas, huidas y deportadas”. Para ello, el Foro Social apostó por emprender el modelo triangularque se desarrolló en Iparralde para el desarme de ETA, tal y como se recordó durante el balance del curso pasado: entre las instituciones, las asociaciones (en este caso, los colectivos de presos y huidos) y la sociedad civil.

En el curso político recién estrenado coincidirán diversas iniciativas políticas y sociales que tratarán de modificar la actual política penitenciaria, sobre todo en dos aspectos: la realidad de los presos gravemente enfermos, y en lo que se refiere al alejamiento y a la dispersión.

Sin ir más lejos, al final del curso anterior, el Parlamento Vasco aprobó, con el apoyo de todas las formaciones menos el PP, una declaración en la que solicitaron la excarcelación de los presos gravemente enfermos. Además, para el 9 de diciembre el colectivo de Iparralde Bake Bidea ha organizado en París una manifestación para llevar la demanda del cambio de política penitenciaria al corazón del Estado galo.

“Es evidente que nadie en esta sala tiene la llave de las cárceles”, reconoció el Foro Social en referencia a representantes políticos como el alcalde de San Sebastián, Eneko Goia;Joseba Egibar (PNV), Arnaldo Otegi (EH Bildu), Lander Martínez (Elkarrekin Podemos) y sindicales como Adolfo Txiki Muñoz (ELA), Garbiñe Aranburu (LAB), José María García (CCOO) y Raúl Arza (UGT), presentes ayer en el Palacio de Aiete junto a los miembros del Grupo Internacional de Contacto Brian Currin y Alberto Spektorowski.

Aun así, el Foro Social instó a trabajar en las condiciones previas al giro de la llave de las prisiones: un acuerdo entre la mayoría de los partidos y los sindicatos “en los tres marcos” (Navarra, Comunidad Autónoma del País Vasco e Iparralde), “la participación de los presos” y generar una “corriente de opinión en el Estado español favorable a una flexibilización de la política penitenciaria”.

El trabajo de las víctimas El tercer gran objetivo que marcaron los portavoces del Foro Social, y que mencionaron en primer lugar, fue el relativo a todas las víctimas. En este sentido, y con carácter complementario a la labor que desarrollan los gobiernos vasco y navarro, así como los parlamentos respectivos, el Foro Social reconoció que es “preciso abrir un debate sereno sobre los casos sin resolver, los parcialmente resueltos o las miles de personas torturadas”.

Para ello, el Foro Social llamó a otro acuerdo “político y social lo más transversal posible, que incluya a las propias víctimas, a todas las víctimas”, y que busque el “equilibrio entre el derecho de las víctimas a la verdad, la justicia y la reparación, y la aspiración de construcción de la convivencia en el seno de la sociedad”.

En este sentido, el Foro Social reconoció que en otras latitudes del mundo se ha optado por una justicia denominada transicional, aunque “aquí debemos trabajar para avanzar en una caracterización propia”.