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Gabarderal solidario con el París 365 y Siria

Huerta Solidaria y Tejiendo Sonrisas son los proyectos de ayuda en los que trabaja hoy la pequeña localidad de Gabarderal, de apenas 136 habitantes

M. Zozaya Elduayen | Iñaki Porto - Miércoles, 18 de Octubre de 2017 - Actualizado a las 06:10h

Grupo de mujeres de Gabarderal y de Sangüesa, en una tarde de taller en los primeros días de otoño en el centro del pequeño pueblo.

Grupo de mujeres de Gabarderal y de Sangüesa, en una tarde de taller en los primeros días de otoño en el centro del pequeño pueblo. (IÑAKI PORTO)

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  • Grupo de mujeres de Gabarderal y de Sangüesa, en una tarde de taller en los primeros días de otoño en el centro del pequeño pueblo.

“Al amparo de la huerta solidaria surge este proyecto y otros nuevos que vendrán”

gabarderal- Pequeña y solidaria por partida doble, la localidad de Gabarderal, en el municipio de Sangüesa, con una población de 136 habitantes, según últimos datos del INE, participa en dos proyectos de ayuda en los que están implicados vecinos y vecinas de todas las edades. Con sus manos trabajan la tierra, en la huerta solidaria, y con lanas y telas en un taller de confección de mantas y otros materiales para la Asociación de Apoyo al Pueblo Sirio (AAPS).

El concejo fue uno de los primeros de la zona en sumarse al apoyo de las causas sociales con la Huerta Solidaria, cuya producción engrosa la que Sangüesa destina al mismo fin. Y lo viene haciendo desde hace tres años.

Precisamente al amparo de este proyecto, ha visto la luz otro programa más reciente por el que envían contenedores de ayuda humanitaria al pueblo sirio bajo el título Tejiendo Sonrisas, que cuenta con el apoyo del Ayuntamiento.

Lidia Jiménez, administrativa de 50 años, fue su impulsora y, lejos de protagonismos, destaca su gran satisfacción por dos motivos: “Poder ayudar a los que lo necesitan y hacerlo en Gabarderal, mi pueblo”. Se trata de un entorno rural en el que se junta la vecindad de todas las edades motivada por la ilusión de saber que su pequeño gesto provocará la dicha entre la población de Alepo, Homs, Kobane u otras provincias sirias a donde llegarán los contenedores con sus mantas y muñecos de telas y lanas.

Era cuestión de tiempo que Lidia se enrolara en algún proyecto solidario. La idea le rondaba y cuando se decantó por “Tejiendo Sonrisas” lo trasladó a su pueblo, donde recabó la ayuda de sus vecinos. Fundamental porque “sin ellos, nada de esto sería posible”, subraya. “Siempre le daba vueltas a trabajar por alguna causa sin encontrar el momento, pero sabía que llegaría y que en Gabarderal saldría bien porque conozco a la gente de mi pueblo”, expresa.

Le atraía el trabajo desinteresado por los demás, que va más allá del donativo, “este tipo de solidaridad que surge del esfuerzo y tiempo dedicado a los demás para ayudar a un pueblo del que nos llegan imágenes desgarradoras y especialmente, de la población infantil”, comenta.

De este modo, desde la primavera, un día a la semana se han reunido en el local municipal donde han recopilado el material conseguido formado por ovillos de lana y retales de particulares o empresas como Kol SL, con los que han tejido mantas y muñecas. El propósito es que “con lo que hacemos aquí se abriguen y además, les llegue el calor humano”

El proyecto solidario ha tenido durante todo el tiempo un importante componente social, ya que, desde los 85 años de la vecina mayor hasta los 12 de la más pequeña, se han unido dando forma a unos satisfactorios encuentros, y un buen fruto, ya que tienen 15 cajas preparadas, repletas de mantas y muñecos de tela, listas para enviar a la sede de AAPS en Madrid. “Coser entre todas ha sido muy gratificante, pero también recibir el trabajo de otras mujeres que no pueden acudir a los encuentros y realizan la tarea en sus casas y nos la traen elaborada”, recalca Lidia, al tiempo que destaca la colaboración del concejo en la organización de diferentes actividades, como un concurso de paellas cuya recaudación se destinó a la asociación.

MÁS APORTACIONES. La aportación de Tejiendo Sonrisas se ramifica y llega a dar respaldo a la asociación por el síndrome de Rett, trastorno de desarrollo genético que sufre un niño cercano. Por su recuperación han querido sumar sus esfuerzos con la confección de elementos para donar a la asociación con el fin de que se financie.

También la organización colabora con la iniciativa Pulpitos Solidarios, proyecto nacido en Dinamarca en 2013 para apoyar a bebés prematuros en sus primeros días de vida por medio de los tentáculos del pulpo de crochet, que se asemejan al cordón umbilical al que se aferran para calmar su ansiedad.

“Estas labores nos hacen sentirnos vivas. No es lo mismo dar lo que te sobra, aunque es elogiable, que confeccionar dando de tu tiempo y de tu ilusión”, dice Lidia.

El primer pedido de Tejiendo Sonrisas está listo para que llegue al pueblo Sirio por Navidad. Seguirán trabajando en este proyecto hasta enero, que marca su final. Además, volverán a a crecer los productos en la huerta solidaria que el año pasado donó 4.300 kilos al comedor social París 365, con poco más de seis vecinos y vecinas volcados en la tarea de cultivar para quien lo necesita. “Tenemos ilusión por seguir y por hacer nuevas cosas “. dicen las voces de la solidaridad de Gabarderal y de Sangüesa

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